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Núria González opina sobre la gestación subrogada

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Pensamiento

La otra joyita que sí que nos dejó Zapatero

Publicada

Estoy realmente sorprendida de la gran cantidad de gente que hay sorprendida con el final social de traca del clan Zapatero.

La verdad es que solo hacía falta fijarse un poco en cómo y cuándo empezó la degradación y descomposición total de la sociedad española, y en las cosas raras que empezaron a pasar en este país desde 2004.

Cierto es que yo misma no fui capaz de hacerlo, pero ahora, veinte años de experiencia e investigaciones después, se me congela bastante la sangre al consensuar conmigo misma que es probable que la mayoría de cosas que nos han pasado como sociedad sean fruto exclusivamente de la corrupción más abyecta. Y les voy a poner un claro ejemplo.

Hablemos de vientres de alquiler, del mercado de bebés y de la mala gente que lo impulsó y que aún hoy no ha querido erradicarlo.

El primer caso conocido en el mundo de vientre de alquiler con contrato, tal y como lo conocemos ahora, sucedió en California en 1985. Por aquel entonces, en España ni remota idea teníamos de qué era eso, pero teníamos nuestra propia versión española de ese business.

Para nosotros lo normal era que las clases pudientes robaran bebés a madres pobres utilizando como intermediarias a un buen puñado de monjas. Y funcionó durante casi cincuenta años.

Pero ya entrados en la democracia, habiendo sido olímpicos, llegado el siglo XXI y tal, parecía que habíamos dejado atrás ese turbio asunto. Nadie se interesaba por tal cosa.

Sin embargo, en esos mismos años, paralelamente, España se fue convirtiendo en la potencia mundial en fecundación in vitro hasta llegar a ser referente en técnicas de reproducción humana asistida. El lobby de ese sector de la medicina industrial se volvió poderosísimo y lo sigue siendo.

El caso es que, ya en el ocaso del segundo mandato de Zapatero, por allá por octubre de 2010, cuando la crisis económica galopante de los "brotes verdes" ya amenazaba de muerte al Gobierno socialista que duraría un escaso año más, sin que nadie lo pidiera y con total nocturnidad y alevosía, el Gobierno ZP publicó una instrucción de la Dirección General de los Registros y del Notariado que permitía adquirir bebés mediante vientres de alquiler en los países extranjeros donde estuviera permitido.

En España no, porque para ello hubieran tenido que modificar el Código Penal y entonces se habría enterado todo el mundo, se habría montado un escándalo supino y, posiblemente, se habría venido abajo el plan y el negocio.

Esta maniobra fue impulsada personalmente por el finado y muy idolatrado Pedro Zerolo, consentida por el entonces ministro de Justicia, Francisco Caamaño, y animada por Francisco Polo, por aquel entonces director de Change.org y luego diputado y cargo rodante de los gobiernos de Pedro Sánchez, y por miembros de la organización pro vientres de alquiler "Son Nuestros Hijos".

Las peticiones en embajadas españolas de inscripción de niños nacidos por vientres de alquiler hasta octubre de 2010 en todo el mundo eran seis. Entre 2010 y 2021, según los datos de las organizaciones de adquirentes, se realizaron unas 2.500 inscripciones. Valoren ustedes mismos.

Portada de 'La MalaGente', de Núria González

Portada de 'La MalaGente', de Núria González

Este negocio, según datos de "Stop Surrogacy", genera miles de millones de dólares de beneficio en todo el mundo. En 2025 se hizo una estimación de un volumen de negocio de 35.000 millones de dólares.

Por aquel entonces, la Fundación Garrigues Walker organizó un evento en el que la principal invitada fue la muy mucho feminista vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y en el que juntaron a la flor y nata del poder económico para explicarles las bondades de instaurar una legislación favorable a la transacción de bebés en España.

Eso nunca salió en ningún programa electoral. Jamás nadie, hasta el momento, había hecho una petición al respecto.

Es más, las grandes pioneras de la lucha contra los vientres de alquiler en este país, cuando nadie sabía qué eran los vientres de alquiler en este país, son las tres militantes socialistas —y ya lo eran entonces—, a saber: Amelia Valcárcel, Alicia Miyares y Ángeles Álvarez.

Por tanto, la compraventa de niños no estaba en la doctrina programática del PSOE, al menos hasta el momento.

No les puedo explicar aquí todo lo que ha acontecido sobre este sucio y criminal mercado de niños en nuestro país; solo quiero dejar constancia de que, visto lo visto ahora, visto que la corrupción parece ser el modus vivendi de los altos cargos del PSOE ya desde Zapatero, no tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas de que la legalización en España de los vientres de alquiler, que aún hoy está vigente y que tampoco la muy feminista fake vicepresidenta y ministra de Igualdad, Carmen Calvo, se atrevió siquiera a plantear prohibir, es una de esas joyitas más del presidente Zapatero.

Negocio millonario, legalización con total opacidad, misoginia extrema disfrazada de "derechos" del todopoderoso lobby gay socialista de la época y continuación en el tiempo, sin que se haya movido un dedo para acabar con ese negocio pese a las reiteradas sentencias del Tribunal Supremo que dicen claramente que España vulnera derechos humanos cada vez que permite que un niño sea transaccionado mediante contrato.

¿Por qué? Visto lo visto, alguien le debe cosas a alguien, seguro.

Esta joyita que nos dejó Zapatero ya la conocemos. Nos falta por conocer, caso de existir, las que fueron a parar a su cuenta personal (y a las de los facilitadores) por permitir tal atropello.

Y si quieren más información al respecto, busquen La Mala Gente en su librería…