Germán, agricultor almeriense: nuestros principales consumidores no saben lo que hacemos los agricultores aquí

Germán, agricultor almeriense: "nuestros principales consumidores no saben lo que hacemos los agricultores aquí"

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Germán, agricultor almeriense: "nuestros principales consumidores no saben lo que hacemos los agricultores aquí"

El dardo de Germán Agrolife a la Unión Europea por ignorar la verdadera sostenibilidad agrícola de Almería

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El campo de Almería es, sin duda, uno de los motores económicos más potentes de nuestro país, pero también uno de los grandes incomprendidos fuera de nuestras fronteras.

Aunque sus invernaderos son una pieza clave para llenar la despensa y asegurar el suministro de alimentos en toda la Unión Europea, el modelo agrícola almeriense sigue arrastrando el peso de muchas críticas que cuestionan su sostenibilidad medioambiental.

A menudo, al mirar el paisaje desde fuera y de forma superficial, el uso de plásticos, fertilizantes y fitosanitarios alimenta en el extranjero la falsa idea de que estamos ante un sistema insostenible.

Ante esta alarmante falta de información de los consumidores europeos, el conocido creador de contenido Germán Agrolife ha alzado la voz para defender el sector.

Con más de 5 años de experiencia como agricultor profesional, Germán lleva dos años mostrando su día a día enfocado en prácticas sostenibles y naturales.

A través de su marca personal, que ya alcanza una audiencia fiel de más de 100.000 seguidores globales, el almeriense critica abiertamente que la Unión Europea ignore los exigentes estándares de sostenibilidad que se aplican diariamente en los invernaderos del sur de España.

Una frase que se le quedó grabada

Germán relató que, tras exponer con fotos e historias propias todo lo relacionado con las prácticas sostenibles del campo almeriense, una de las profesoras presentes le hizo una petición que resume el problema de fondo: "German necesitamos esa información".

Para él, esa frase confirmaba algo que lleva tiempo repitiendo: "nuestros principales consumidores no saben lo que hacemos los agricultores aquí, las prácticas sostenibles".

Esa desconexión no es un detalle menor. Según explica, si esa información llegase "en condiciones y como tiene que llegar al consumidor europeo", el escenario del sector cambiaría por completo, empezando por unos precios más dignos y estables a lo largo de todo el año.

Lo que pocos conocen

Lo que cuenta Germán tiene respaldo en la propia evolución del sector.

Los invernaderos almerienses funcionan de forma pasiva desde el punto de vista energético, es decir, sin necesidad de aporte adicional de calor, algo que los hace notablemente más eficientes que sus competidores del norte de Europa.

A esto se suma una gestión del agua que combina desalación, aguas regeneradas y riego localizado desde hace más de cuatro décadas, en una provincia donde, como recuerda una expresión muy repetida en el sector, "Almería no le falta agua: le sobra sal".

El uso del enarenado, técnica que se remonta a siglos atrás, también permite aprovechar aguas de peor calidad sin renunciar a la productividad.

La gran revolución silenciosa

Uno de los cambios más profundos llegó tras la crisis en 2006-2007, cuando varios países retiraron pimientos almerienses de sus supermercados por el uso de un insecticida restringido en la UE.

Aquella crisis de confianza empujó al sector a apostar por el control biológico de plagas, pasando de apenas 236 hectáreas a cubrir prácticamente el 100% de la producción de pimiento en pocos años.

Hoy más de 28.000 hectáreas emplean esta técnica, que sustituye buena parte de los fitosanitarios químicos por enemigos naturales de las plagas.

Es precisamente este tipo de datos, según denuncia Germán, el que rara vez llega al consumidor europeo, mientras sí llegan las exigencias cada vez mayores en trazabilidad, sostenibilidad y reducción de residuos.

La brecha entre lo que se exige y lo que se protege

Ahí es donde Germán expone "Europa exige al agricultor producir con más controles, más sostenibilidad y menos agua, pero después no siempre protege ese producto frente a importaciones de terceros países que no juegan con las mismas reglas".

Para él, defender el producto europeo no significa ir contra nadie, sino defender los propios estándares, la seguridad alimentaria y el futuro del campo.

Conocer ese recorrido no es un simple ejercicio de curiosidad, sino una herramienta real para tomar decisiones de consumo informado y más justas.

Porque si algo demuestra esta historia es que, sin agricultores, no hay garantía de futuro para nadie.

@germanagrolife

Hoy he salido de una charla con estudiantes internacionales de la Universidad de Almería y sinceramente… me voy con una sensación muy clara: La gente fuera del campo NECESITA escuchar más a los agricultores. Una de las profesoras me decía algo que se me ha quedado grabado: “La información que has dado hoy como agricultor debería conocerla el consumidor.” Y tiene razón. Porque muchas veces se habla de sostenibilidad desde oficinas, redes sociales o titulares… pero muy pocas veces se escucha a quienes producimos los alimentos cada día. Europa exige al agricultor producir con más controles, más sostenibilidad, más trazabilidad, menos residuos, menos agua y más calidad… pero luego en destino no se fomenta ni se protege suficientemente nuestro producto frente a importaciones de terceros países que no juegan con las mismas reglas. Y llega un momento en el que hay que decirlo claro. No podemos pedir la agricultura más sostenible del mundo… y después llenar los lineales con productos de fuera producidos bajo condiciones totalmente diferentes. Defender el producto europeo no es ir contra nadie. Es defender: 🇪🇺 nuestros estándares, 🌱 nuestra seguridad alimentaria, 🚜 nuestros agricultores, y el futuro del campo. Porque si desaparece el agricultor europeo… dependemos del resto del mundo para comer. Y eso sí debería preocuparnos a todos.

♬ original sound - GermanAgrolife