Avión de Rayanair en el aeropuerto de Girona

Avión de Rayanair en el aeropuerto de Girona DIPUTACIÓN DE GIRONA

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Ryanair castiga a este aeropuerto español: puede perder 240.000 asientos en verano de 2026

La compañía aérea anuncia que reduce un 11% su actividad en los próximos días

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Ryanair vuelve a lanzar una de sus amenazas y, esta vez, parece dispuesta a cumplirlas. No se trata de cobrar más por asiento o quitarlos, sino de reducir su capacidad en sus vuelos en España.

Uno de los aeropuertos que va a sufrir esta nueva decisión es catalán. El aeropuerto de Girona es el más afectado.

La aerolínea irlandesa, líder en España por tráfico de pasajeros, ha decidido reducir su capacidad un 11% en Girona de manera inminente.

La compañía entiende que la temporada de verano de 2026 empieza a finales de marzo y llega hasta finales de octubre.

Cómo puede afectar

Esto puede afectar mucho a la oferta de vuelos en este aeródromo catalán. Ryanair copa el 80% de los 2,2 millones de pasajeros que parten del aeropuerto de Girona. Por tanto, la decisión de la aerolínea low cost puede tener serias consecuencias.

Es la segunda vez que el aeródromo reduciría su oferta desde su apertura. Solo durante el Covid Girona dejó de crecer.

El problema: las tasas

La línea aérea low cost se exculpa. Alega que toma esta decisión debido a la política tarifaria de Aena, que ha decidido aumentar los precios en todos los aeródromos españoles. Una decisión que Ryanair considera poco competitiva en aeropuertos regionales.

Ryanair entiende que se puedan subir las tasas aeroportuarias a los viajeros, pero considera que los aeropuertos pequeños o con menos de 3,5 millones de pasajeros anuales —entre los que está Girona, pero también Reus, Santiago o Asturias— deberían quedar exentos.

Avión de Ryanair en pleno vuelo

Avión de Ryanair en pleno vuelo Servimedia

La low cost señala que estos hubs están infrautilizados, por lo que, en vez de subir las tasas, se debería apostar por abaratar los billetes y estimular la demanda. Es más, propone que Aena podría devolver más tasas.

Actualmente, el gestor aplica incentivos: el 100% de devolución en tasas por pasajero, seguridad y asistencia a movilidad reducida para tráfico adicional al ejercicio anterior, lo que permite ahorrar a las aerolíneas el 70% de los costes operativos.

¿Devolución insuficiente?

Sin embargo, Ryanair considera insuficiente esta devolución y critica la subida general de tasas para 2027-2031 (3,8% anual, unos 43 céntimos por pasajero), un sistema que tacha de “fallido”.

Es más, la aerolínea alega que, si bien desea crecer en Girona y Reus, el aumento de las tasas ha paralizado sus planes de expansión. De hecho, asegura que, si le hicieran caso, podrían basar un avión adicional en Girona, lo que supondría un aumento del 42% de su capacidad.

Las rutas de Girona

De la misma manera, Ryanair asevera que podría convertir el aeropuerto de Reus en su base permanente y ofrecer un 67% más de asientos. Iniciativas que, ahora, quedan en suspenso.

Por ahora, Girona mantendrá 34 rutas a 13 países, incluyendo la nueva oferta a Bucarest, y 160 vuelos semanales para esta temporada de verano de 2026.

En Reus, donde Ryanair tiene una cuota del 50%, en cambio, crecerá un 6% solo en los meses centrales, con 12 rutas y 70 vuelos semanales.

Y es que, en el fondo, y a pesar del impacto en Girona, Cataluña se salva parcialmente de este castigo que la aerolínea impone a España.

El Prat vs Girona

En El Prat, la low cost prevé incrementar un 2% su capacidad y ofrecer cerca de 7 millones de asientos, 62 rutas, 590 frecuencias semanales y un nuevo destino: Bratislava.

El problema es su decisión en el aeropuerto Girona-Costa Brava, que, con sus 2,2 millones de pasajeros en 2025, depende de Ryanair para rutas europeas clave.

Cómo afecta la decisión de Ryanair

Pero el descenso del 11% que ahora pretende aplicar podría suponer la reducción de 240.000 asientos. Aunque para muchos eso puede ser positivo, ya que puede implicar la caída del turismo low cost.

A pesar de todo, esta reducción de plazas puede tener un duro impacto en la economía local. Hoteles y servicios de transfer a Girona o a la Costa Brava pueden verse afectados.