Disparos en un cristal
Fuego graneado
"Todo el afán de este escenario político es ganar el titular del día, o solo de la mañana o de la tarde, tanto da"
Nos explica la Wikipedia que la expresión de fuego graneado se refiere a una descarga de disparos múltiple e ininterrumpida, como el fuego de ametralladoras o artillería, que produce un efecto de granizo o salpicadura constante de balas.
En esto se ha convertido nuestro escenario político. Cada día se sale con todo el arsenal para acogotar al adversario. Todo el afán de este escenario político es ganar el titular del día, o solo de la mañana o de la tarde, tanto da. La cuestión es ganar ese titular y así parecer que se ha tomado la iniciativa.
El debate político se sustancia en mensajes cortos y poco analíticos que se dirigen a las tripas y pocos al cerebro. A este cóctel, le añaden una ensalada de idioteces de las redes sociales y tienen un buen aderezo de fuego graneado que hace mella en la ciudadanía.
Hace unos días, una jovencita que se jactaba de ser muy de derechas justificaba su posición política en un argumento de peso: Aznar había hecho posible el voto de la mujer. Si pudiera ahora les obsequiaría con un derroche de emoticonos de sorpresa, estupefacción y pena.
Ella dudó de mi contundencia al negarle veracidad a mi afirmación y rápidamente fue a su móvil a investigar. Hasta hoy sin noticias del notición de Aznar. Sin embargo, lo cierto es que esta chica vivía en su propia realidad.
Dicen que el principal problema de este país es la vivienda. Y tenemos a nuestros Gobiernos lanzando sesiones de fuego graneado todos los días. Todos los días se anuncia una medida de construcción de centenares de viviendas, de compra de suelo, de rehabilitación de pisos, de compra de pisos o de medidas para incentivar alquileres baratos y asequibles, que a este paso habrá que frenar porque nos sobrarán viviendas por doquier.
Lo peor es que el fuego graneado no hace efecto y la gente quiere realidades y no promesas. Si el anuncio lo hace el presidente del Gobierno, minutos más tarde sale el líder de la oposición con otro plan alternativo. Y diferente, of course. El tema da igual, lo importante es ganar el titular.
Con la financiación autonómica hemos llegado al éxtasis. Hay tantas interpretaciones del acuerdo de ERC y PSOE que daría para varios planes de financiación.
De toda la tormenta, solo queda que hay dinero, pero que se lo queda la pérfida Cataluña, un territorio poblado por una tribu que quiere poner de rodillas a los sufridos españoles que se han llevado la pasta durante años para que seamos todos iguales.
Iván Redondo dice que si no sabes explicar algo de forma sencilla es que no te lo sabes. Y esto es lo que le ha sucedido a la vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que ni siquiera ha sabido perimetrar su campo de juego en esta batalla.
No se crean, Feijóo va en línea y se ha limitado a repetir eslóganes y lugares comunes junto con la cohorte de tertulianos y analistas que ahora lo jalean. No resistiría una entrevista con algún periodista mínimamente formado.
Junts, por su parte, no sabe qué hacer. Un día no, el otro puede ser y se hace de rogar para el sí. Cada día lanzan sus disparos, pero algunos nos preguntamos si no se dan cuenta de que se los tiran en el pie.
El ministro Puente y el presidente Illa presentaron la transferencia de Rodalies con la constitución de una empresa conjunta que gestionará la red de Barcelona para mejorar su calidad. Días antes, el ministro nos presentó grandes planes de futuro anunciando AVE a 350 kilómetros por hora.
La realidad, averías constantes y retrasos el 15 de enero de tres horas en la alta velocidad, sin olvidar las desgracias de Adamuz y Gelida, que fueron la mayonesa de todas las salsas de bulos, mentiras y carroña en las redes sociales con un Abascal que levantaba una bandera de odio e insensatez.
Vestido de sinvergüenza, fue acompañado en el podio por Sílvia Orriols, que lanzaba un insensible tuit en redes sociales contra Salvador Illa y su enfermedad. ¡Bazofia! Sin embargo, la realidad es que hay una sensación de caos y colapso. De los 350 kilómetros por hora hemos pasado a 160 kilómetros por hora.
El ministro de fuego graneado sigue sin dimitir. No por una cuestión judicial, ni siquiera política, es por una razón moral.
El fuego graneado ganó puntos con el cambio de entrenador en el Real Madrid. Arbeloa fue presentado por la prensa merengue como estratosférico. El Albacete y sin navajas dejó al rey desnudo. Y qué decir de Julio Iglesias. Los testimonios de unas chicas vulnerables han caído en saco roto en todos aquellos, y aquellas, que han salido en su defensa porque es uno de los nuestros.
Todavía nos dirán que las barriobajeras chicas violaron a un entrañable abuelo y, encima, en su casa. Todo así con brocha gorda. Y el que la tiene más gorda, la brocha, es Santiago Abascal, de nuevo, que nos contó que el caso de Julio es una cortina de humo de Sánchez para no hablar de corrupción. ¡Manda carallo! Diría un gallego.
Por cierto, un empresario agrícola de Huelva fue detenido por los mismos delitos que el truhan, no creo que sea señor, como trata de personas, agresión sexual y esclavitud contra sus trabajadoras. Seguro que también es una denuncia falsa de mujeres vengativas que además son inmigrantes sin papeles.
Esperen a que lo vea Abascal, que nos denunciará otra cortina de humo. Fumar según qué cosas es lo que tiene.
En fin, es lo que tiene el fuego graneado apadrinado por las andanzas de un tipo violento, matón de taberna, mafioso y autoritario que se llama Donald Trump que dice que ya no está comprometido con la paz porque no le dieron el Nobel. ¿Se puede ser más imbécil? Seguramente no, pero le votan. Esa es a enfermedad de esta sociedad.