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Antoni Garrell opina sobre el Mobile World Congress

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Pensamiento

Europa ante el desafío tecnológico global: el MWC como plataforma de progreso

"Veinte años después de su llegada a Barcelona, el Mobile World Congress es un motor de desarrollo, un espacio de confianza y un activo estratégico de país"

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Esta semana, en un contexto geopolítico y económico incierto, tiene lugar una nueva edición del Mobile World Congress, con decenas de miles de personas que visitan los stands, escuchan conferencias, se reencuentran con colegas y establecen nuevas alianzas en un escenario tecnológico marcado por transformaciones aceleradas por la digitalización masiva, la economía digital y la irrupción de la inteligencia artificial generativa.

Son días en los que conviven armoniosamente las grandes empresas, motores del sector, con jóvenes emprendedores, equipos universitarios y, sobre todo, muchos jóvenes que no se resignan a que su futuro sea decidido por otros. Esta presencia es, quizá, el mejor indicador de la vitalidad de un ecosistema en el que el talento joven tiene una expresión especialmente visible en el Talent Arena.

Una nueva edición del Mobile que llega a su 20º aniversario con la voluntad de superar las espectaculares cifras alcanzadas en 2025, que evidenciaron la magnitud del evento. Más de 100.000 asistentes procedentes de 205 países, con más de 2.900 expositores y 1.200 ponentes, generando un impacto económico estimado de 561 millones de euros para la economía de Barcelona.

Además, el espacio 4YFN reunió a más de 1.000 startups, mientras que el Talent Arena acogió a más de 20.000 personas, desde nativos digitales y universitarios hasta directores de tecnología de grandes corporaciones.

A lo largo de estos 20 años, el MWC se ha consolidado como uno de los acontecimientos tecnológicos más influyentes del mundo. Organizado por la GSMA y celebrado en el recinto de Fira de Barcelona Gran Via, el Mobile ha evolucionado desde una feria centrada en la telefonía móvil hasta convertirse en un gran foro global sobre conectividad, inteligencia artificial, digitalización y transformación económica. El Mobile es, sin duda, una historia de éxito para la ciudad.

Un éxito que no es fruto de la casualidad. Es el resultado de una estrategia sostenida, de una ejecución rigurosa y de la capacidad de anticipación ante los cambios tecnológicos globales.

En este recorrido, el liderazgo de John Hoffman, CEO de la GSMA durante dos décadas, ha sido determinante.

Hoffman no solo apostó por Barcelona como sede estable del congreso, sino que entendió que era necesario dotar al evento de una proyección estructural y de largo plazo. Su visión permitió consolidar el Mobile como una plataforma estable, capaz de generar confianza internacional, atraer inversión y convertir la ciudad en un punto neurálgico del debate tecnológico global.

Este liderazgo discreto pero firme explica, en buena medida, la continuidad y el prestigio alcanzados por el MWC.

Un prestigio que se ha ido forjando desde 2006, y que ha contribuido a impulsar y estimular la innovación y el emprendimiento en Cataluña: primero, en el ámbito de las TIC y, posteriormente, en campos como la inteligencia artificial, la ciberseguridad, el 5G/6G o la computación avanzada. Su capacidad de convocatoria ha favorecido la conexión entre grandes corporaciones, startups, centros de investigación y universidades.

En este proceso, el Mobile ha sido clave para el desarrollo tecnológico y la promoción del talento digital, contribuyendo a consolidar un ecosistema tecnológico catalán competitivo y con proyección internacional, y ayudando al mismo tiempo en los procesos de transferencia de tecnología a través del programa The Collider, que conecta científicos con emprendedores para convertir tecnologías de investigación en startups deep tech, validando el modelo de negocio y facilitando la obtención de inversión para llevar la innovación al mercado.

El MWC es un gran hito forjado en el trabajo y el compromiso de muchas personas, imposibles de citar en este artículo. Pero en esta etapa más reciente conviene destacar la labor de Francesc Fajula, CEO de Mobile World Capital Barcelona, quien ha ampliado el alcance de los objetivos fundacionales con una clara voluntad de apertura e impacto social y de mantener vivo el Mobile durante todo el año.

Bajo su dirección se han reforzado iniciativas orientadas a las vocaciones STEM, la inclusión digital y la conexión entre talento emergente y empresa. El Talent Arena es un ejemplo paradigmático: un espacio que conecta estudiantes, profesionales y organizaciones, y que simboliza la voluntad de convertir el MWC barcelonés en una palanca efectiva de desarrollo del capital humano.

Sintéticamente, puede afirmarse que el Mobile ha contribuido a reforzar tanto la marca Barcelona como ecosistema científico y tecnológico de referencia, acelerando procesos de transferencia de conocimiento y proyectando un relato colectivo vinculado a la innovación y al progreso.

Un proceso que se incrementa año tras año, porque cada nueva edición no es solo un encuentro empresarial, sino también una jornada de recuperación de la confianza en el futuro. Junto a las grandes corporaciones tecnológicas encontramos jóvenes emprendedores, spin-offs universitarias y muchos jóvenes que no se resignan a que su futuro sea decidido por otros.

Un pasado que nos lleva a esta vigésima edición. La primera impresión que tuve al entrar el pasado lunes fue que vivimos en un mundo definido por la inteligencia artificial, la computación avanzada y la hiperconectividad, lo que lleva a reconocer que la tecnología ya no es un sector, sino la infraestructura que sostiene la economía, la ciencia, la educación y la vida cotidiana.

Al mismo tiempo, se pone de manifiesto que si los últimos 20 años han sido los de la conectividad, los próximos serán los de la cognición digital, en los que datos, algoritmos y talento se consolidarán como los principales activos estratégicos.

Además, este año, el Mobile también proyectará su presencia, más allá de la primera semana de marzo, a través de la serie Day One. Un thriller tecnológico, que pudimos conocer en el Mobile Lunch, con elementos de drama y misterio, reflexiona sobre la relación entre tecnología y humanidad, mostrando a la vez espacios como el Barcelona Supercomputing Center, el 22@ y el Sincrotrón ALBA. La serie se estrenará próximamente en Amazon Prime Video y 3Cat.

Veinte años después de su llegada a Barcelona, el Mobile World Congress es un motor de desarrollo, un espacio de confianza y un activo estratégico de país. Con gratitud y admiración, es necesario reconocer especialmente la visión de John Hoffman y la labor continuada de todos los profesionales que, con rigor y compromiso, han hecho y hacen posible que Barcelona sea, año tras año, capital mundial de la tecnología.

Que tengamos todos un buen Mobile 2026, preludio de los grandes cambios que, a nivel social y tecnológico, nos esperan en la nueva era digital que hemos iniciado.