Pensamiento

Elecciones municipales y algo más

15 mayo, 2015 08:39

Dentro de pocos días se van a celebrar elecciones municipales en toda España y autonómicas en 13 comunidades. Los resultados se presentan más inciertos que nunca. Todo es posible. No obstante, según encuestas y sondeos el PP se puede llevar un varapalo de los que hacen época.

En estos próximos comicios, es muy posible que la ciudadanía introduzca en las urnas junto a la papeleta, su indignación

De hecho, el malestar de la ciudadanía con los políticos hace tiempo que habita entre nosotros. Ya en las elecciones al Parlamento Europeo, en mayo de 2014, se puso de manifiesto y en las elecciones andaluzas, de hace apenas 2 meses, el Partido Popular sufrió un gran batacazo, y el PSOE, pese a ganar se dejó 108.000 votos en el envite. Ahora, en estos próximos comicios, es muy posible que la ciudadanía introduzca en las urnas junto a la papeleta, su indignación.

El malestar social que se ha ido acumulando en los siete años que llevamos de crisis económica, así como el descrédito institucional, ganado a pulso por la clase dirigente a base de corruptelas y grandes escándalos financieros, como pueden ser los casos Bárcenas, Pujol o Rato -sólo por poner algunos ejemplos-, han generado una gran sacudida en la conciencia cívica de la gente. Una de las consecuencias más inmediatas es que, día de hoy, es una incógnita como va a responder, ante tantos y tan grandes desmanes, el cuerpo electoral en estos próximos comicios.

Parece lógico que el electorado castigue los repetidos incumplimientos del PP y su incapacidad manifiesta para sacar al país de la crisis. Además, los casos de corrupción que jalonan la trayectoria de los populares en las últimas décadas pueden ser determinantes para muchísimos ciudadanos a la hora de decidir su voto. También podría suceder que le 24M se vote en clave local y regional, pero eso es difícil porque buena parte de la corrupción institucionalizada está estrechamente ligada al poder municipal y al autonómico. Por tanto, cualquier cosa es posible.

En este contexto, el PP va a necesitar de apoyos para mantener muchos de sus feudos tradicionales, como pueden ser Madrid o Valencia. Por su parte, el PSOE, aunque parece que remonta, no lo hace con la fuerza suficiente para suplir a los populares. En estas circunstancias, veremos que confianza otorgan los electores a las fuerzas emergentes, Podemos y Ciudadanos. Gente con muchas ganas y algunos con un brillante expediente académico, pero que carecen de la más mínima experiencia tanto en la gestión de los Ayuntamientos como en el gobierno de las comunidades autónomas.

En el escenario catalán, a todas estas cuestiones generales, hay que añadir las peculiaridades del movimiento independentista, que guste o no, incidirán en los resultados del 24M. Los secesionistas, capitaneados por Artur Mas, necesitan, para reorganizar sus tropas, un tanto dispersas, convertir estos comicios en una primera vuelta de unas hipotéticas elecciones autonómicas que se han anunciado para el 27 de septiembre –plebiscitarias, dicen los soberanistas que serán-.

Lo que parece bastante evidente es que el 24M a las 8 de la tarde, el bipartidismo apuntalado por los partidos nacionalistas empezará a ser historia

De todos modos, para quien las cosas a priori pintan bien es para ERC, en la situación que estamos viviendo es más que probable una fuerte expansión de los republicanos. Si eso sucede será, fundamentalmente, acosta de CiU y eso será fatal para los nacionalistas que no tienen una alegría electoral desde hace mucho tiempo. Además, con el affaire Pujol cargando el ambiente precisan del bálsamo que son las victorias electorales para recobrar, aunque sólo sea un poco, la autoestima.

Por su parte, el PSC necesita mantener el máximo de alcaldías y resultados dignos, allí donde sea oposición, para empezar a pensar en serio en la recuperación. Por lo que respecta a PP, fuerza casi testimonial en el municipalismo catalán, está viendo peligrar sus dos feudos emblemáticos: Badalona y Castelldefels. Ciutadans prácticamente debuta en el campo municipal y a poco bien que les vaya lo venderán como un éxito. No obstante, con toda seguridad, en Cataluña no serán decisivos.

El quid de la cuestión está en Barcelona, donde Ada Colau, otrora Abeja Malla, está perdiendo fuelle a pasos agigantados y el resto de candidatos no acaban de dar el salto definitivo. A ver si va a resultar que se está gestando la sociovergencia y nosotros sin enterarnos. Aunque lo más probable es que para gobernar la capital haga falta un ménage à trois.

Sea como sea, lo que parece bastante evidente es que el 24M a las 8 de la tarde, el bipartidismo apuntalado por los partidos nacionalistas empezará a ser historia. Entonces, entraremos en una nueva etapa (no sé si época), en la que primara un bipartidismo imperfecto, donde la negociación y el pacto serán imprescindibles si no queremos echar el carro por le pedregal. Ahí Podemos y Ciutadans serán indispensables para configurar mayorías y formar gobiernos. Veremos si se conforman con ser bisagras o querrán una parte más grande del pastel. Por eso, en esta ocasión, aunque las elecciones son municipales, se decide algo más. Yo pienso que mucho más.