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Guillem Bota opina sobre la tertuliana Sarah Santaolalla

Guillem Bota opina sobre la tertuliana Sarah Santaolalla

Pensamiento

Las dos mitades de Sarah Santaolalla

"Ante las cada vez más numerosas personas que tienen a Santaolalla por completamente tonta, Belmonte rompió una lanza en su favor y anunció que lo es solo la mitad"

Publicada

Se conoce que Sarah Santaolalla se sintió aludida cuando en El Hormiguero se refirieron a una señorita que es “mitad tonta, mitad tetas”, y la buena mujer se ofendió.

Estar ofendido es el estado natural de la gente como Santaolalla, de manera que le vino muy bien la frase; si no, debería haber buscado alguna otra declaración, acción o incluso omisión, que le valiera para ofenderse.

Al oír la frase “mitad tonta, mitad tetas”, se fue rápidamente en busca de un espejo para ver si entraba en la segunda parte de la descripción, porque de la primera no tenía ninguna duda; la ha dado siempre por segura sin necesidad de espejo. Al comprobar que encajaba perfectamente en la definición, se quedó tranquila: ya podía sentirse ultrajada y su vida ya tenía sentido.

Cabe preguntarse si lo que ofendió a Santaolalla es que la llamaran tonta o que la llamaran tetuda. Tal vez ni una cosa ni la otra, y lo que la indignó fue que le rebajaran ambas cualidades a la mitad, lo que ella quiere es ser ambas cosas totalmente y no solo al cincuenta por ciento, que por algo se las ha trabajado a las dos.

Si Rosa Belmonte – que fue la que se inventó la definición que ya ha quedado para la historia- se hubiese referido a una tertuliana tetuda hasta lo máximo que permite la biología y además totalmente tonta, Santaolalla también habría tenido que acudir a un espejo y hubiera quedado satisfecha de que se tuvieran en cuenta tanto su perímetro pectoral como la vacuidad de su cabeza. Pero, ¿rebajar ambas cualidades, la física y la intelectual, a la mitad? Por menos de eso, hace un siglo se batían en duelo los caballeros; no sé si también las señoritas, como es el caso.

Yo creo que lo que hizo en realidad Rosa Belmonte fue piropear a Sarah Santaolalla, lo que ocurre es que ésta no lo entendió. Si la memoria no es uno de sus fuertes, menos lo es el discernimiento.

Ante las cada vez más numerosas personas que tienen a Santaolalla por completamente tonta, Belmonte rompió una lanza en su favor y anunció que lo es solo la mitad, si eso no es un capote de amiga -por algo lleva apellido torero- que venga Dios y lo vea.

Lo que sucede es que, después de rebajar su tontuna a la mitad, quedaba por rellenar el 50% restante de Santaolalla, algo había que meter ahí, no iba a dejarla medio vacía, y ante la imposibilidad de proclamar que es mitad tonta y la otra mitad honrada, buena profesional, educada, discreta o fina -atributos que moverían a risa tratándose de quien se trata- no tuvo otra opción que meter ahí las tetas. No fue por maldad, sino porque, con toda probabilidad, la buena de Belmonte no encontró otra cosa destacable en la televisiva tertuliana, o colaboradora, o lo que sea. Si Rosa Belmonte hubiese tenido intención de agraviar a Santaolalla, hubiese hecho una rima con su apellido, que es lo fácil.

La aludida hubiera preferido ser solo tetas o solo tonta, es comprensible, lo de las mezclas al 50% desagrada a mucha gente, es como un quiero y no puedo. Además, en la televisión actual, una tertuliana solo tetas o solo tonta tiene más posibilidades de triunfar que la que es mitad de cada, así es el choubisnis.

Que nadie vea en eso machismo alguno, con los hombres pasa lo mismo, no me refiero a las tetas sino a que hay tertulianos que son mitad tontos, mitad calvos, o mitad tontos, mitad gordos, o mitad tontos -esa mitad es imprescindible en las tertulias, como se ve-, mitad feos. Probablemente, como le sucedió a Santaolalla, muchos se sentirían señalados si alguien lo dijera en un programa televisivo, y correrían a verificarlo frente al espejo.