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El mundo de los gimnasios es muy amplio. La práctica más popular son las clásicas pesas: mancuernas, presses y demás ejercicios de fuerza. No obstante, hay muchas personas que no se identifican con esta actividad.

En los años recientes, han ido surgiendo nuevas formas de entrenar. Hay clases muy variadas para ejercitarse, como el crossfit o el bodypump. Sin embargo, en 2014 nació en España, concretamente en Madrid, una nueva opción: el fitboxing.

Brooklyn Fitboxing

En el barrio de Arganzuela, bajo la dirección del actual CEO, Pablo Nebrera; surge Brooklyn Fitboxing. Se trata de una iniciativa que combina ejercicios aeróbicos, anaeróbicos y movimientos de boxeo con sacos.

Usuaria de Brooklyn Fitboxing Cedida

Este tipo de prácticas funcionan a través de clases de 47 minutos. De hecho, en la página web oficial de la empresa se afirma lo siguiente: "Pierde 1.000 kilocalorías en solo 47 minutos". Cabe destacar que cada cuerpo funciona distinto, no es una cifra aplicable a todo el mundo, pero sirve para probar la intensidad de la actividad.

El método

Los algo más de tres cuartos de hora se dividen en dos partes. Por una parte, "entrenamiento con peso para aumentar la resistencia, quemar grasa, tonificar el cuerpo y mejorar la movilidad". Por otra, "golpeamos el saco de boxeo al ritmo de la música durante ocho rondas"; se explica en la web.

Así pues, la clase está dirigida por un entrenador certificado, que "siempre estará ahí presente para guiarte y motivarte". Además, el entrenamiento será valorado con un sistema de puntaje en función de la fuerza, la energía y la sincronización.

Estas métricas se basan en los sensores que están dentro de los sacos y se pueden consultar en la aplicación oficial de Brooklyn Fitboxing.

Centros en Cataluña

El éxito de este sello es indudable. Prueba de ello es que alcanzó el hito de los 200 centros operativos en España en septiembre de 2025. Además, la marca se ha expandido por diez países.

Concretamente, en Cataluña, cuenta con 26 sedes operativas. De ellas, 23 se encuentran en la provincia de Barcelona, mientras que en Lleida, Tarragona y Girona hay uno en cada ciudad.

Suscripciones

En cuanto a los precios de esta práctica, cabe destacar que hay una prueba por diez euros, que incluye unas vendas y unos guantes. Cuando un usuario quiere apuntarse, tiene dos opciones: suscribirse o comprar paquetes.

La inscripción propone dos planes. Por una parte, el Prime y el Flex, que se diferencian en que el primero tiene compromiso de permanencia y el segundo no.

Dentro de cada uno hay dos opciones, que son las mismas pero 10 euros más caras en el Flex: el X4, que permite acudir una vez a la semana (39,90 o 49,90 euros al mes) o el Unlimited, que da libre acceso (54,90 o 64, 90 euros al mes).

Paquetes de clases

Por otra parte, se puede acudir por clases libres, que tienen un precio de 12 euros cada una, o adquirir varias. Cinco sesiones son 60 euros; diez son 110 euros y 20 son 200 euros. Cabe destacar que tienen fecha de caducidad para usarlas.

En la web oficial de Brooklyn Fitboxing se explica que los productos pueden variar ligeramente de precio según el centro en el que se adquieran.

Iniciativa solidaria

"La energía positiva que se libera en nuestras sesiones puede mover montañas. Donamos parte de nuestra facturación a distintas ONG. Cuando entrenes podrás elegir qué proyecto recibe la financiación que has generado con tus golpes al saco", explica la empresa sobre su iniciativa solidaria.

Además, se explica que se han donado 200.000 dólares, hay más de 45.000 usuarios que han aportado dinero a la causa y presumen de colaborar con 13 organizaciones sin ánimo de lucro.

Enganche digital

La clave de su rápido crecimiento reside en convertir el deporte en una especie de videojuego. Al transformar los golpes en puntos, logran que el usuario compita contra sí mismo y se enganche a mejorar sus marcas en cada sesión.

Este modelo se ha consolidado como la gran alternativa para el público urbano. Atrae a quienes buscan liberar estrés y adrenalina rápidamente, pero rechazando el contacto físico y los riesgos del combate tradicional.

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