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El poder disuasorio de la información y la extrema derecha

El poder disuasorio de la información y la extrema derecha Montaje Crónica Global

Pensamiento

El poder disuasorio de la información y la extrema derecha

"La voluntad de transparencia de la Administración queda coja sin una política de información pedagógica que la acompañe. Como todo en la gobernación democrática. Nunca se había dispuesto de tantos recursos, vías y formatos para llegar al ciudadano" 

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Un fantasma recorre Europa y no es precisamente el del comunismo. Este nuevo espectro político responde a una suposición terrorífica: los gobernantes democráticos serían insolventes para hacer frente a las amenazas y las mentiras de la extrema derecha.

Las razones que alientan esta hipótesis son múltiples y varían de un lugar a otro. Podrían concretarse en dos: la ruptura del sistema de información y comunicación vigente en el último siglo, en el que los gobiernos mantenían una supremacía incontestable, y la obstinación de estos mismos gobiernos en despachar a la extrema derecha con descalificaciones ideológicas, sin entrar en el cuerpo a cuerpo, figurándose que así evitan legitimarla, como si las urnas no lo hubieran hecho.

Las redes digitales permiten a cualquiera convertirse en emisor de lo que sea. Un paraíso para los extremistas, mentirosos, apocalípticos, conspiranoicos, bromistas y, especialmente, para los prescriptores de la intolerancia en general y la xenofobia en particular.

Lógicamente, el poder político también ha aprendido a utilizar las redes. Generalmente para transformar a sus gobernantes en youtubers de inauguraciones y portavoces de sus propios éxitos.

No se trata de esto, de propaganda, sino de utilizar el poder disuasorio de la información para refutar una por una las mentiras y las medias verdades que permiten a los partidos de extrema derecha crecer continuamente, según alertan los sondeos.

La extrema derecha local, Aliança Catalana, por ejemplo, viene repitiendo que la seguridad social universal resulta insostenible, porque, dicen que hay demasiados de sus beneficiarios que no contribuyen a financiarla. Obviamente, señalan a los inmigrantes como los responsables del desequilibrio.

¿Es capaz el gobierno de la Generalitat de rebatir esta afirmación de Sílvia Orriols con datos irrefutables, de forma pedagógica y dirigiéndose al conjunto de la ciudadanía? Y quien dice financiación de la seguridad social, dice el conjunto del gasto social propio del estado de bienestar, cuya viabilidad han conseguido poner bajo sospecha los enemigos de la solidaridad.

Los errores de la puesta en marcha del portal de transparencia no son muy alentadores. Su inauguración fomentó justamente lo que se pretende combatir, facilitando el trabajo a los prescriptores del acoso y derribo del sistema de bienestar, los que confunden la política de subvenciones con un supuesto mecanismo de despilfarro y amiguismo.

La voluntad de transparencia de la Administración queda coja sin una política de información pedagógica que la acompañe. Como todo en la gobernación democrática. Nunca se habían dispuesto de tantos recursos, vías y formatos para llegar al ciudadano. Aunque, de momento, parece que son los dinamiteros del sistema los que le sacan mejor partido a la tecnología.