Una clase en la sauna de Ilo Studios

Una clase en la sauna de Ilo Studios Ilo Studios

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Nace una nueva vía de ocio en Barcelona: ni bares ni discotecas, la forma de disfrutar es descalzo y a 90 grados

La capital catalana estrena un concepto de 'social wellness' que triunfa en Nueva York y Londres, basado en el contraste extremo entre saunas finlandesas y baños de hielo

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Barcelona se suma a una corriente internacional que transforma el bienestar en un evento colectivo. La propuesta rompe con el formato individual y silencioso de los centros de estética o spas tradicionales.

Este nuevo modelo de ocio saludable permite a los usuarios interactuar en un entorno de alta intensidad sensorial, sustituyendo las reuniones sociales convencionales por el entrenamiento consciente del sistema nervioso.

El desembarco del nuevo concepto

La oferta de bienestar en la ciudad suma una nueva tipología de establecimiento con la apertura de Ilo Studios, situado en la calle Bailén, cerca de la plaza Tetuán.

Este centro se aleja del concepto de spa convencional para centrarse en el llamado social wellness, un modelo de negocio que ya es viral en las principales capitales del mundo.

Un diseño basado en la tierra

El espacio huye de la estética clínica y fría de los gimnasios modernos, apostando por materiales orgánicos como el barro y la terracota para revestir sus paredes.

Esta elección arquitectónica busca que el cliente se descalce nada más entrar, fomentando una sensación de conexión con la naturaleza en pleno corazón del Eixample barcelonés.

Infraestructura de temperaturas extremas

Las instalaciones cuentan con una sauna de tradición finlandesa con capacidad para 30 personas, posicionándose como una de las más grandes de la capital catalana.

En este habitáculo, las temperaturas se mantienen entre los 80 y los 95 grados para provocar una sudoración intensa y una relajación profunda de la fascia muscular.

El choque del agua helada

Para completar el ciclo, el usuario dispone de varias bañeras de acero con agua a temperaturas que oscilan entre los 3 y los 9 grados, lo que se conoce como inmersión en frío.

Este contraste busca provocar una respuesta fisiológica inmediata que, según diversos estudios científicos, mejora la claridad mental y acelera de forma notable la recuperación física.

El papel de la respiración consciente

Más allá de la maquinaria, la operativa del centro se apoya en el breathwork. Esta técnica enseña a gestionar el impacto del frío extremo mediante el control consciente de la exhalación.

Las sesiones son guiadas por instructores que ayudan a los participantes a superar la barrera mental del hielo, transformando la experiencia en un reto de superación personal y grupal.

Emprendimiento y fiebre viral

El proyecto está liderado por el emprendedor tecnológico Enric Gabarró y el especialista Jake Wright, quienes han importado esta fiebre viral que ya moviliza a comunidades en las playas.

Ambos fundadores cuentan con trayectorias vinculadas a la creación de comunidades digitales y eventos de masas, lo que explica el éxito de convocatoria que el centro ha tenido antes de abrir.

Una agenda de eventos híbrida

La estrategia de este conglomerado empresarial incluye la hibridación de salud y cultura mediante la organización de sesiones de música electrónica, jazz y hasta cuartetos de cuerda.

Esta propuesta busca capitalizar el interés de un público que demanda alternativas saludables, permitiendo una interacción social que ocurre íntegramente descalzo y en bañador.

Transformación del mercado local

La apertura de la firma se produce en un contexto de saturación de los gimnasios boutique, apostando por una segmentación que prioriza la salud mental y la desconexión tecnológica.

El uso combinado de la sauna y el hielo se posiciona así como un método de entrenamiento para el sistema nervioso frente al ritmo acelerado y el estrés cotidiano de la gran ciudad.

Consolidación de tendencias globales

Con la puesta en marcha de esta anualidad, Barcelona se consolida como centro de pruebas para conceptos de bienestar que ya han desatado la locura en lugares como Toronto o Melbourne.

El centro opera con un sistema de sesiones y bonos flexibles, adaptándose a un cliente que busca resetearse y socializar sin tener que recurrir a la oferta nocturna masiva.