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Uno de los emblemas de la industria catalana corre serio peligro. El ajuste de plantilla planteado por Akzo Nobel en su fábrica de El Prat de Llobregat amenaza con dejar herida de muerte una de las marcas que han acompañado la vida cotidiana de varias generaciones en Cataluña y en el resto de España: la de las pinturas Titanlux

A mediados de enero, la multinacional neerlandesa presentó a los representantes de los trabajadores un expediente de regulación de empleo (ERE), con una afectación de 120 personas. A falta de poco más de una semana para que finalice el preceptivo periodo de consultas previo a la negociación, la incertidumbre se extiende sobre la actividad futura de una planta que quedaría prácticamente sin actividad productiva

En la actualidad, la plantilla de la fábrica está compuesta por 197 trabajadores, con lo que el recorte impactaría en algo más del 60% del total. 

No obstante, fuentes conocedoras de la situación apuntan que la proporción es, en realidad, más elevada, toda vez que el ajuste incide en el área productiva. Es decir, al margen de puestos directivos y administrativos. 

Logo de Akzo Nobel en la fachada de una de las fábricas de la compañía / EP

La planta de El Prat de Llobregat es uno de los cuatro centros productivos que Akzo Nobel posee en Cataluña. Pasó a formar parte de su cartera de activos cuando a finales de 2020 adquirió Industrias Titán, el fabricante de la mítica Titanlux fundado hace algo más de 90 años por la familia Folch-Rusiñol

Tras la absorción por parte de Akzo Nobel Coatings, filial española de la multinacional centroeuropea, Industrias Titán pasó a formar parte de la historia empresarial e industrial de Cataluña. Por entonces, no ocurrió lo mismo con sus sempiternos productos. 

¿Represión?

Ahora, su futuro está más que en el aire ante una medida que ha soliviantado al extremo al sindicato Comisiones de Base (co.bas), mayoritario en el comité de empresa de la planta. 

Con ocho de los nueve miembros de este órgano de representación, co.bas considera que el ERE carece de cualquier justificación de tipo económico, técnico o productivo. Y apunta a que, detrás de la medida, existe un ánimo de reprimir la notable actividad sindical en la instalación. Y aún más de fondo, la intención de deslocalizar la producción a Europa del Este. 

Producción récord

Lo cierto es que Akzo Nobel culminó a mediados de 2025 una inversión de algo más de 11 millones de euros en la planta de la antigua Industrias Titán con el objetivo de impulsar la modernización de la maquinaria y los procesos productivos. 

Y a fe que la compañía aprovechó las novedades para elevar de forma notable la producción. Los trabajadores aseguran que en los últimos meses se han elevado de forma excepcional las horas extras; también se ha establecido un turno de noche, prácticamente inédito en la historia de la fábrica. Y además, se han pospuesto turnos de vacaciones correspondientes a 2025 para este año. 

Envase de pinturas Titanlux / EP

Con márgenes, producción y beneficios al alza, Akzo Nobel señala motivos medioambientales como base para dejar de lado los productos sintéticos y quedarse únicamente con las pinturas al agua. 

En este escenario, conviene recordar la peculiaridad de la fábrica de El Prat de Llobregat respecto al resto de los centros del grupo, situados en la Zona Franca, Vilafranca del Penedès y Vallirana, todos ellos en la provincia de Barcelona. 

Condiciones diferentes

Tradicionalmente, la antigua Industrias Titán ha sido la más combativa desde el punto de vista sindical. Es la única de las cuatro en la que co.bas cuenta con una posición mayoritaria en los órganos de representación. Un extremo que los trabajadores asocian con el hecho de que sus condiciones sean diferentes a las de los integrantes de las otras plantas del grupo. 

La fábrica cuenta con una "larga y fuerte tradición de lucha que ha impedido repetidamente en los últimos años que en la planta de El Prat de Llobregat, a diferencia de lo sucedido en otros centros de trabajo de Akzo Nobel en Cataluña, se apliquen recortes salariales y otras medidas de degradación de las condiciones laborales", señala co.bas.

La presencia del grupo neerlandés en España se remonta a finales de los 60. La de Industrias Titán fue la última de sus adquisiciones pero, sin duda, la más relevante; la que le ha permitido doblar la facturación de un plumazo. 

En los últimos años, Akzo Nobel ha llevado a cabo inversiones por valor de algo más de 60 millones en sus fábricas en España, incluida la de El Prat. Una apuesta por el territorio que ha contado tradicionalmente con el apoyo de la Generalitat de Cataluña

Roger Torrent, exconsejero de Empresa y Trabajo de la Generalitat Europa Press

En este periodo reciente, la compañía ha recibido subvenciones del Govern por un valor agregado de 2,1 millones de euros. Las ayudas se han canalizado tanto a través de la Agència per a la Competitivitat de l’Empresa (Acció) como de la conselleria de Empresa y Trabajo

"No aceptamos que una multinacional que recibió ayudas directas del Govern de la Generalitat y que mantiene beneficios millonarios acabe despidiendo sin causa", indicó co.bas en un comunicado de rechazo al ERE.  

Casi centenaria

En la década de los 30, Joaquín Folch Girona, fundador de Industrias Titán, revoluciona la industria con el lanzamiento de Titanlux, primer esmalte sintético de fabricación española. Con la segunda generación llegó el crecimiento de la empresa hasta convertirse en un referente, especialmente en Cataluña. 

Por su parte, Akzo Nobel ya se había hecho con los fabricantes de marcas como Bruguer y Procolor. Tras varios intentos fallidos, acordó con Joaquín Folch-Rusiñol Corachán, líder de la tercera generación, la compra de Industrias Titán.