Alex, electricista rumano en España

Alex, electricista rumano en España

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Alex, electricista rumano en España: “pase del tramo de facturación, en vez de pagar un 20% tuve que pagar un 47%”

Un electricista en España desvela el bucle fiscal que sufren los profesionales al trabajar por cuenta propia

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Cuando se va la luz, salta el cuadro eléctrico o una instalación deja de funcionar, la mayoría de las personas solo piensa en una cosa: encontrar cuanto antes a un electricista disponible.

Lo que pocas veces se ve es la realidad de quienes acuden al otro lado del teléfono, profesionales que trabajan con jornadas imprevisibles, asumen una gran responsabilidad y, en muchos casos, afrontan los desafíos de sacar adelante un negocio por cuenta propia.

Esa es la historia de Alex, electricista, lampista y especialista en instalaciones y trabajos verticales. Tras años dedicados al oficio, ha tenido que reinventarse en varias ocasiones para seguir adelante como autónomo, adaptándose a un sector tan imprescindible como exigente.

En el pódcast Sector Oficios, comparte su experiencia, las dificultades del día a día y la realidad que hay detrás de una profesión fundamental para el funcionamiento de hogares y empresas.

Roger, el mentor que marcó su carrera

Aunque la curiosidad por la electricidad nació tras una descarga que sufrió en una obra, la persona que realmente cambió el rumbo de su carrera fue Roger, un lampista especializado en instalaciones y trabajos verticales.

La primera vez que lo vio estaba suspendido en un patio reparando un desagüe y tuvo claro el profesional que quería llegar a ser. Como él mismo recuerda, sintió que quería convertirse “en esa persona”.

Durante un año y medio trabajó a su lado y aprendió mucho más que electricidad.

Roger le enseñó instalaciones, fontanería, climatización, automatizaciones y trabajos verticales, pero también una forma de afrontar el oficio con iniciativa y la responsabilidad. Para Alex fue una escuela donde “no hacía las cosas para quedar bien”, sino que “las hacía porque me habían llevado allí para aportar”.

Ese aprendizaje resultó decisivo cuando Roger sufrió un accidente y tuvo que continuar solo.

Asumir esa responsabilidad le permitió comprobar que estaba preparado para resolver problemas por sí mismo y descubrir que su forma de entender el trabajo encajaba con la de un profesional autónomo “me di cuenta que después de trabajar con Roger, aunque era un peón realmente siempre he tenido mentalidad de autónomo”.

Las dificultades de emprender como electricista en España

Trabajar como electricista en España por cuenta propia no siempre garantiza estabilidad.

Después de empezar con herramientas de segunda mano y pequeños trabajos, Alex consiguió llenar su agenda y dar el salto a proyectos de mayor responsabilidad.

Sin embargo, el rápido crecimiento también le llevó a asumir más estructura, contratar personal y aceptar obras que terminaron pasándole factura.

Fue entonces cuando llegaron los momentos más difíciles de su trayectoria. “Me arruiné dos o tres veces. No de cero, de muy por debajo de cero”, recuerda.

El problema no era la falta de trabajo, sino el retraso en los pagos de grandes empresas, que acabó bloqueando su actividad y generando una situación difícil de sostener.

Según explica, se encontró atrapado en un círculo del que era casi imposible salir: las empresas no le pagaban porque no estaba al corriente con Hacienda y la Seguridad Social, pero tampoco podía regularizar su situación porque seguía sin cobrar. “Para cobrar tienes que estar ‘ok’, pero para estar ‘ok’ necesitas cobrar”, resume.

Sin acceso a financiación ni avales por su tipo de residencia, se vio obligado a vender herramientas, vehículos y empezar de nuevo desde cero en más de una ocasión.

El impacto de Hacienda cuando el negocio empieza a crecer

Con el paso de los años y una empresa más consolidada, Alex se encontró con otro reto: el aumento de la carga fiscal. "Pasé de un 20% a un 47% de impuestos", explica en referencia al IRPF, cuyo tipo varía en función de los beneficios obtenidos alcanzando estos porcentajes en tramos más altos.

Aunque el incremento le sorprendió, asegura que lo vivió como la prueba de que su negocio estaba funcionando. "Tampoco me dolió tanto, por suerte tenía el dinero y lo pagué con una sonrisa. De hecho, ahora la empresa va bien, estamos estabilizados con los clientes", relata.

Tras años de dificultades, hoy ha participado en la instalación de sistemas eléctricos en alrededor de 400 viviendas y afronta el futuro con una empresa estable, cerrando una etapa marcada por el esfuerzo y la capacidad de reinventarse.