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El diputado de ERC Gabriel Rufián

El diputado de ERC Gabriel Rufián

Pensamiento

Un líder –Rufián– para la izquierda plurinacional con motor Podemos

"Yolanda Díaz todavía no lo sabe, pero ella no es el impulso que la izquierda necesita"

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La izquierda española, la izquierda del PSOE, tiene un serio problema. La unión hace la fuerza, pero en la izquierda priman más los egos y el sectarismo.

Aragón es el último ejemplo. Sumar e Izquierda Unida irán juntos, pero enfrente estarán Podemos y la Chunta Aragonesista. El resultado con un PSOE a la baja es un absoluto desastre. Los socialistas perderían 5 puntos y solo obtendrían 18 diputados, mientras que su izquierda repetiría el fiasco de la fragmentación con solo 5 diputados. Vox seguiría en su ascenso imparable, pero quizás insuficiente para inquietar a Jorge Azcón, que podría mantener el Gobierno con Teruel Existe.

Sumar, Más Madrid, Comunes e Izquierda Unida están limando asperezas, pero siguen sin tener el motor Podemos. Lo perdieron por las prisas de Yolanda Díaz en Magariños. Lo tenía todo a favor, pero dinamitó sus posibilidades en ese acto del que fue desterrado Podemos, como bien apuntó Iván Redondo. Pasó del todo a la nada.

En Extremadura, toda la izquierda fue bajo una misma bandera, pero su líder, de Podemos, dejó claro lo que piensa de la actual vicepresidenta. Sumar apoyó a Irene de Miguel, pero su fuerza en Extremadura es de mínima expresión.

Tampoco existe el motor Podemos en Andalucía y veremos lo que sucede en Castilla y León. Conclusión, Extremadura fue un espejismo. No solo por la absoluta desunión, sino por la ausencia de un liderazgo con pedigrí. Yolanda Díaz todavía no lo sabe, pero ella no es el impulso que la izquierda necesita.

Lo pudo comprobar en Cataluña cuando en las europeas un Podemos en las raspas ganó a los Comunes. A estos no les llega la camisa al cuello si en Barcelona, su único feudo consolidado en Cataluña, se presenta Podemos. Las encuestas ya van mal y peor irán si los de Pablo Iglesias presentan una candidatura.

Ni Sumar, ni Más Madrid, ni Comunes, ni Izquierda Unida han abierto el asunto del liderazgo. Saben todos que Yolanda no es la solución. Ni siquiera Compromís, baza inequívoca en la Comunidad Valenciana, se suma a la coalición de izquierdas.

¿Quién puede ser el líder de una izquierda plurinacional? ¿Quién puede personificar un nuevo liderazgo que impulse un proyecto ante un PSOE en horas bajas? ¿Quién puede entrar como elefante en cacharrería en el electorado socialista desencantado? Y, sobre todo, ¿quién puede atraer de nuevo al motor Podemos?

Este último interrogante es fundamental. Hoy por hoy, el único que puede hacer posible el reencuentro es Gabriel Rufián. También es el único que podría atraer a Compromís a la Casa Grande de la izquierda plurinacional y poner orden en el galimatías de Canarias. Seguramente también es el único que podría intentar poner seny en Andalucía, aunque también seguramente llega ya tarde.

En ERC, saltaron a su cuello todos los sectores que lo querían convertir en cadáver político cuando se pronunció por primera vez su nombre para liderar un nuevo proyecto. Se lo acabaron comiendo con patatas porque ERC sabe que un Rufián al frente de la izquierda plurinacional puede marcar distancia con Junts y reducir el complejo de inferioridad de los republicanos ante los neoconvergentes.

2026 será un año clave para la izquierda plurinacional. Su ser o no ser. Si van por separado, la posibilidad de un Gobierno progresista se va al garete. Juntos podrían obtener 20 diputados más que separados. Pero ir juntos no es suficiente, es necesario un nuevo liderazgo y hoy por hoy el único que cumple unos mínimos es Gabriel Rufián. Alguien debería decírselo a Yolanda Díaz. Estaría bien para empezar.