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Toni Bolaño opina sobre Sánchez Llibre

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Pensamiento

Absentismo y ausentismo

"Hace bien Foment en elaborar un Libro Blanco en busca de alternativas, sin apriorismos, porque la patronal catalana tiene claro que el enemigo no es el absentismo justificado sino el ausentismo"

Publicada

La patronal Foment del Treball está preocupada porque el absentismo es "uno de los principales problemas que afronta la empresa catalana y española, y la sociedad en general".

No es para menos si atendemos a los datos. Cataluña lidera el absentismo en la Unión Europea con una tasa anual del 5,5%, muy por encima de la mediana europea del 2,5%. Tres puntos por encima.

Según los datos que maneja el mundo empresarial el coste supera los 30.000 millones.

Todo esto lo conocemos como absentismo y nos echamos las manos a la cabeza. La solución que apunta la patronal, mayor implicación de las mutuas, a mi juicio no parece ser la mejor manera.

¿Por qué? Porque las mutuas, no nos engañemos, no buscan la salud sino que buscan la incorporación del trabajador.

Sin embargo, sí que tienen razón en una cosa: hay que zanjar la sangría de aquellos que se agarran a un clavo ardiendo para no ir a trabajar, los ausentistas.

El ausentismo funciona para muchos que viven de la sopa boba y esa es la lacra porque convendrán conmigo que si un trabajador está enfermo tiene todo el derecho a coger la baja. ¡Solo faltaría! En caso contrario, estaríamos ante un ejemplo de explotación.

Pero el ausentismo existe y perjudica a la empresa, of course, también a los trabajadores, a los compañeros del ausentista, que tienen que asumir sus tareas porque el trabajo tiene que salir. El ausentismo existe y debe ser combatido. Existe en la empresa privada y en la administración pública.

Personalmente me he encontrado en la administración pública casos que eran increíbles, pero verdaderos. Personas que encadenaban una baja tras otra con una profesionalidad envidiable.

Las vías de solución deben pasar por una agilización de la sanidad pública. Si un trabajador enferma y debe ser operado estará de baja hasta la operación y, evidentemente, hasta su recuperación. La incidencia la tenemos al principio, en la lista de espera. Desde la detección de la enfermedad hasta la operación.

En esa espera el trabajador está de baja y se abstiene de ir a trabajar, pero no es un ausentista.

Tampoco estaría de más aumentar las plantillas médicas para que los doctores y doctoras pudieran afinar más los diagnósticos y evitar altas precipitadas o bajas injustificables.

Algunas empresas contratan seguros privados para reducir esos tiempos de espera antes de una operación. Otros sectores con mano de obra de edad elevada también echan mano de este tipo de seguros.

Tampoco es riguroso, y un poco tramposo, que se contabilicen las maternidades como absentismo. Las mujeres tienen sus derechos y cogen la baja cuando tienen una criatura. Es indecente que entren como absentistas en las estadísticas, al igual que sus parejas.

También desde el mundo empresarial deberían hacer una reflexión. Algunos la hacen, pero otros miran para otro lado. Por eso, aplaudo la iniciativa de Sánchez Llibre. No solo hay que criticar sino examinar la situación bajo todos los puntos de vista.

La reflexión conlleva una pregunta ¿son adecuadas las condiciones laborales en la empresa? Entendemos como condiciones laborales el salario, el ambiente de trabajo, las posibilidades de promoción, la obligación de hacer horas extras, sin cobrarlas claro, las normas más que exigentes o estridentes que llevan al estrés...

Si un trabajador está a disgusto, se siente menospreciado, cobra una miseria o está poco valorado es más proclive al ausentismo, o a pasar de todo -el presentismo- pasando las horas en su móvil o navegando por internet en el puesto de trabajo. Le cuesta más el lunes volver a su vida laboral y el viernes desespera por marchar. Eso si va.

Las condiciones de trabajo son fundamentales y el salario mucho más. Y los salarios, tenemos que convenir, no son los adecuados. Hasta Garamendi habló ante el Papa de un nuevo contrato social. Sánchez Llibre lo lleva reclamando desde hace ya unos cuantos años.

Muchas empresas tienen índices de rotación muy elevados porque no fomentan la vinculación con la empresa de sus trabajadores en valores y formas de trabajar, y porque tienen bajos salarios que no incentivan para nada la actividad laboral. ¿Tienen absentismo? Con seguridad.

Hace bien Foment en elaborar un Libro Blanco en busca de alternativas, sin apriorismos, porque la patronal catalana tiene claro que el enemigo no es el absentismo justificado sino el ausentismo.

Y éste tiene causas que solo la empresa puede solventar conjuntamente con los agentes sociales, y los ha convocado, que no pueden ponerse de perfil ante los que abusan de sus derechos y perjudican a sus compañeros.

Los gobiernos también tienen mucho que decir porque el sistema sanitario cojea y no sirve únicamente presionar a los médicos a dar altas o bajas sin atender a la máxima prioridad: la salud. Eso es un error.