La empresa catalana que produce chips europeos para potenciar la IA, Openchip

La empresa catalana que produce chips europeos para potenciar la IA, Openchip

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La empresa catalana que produce chips europeos para potenciar la IA: más de 300 empleados y una inversión europea de 111 millones de euros

La compañía fue galardonada como la más innovadora de 2025 y recibió apoyo del Govern

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La inteligencia artificial no es el futuro, es el presente, y Europa empieza a ponerse las pilas, y España no es una excepción.

En un mundo donde la geopolítica se escribe con silicio, ciudades como Barcelona han dejado de ser solo un espectador para convertirse en un actor protagonista. Si en su día la ciudad catalana fue la capital española del videojuego, ahora busca serlo también de la IA.

Compañías como Openchip dan fe de ello. Recientemente fue galardonada como la empresa más innovadora de 2025 y su futuro parece cada vez más prometedor.

Con todo el conocimiento y las capacidades del talento local y la ambición europea apretando, la empresa quiere romper la dependencia tecnológica de gigantes como Estados Unidos, China o Taiwán.

Un CEO prometedor

Lo hacen despacio, pero con pie firme. Su actual CEO, Cesc Guim, viene con buenas credenciales. Dejó una carrera consolidada en Intel para liderar este proyecto nacido del Barcelona Supercomputing Center (BSC) y la ingeniería GTD.

Aunque empezaron con todo el vértigo de una aventura que no sabían dónde les iba a llevar, la compañía es hoy una realidad industrial con más de 300 empleados y presencia en siete países.

Más allá del software

Hoy, la empresa y su director general han logrado atraer a mentes brillantes de Nvidia y Google para diseñar algo que Europa necesita con urgencia: soberanía digital.

Así, Openchip ha dejado de ser una empresa más de software convencional. Ahora, su misión es el hardware de alto rendimiento.

Logo de Openchip

Logo de Openchip

Desde Barcelona diseñan chips avanzados capaces de alimentar la inteligencia artificial (IA) y la computación de alto rendimiento (HPC). Si Nvidia domina el mercado global, Openchip aspira a ser la alternativa soberana del viejo continente.

Sus credenciales son unas infraestructuras más eficientes, seguras y, sobre todo, sostenibles.

La clave del éxito

La clave de su ventaja competitiva, defienden, reside en el uso de RISC-V, una arquitectura de código abierto que permite diseñar microprocesadores sin depender de licencias externas.

Al ser una spin-off del BSC, la compañía utiliza el conocimiento generado en el supercomputador MareNostrum para validar tecnologías que luego se exportan a toda Europa.

Una inversión millonaria

Pero ser una rama surgida de allí no la ha hecho menos. La relevancia de Openchip ha trascendido las fronteras catalanas.

La Unión Europea la ha seleccionado como Proyecto Importante de Interés Común Europeo (IPCEI). Esta distinción viene, además, con dinero bajo el brazo. El título le ha permitido recibir una inyección de 111 millones de euros para liderar la innovación en semiconductores.

La ayuda europea no ha sido la única. El Govern de la Generalitat ya le vio futuro y también hizo una inversión estratégica en Openchip al ver en la compañía el motor de un nuevo ecosistema industrial.

En cualquier caso, este 2026 parece ser el año de su gran explosión. Por ahora, ha comenzado con un hito clave: un acuerdo estratégico con la Fundación Mobile World Capital Barcelona.

Alianza estratégica

Esta alianza, que busca la transferencia tecnológica, posiciona a Openchip como el comisario de contenidos de vanguardia en eventos como el Talent Arena, consolidando a Barcelona como el epicentro del talento digital en Europa.

La demanda de potencia de cálculo está creciendo de forma exponencial y la empresa ya está bien posicionada en el sector.

Empresa en expansión

Con la llegada de la denominada "era de los agentes" de IA, las necesidades de computación son hasta 100 veces superiores a las de los modelos tradicionales.

En este contexto, Openchip ha desplegado una red de operaciones que ya abarca España (con sedes en Barcelona y L'Hospitalet) y Europa, con presencia en Italia, Polonia, Bélgica, Francia, Alemania e Irlanda.

Esta expansión responde a la necesidad de ofrecer una plataforma full-stack que combina hardware y software y que proteja la autonomía digital de la región ante las tensiones geopolíticas globales.

Para Cesc Guim, el éxito de Openchip es la confirmación de que Europa puede competir en la primera división tecnológica si apuesta por el talento y la infraestructura local.

Menos costes, más diversidad

Además, han reducido los costes y la complejidad para sus clientes y, gracias a eso, han podido diversificar su mercado para crecer. La compañía ya no solo construye chips, sino que está construyendo el escudo tecnológico de la Europa del mañana.

Lo que hace unos años era un proyecto arriesgado hoy es una empresa estratégica que demuestra que, en la carrera de la IA, los circuitos que mueven el mundo parece que también pueden hablar catalán.