Los trenes son el gran dolor de cabeza de muchos catalanes. El caos de Rodalies se ha convertido en la nueva normalidad y este 2026 comenzó aún peor.
Más allá de eso, Cataluña fue pionera en la implantación del ferrocarril. La primera línea de España fue entre Mataró y Barcelona, y algunas de estas máquinas históricas aún se conservan. Es más, incluso funcionan.
El famoso Tren Granota de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) sigue circulando una vez al mes en la línea del Vallès. El vagón causa sensación y ya se ha vuelto un fenómeno en redes.
Tal vez por eso, para atraer la atención de los jóvenes y recibir más visitas o, simplemente, para recordar el pasado del ferrocarril en Cataluña, se ha hecho oficial que Tarragona recupera algunas de sus viejas máquinas.
Licencia obtenida
Tras más de dos décadas de esfuerzos, el Museo del Ferrocarril de Móra la Nova ha obtenido la licencia de operador ferroviario para poder hacer circular esta antigua locomotora.
El permiso, exclusivo, ha sido otorgado por la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria con validez europea y promete dar mucho que hablar.
Una nueva operadora de tren
El proyecto, impulsado por la Asociación para la Preservación del Patrimonio Ferroviario e Industrial (APPFI), prevé su puesta en marcha en dos años, revitalizando el turismo en las Terres de l’Ebre y el interior tarraconense.
De esta manera, la recién creada Ferrocarrils Històrics de l’Ebre S.A. se ha convertido en la primera empresa española con licencia exclusiva para convoyes históricos en la Red Ferroviaria de Interés General (RFIG).
Cochera del Museo del Ferrocarril
La iniciativa se basa en modelos exitosos de Europa, donde 25 millones de usuarios anuales disfrutan de trenes históricos, como el Tren Granota de FGC en el Vallès. Según el director del museo, Jordi Sasplugas, estos proyectos convierten el patrimonio industrial en un atractivo turístico, generando empleo y visitas. Iniciativas que llevan años planteándose.
La nueva compañía tiene pensado ofrecer experiencias variadas y ya cuenta con tres nombres definidos. Uno de ellos es un clásico: el Tren de l’Ebre, que circulará explorando los recursos naturales del delta y los valles fluviales.
Rutas temáticas
Tampoco se perderá la oportunidad de poner en marcha el Tren del Vi, que recorrerá viñedos y bodegas de las denominaciones de origen Terra Alta y Montsant, con paradas en bodegas emblemáticas de la región.
Por último, se prevé recuperar una vieja máquina llamada Lo Caspolino. Aunque su origen no está en Tarragona, sino en la capital catalana, este tren pretende revivir el histórico servicio Barcelona-Casp, mostrando ahora los atractivos del interior tarraconense, las Terres de l’Ebre e incluso cruzando al Bajo Aragón.
Cuánto dura el viaje
Como ocurre con el Tren Granota de FGC, estos trenes históricos no ocuparán las ya de por sí saturadas vías catalanas. Circarán los fines de semana y algunos días festivos.
Sus responsables destacan que la experiencia está pensada para durar aproximadamente medio día. Los viajes tendrán una duración de entre dos y cuatro horas, con salida desde Móra la Nova hacia Reus, Tortosa o incluso Caspe.
Tren del Museo del Ferrocarril
Quién está detrás
Cada ruta se adaptará a la temática de la línea, sin olvidar a las familias ni a los aficionados al ferrocarril. Además de detenerse en pueblos, paisajes y lugares de patrimonio industrial, la línea del tren del vino permitirá a los amantes del enoturismo visitar algunas de las bodegas más destacadas.
El arranque del proyecto requiere, al menos, una inversión inicial de medio millón de euros, aunque la cifra puede aumentar para crear una flota completa. Fondos de Transición Nuclear y la gestión del Tren dels Llacs (Lleida) aportan viabilidad, y detrás de todo está el Museo del Ferrocarril de Móra la Nova.
Inversión necesaria
El museo alberga actualmente 32 vehículos restaurados en su taller: locomotoras de vapor y diésel, vagones de pasajeros y piezas únicas, muchos de los cuales podrían ser utilizados en este nuevo proyecto.
Entre las iniciativas destaca la restauración de la locomotora Bonita, icónica de la zona, cuya puesta en funcionamiento tendría un coste de 1,2 millones de euros. Ahora solo falta que este sueño ferroviario se haga realidad.
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