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El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y la presidenta de los Comuns en el Parlament, Jéssica Albiach, han firmado este jueves, en el marco del pacto para la aprobación de los Presupuestos de la Generalitat, un acuerdo para la limitación de las compras especulativas de vivienda.

En ese texto, destaca un punto que recoge la prohibición de comprar segundas residencias en Cataluña para alquilarlas como alojamiento turístico o de temporada.

El acuerdo se aplicará en las zonas calificadas como tensionadas, que en Cataluña incluye casi todos los municipios costeros y las áreas turísticas del interior y de la montaña.

Sí será posible alquilar esos pisos como viviendas habituales, es decir, con contratos de, al menos, 1 año de duración y renovables automáticamente hasta 5 años (si el propietario es un particular) o 7 años (si es una empresa).

Prohibido alquilarlo en invierno

El texto del acuerdo señala: "En zona de mercado residencial tensionado, podrán adquirir, excepcionalmente, una vivienda diferente de la habitual cuando constituya la única segunda residencia de la persona adquiriente y esté situada en un municipio diferente al de su vivienda habitual".

Y añade: "En ningún caso podrá destinarse a alojamiento turístico o de temporada".

En vigor este año

En caso de que esta modificación se acabe incluyendo en la ley de urbanismo, no será posible, por ejemplo, comprar un casita o chalet en un pueblo de montaña de Cataluña para usarlo un mes de invierno y alquilarlo el resto. Aunque cada ayuntamiento tendrá la última palabra.

Hasta ahora, solo era posible alquilarlo menos de un mes si se disponía de una licencia turística (que se dejaron de adjudicar hace varios años). Pero se podía alquilar más de un mes en base a la legislación de alquiler temporal.

Evitar la especulación descontrolada

Sin embargo, los apartamentos que se compren en adelante no se podrán alquilar por menos de un año.

De esta manera se pretende evitar casos como los que se dan en algunos pueblos de los Pirineos donde hay más camas de uso turístico que vecinos.

Bagergue, un pueblo de la Naut Aran WIKIPEDIA

En el Pirineo, las comarcas del Pallars Sobirà y la Alta Ribagorça se han convertido en símbolos de esta paradoja. Una situación que el Sindicat d’Habitatge del Pallars califica de “esperpéntica”.

Municipios como la Vall de Boí o Espot cuentan con el doble de plazas turísticas que habitantes, un desequilibrio que altera la vida diaria de los residentes.

Dónde hay más

En la Vall de Boí, por ejemplo, solo alrededor de una cuarta parte de los más de 2.000 hogares se destinan a primera residencia, mientras que dos tercios son segundas residencias.

El resultado es un paisaje de pueblos llenos en temporada alta pero con persianas bajadas buena parte del año. 

Más de 90 municipios en la misma situación

Aunque en el Pirineo adopta formas muy extremas por el reducido tamaño de muchos municipios, el desequilibrio entre plazas turísticas y población no se limita solo a esta zona.

Los datos del Govern indican que en toda Cataluña hay 90 localidades en las que el número de plazas para visitantes supera al de residentes.

En la comunidad autónoma ya hay casi una cama turística por cada diez habitantes, una proporción que ilustra hasta qué punto el turismo condiciona el territorio.

Los datos los ofreció el pasado verano el Registro de Turismo de Cataluña: la comunidad autónoma suma 776.176 plazas entre hoteles, campings, viviendas de uso turístico, alojamientos rurales y apartamentos turísticos.

Distribución irregular

Lo peor de todo es que esta cifra se distribuye de forma muy desigual. Se dispara especialmente la presión en zonas de costa y en pequeños municipios del Pirineo, donde la oferta para visitantes llega a superar con creces a la población residente.

Aunque Barcelona sigue siendo el gran epicentro del alojamiento turístico, con 91.901 plazas registradas y un claro predominio de los hoteles, el fenómeno que más preocupa hoy se encuentra lejos de la capital.

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