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Ferran Adrià gasta 30.000 euros anuales en salir a comer fuera: "Es el lujo más barato del mundo"

En una entrevista, el chef reflexionó sobre emprendimiento, lujos, gastronomía y sobre el tipo de vida que lleva 

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Durante su participación en el pódcast Búscate la vida, Ferrán Adrià volvió a situarse en el centro del debate sobre dinero, éxito y estilo de vida. El chef reflexionó sobre emprendimiento, ingresos y lujo, dejando titulares que han generado conversación tanto en el sector hostelero como en el ámbito empresarial.

Uno de los momentos más comentados de la entrevista llegó cuando abordó las expectativas salariales y la realidad económica en España.

Aspiraciones salariales

Adrià relató una conversación con una trabajadora de 30 años a la que preguntó qué tipo de vida quería tener y cuánto dinero necesitaba para ello. La joven respondió que aspiraba a ganar 100.000 euros anuales.

El cocinero subrayó la dificultad de alcanzar esas cifras y recordó que, según sus datos, apenas un 1,5% de la población española supera los 150.000 euros de ingresos al año. Su mensaje fue claro: antes de fijar metas económicas ambiciosas, es necesario entender el contexto real del mercado.

Sin sueldo fijo

Lejos de la imagen de chef multimillonario, Adrià aseguró que no tiene un sueldo fijo ni ingresos desorbitados. De hecho, defendió que lleva "una vida bastante normal", tanto en su forma de vestir como en su día a día.

Esta visión desmonta parte del imaginario colectivo que asocia alta cocina con grandes fortunas personales, y conecta con su discurso habitual sobre gestión, sostenibilidad empresarial y realismo financiero.

Placeres de Ferran

Eso no significa que renuncie a ciertos placeres. Para Ferrán Adrià, el mayor lujo accesible es salir a comer fuera. Lo definió como "el lujo más barato del mundo", argumentando que un restaurante de alto nivel es una experiencia a la que pueden acceder perfiles muy distintos, incluso en comparación con otros símbolos clásicos de estatus como suites de hotel o propiedades exclusivas. En su caso, reconoce que destina alrededor de 30.000 euros anuales a este capricho gastronómico.

El chef explicó que compensa ese gasto prescindiendo de otros bienes, como un coche de alta gama. En lugar de invertir en vehículos, prioriza experiencias culinarias y viajes. También admitió que recibe numerosas invitaciones, aunque matizó que no le gusta depender de ellas. Para Adrià, el consumo debe responder a una elección personal consciente y no a una exhibición.

Preferencias del chef

En materia de turismo, sí reconoce apostar por alojamientos de alta categoría cuando viaja por motivos profesionales. Puso como ejemplo sus desplazamientos internacionales para recoger premios o impartir conferencias, donde suele negociar quedarse una semana adicional en un buen hotel sin cobrar honorarios.

De este modo, optimiza sus ingresos indirectos y convierte su prestigio en experiencias de valor con un coste reducido.

La entrevista concluyó con una reflexión sobre esfuerzo y excelencia en restauración. Ferrán Adrià recordó que durante 25 años trabajó alrededor de 330 días al año, con jornadas de hasta 15 horas diarias en el restaurante. 

Las declaraciones del chef aportan una perspectiva poco habitual sobre el dinero en la alta cocina: planificación financiera, priorización de experiencias y una ética de trabajo extrema como base del éxito. Un enfoque que trasciende la gastronomía y conecta con cualquier profesional que aspire a emprender con ambición y realismo.