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Luis Suárez se encuentra en el ocaso de su carrera. El delantero charrúa es uno de los mejores futbolistas de su generación. Ahora disfruta de una etapa más relajada en Inter Miami, lejos de la presión y junto a su amigo Leo Messi. La realidad es que ha dejado su huella en clubes históricos de Europa como Ajax, Liverpool o FC Barcelona. Su olfato goleador y su garra lo convirtieron en uno de los más voraces arietes del panorama deportivo.

Un atleta de estas características está muy bien pagado en el fútbol. Durante su auge, fue uno de los mejores del mundo, si no el mejor, por lo que su salario tenía que estar acorde a su estatus. Por otra parte, en el Inter Miami, su remuneración también es notable. Sin embargo, el balompié no es la única vía de facturación del nacido en Salto.

De afición a negocio

Además del fútbol, Luis Suárez ha demostrado en numerosas ocasiones su gusto por la gastronomía. El mate es un indispensable allá donde va. El asado es su comida favorita. No obstante, comparte con Leo Messi su afición por las milanesas. De hecho, a raíz de esto, invirtió en Chalito, un restaurante especializado en este plato creado por dos hermanos argentinos en Castelldefels. Pasó de cliente a socio.

Leo Messi, Luis Suárez, Antonella, Busquets, Sofía Balbi o Elena Galera comparten momentos en el Chalito REDES

El uruguayo pone el músculo financiero y la imagen al negocio, pero la gestión operativa es de sus socios. No obstante, su aportación ha sido clave para financiar la expansión de la marca a Barcelona capital. Tiene locales en La Maquinista, Poblenou, Vía Augusta y en la Rambla de Catalunya, así como uno en Collblanc, en L'Hospitalet de Llobregat. Asimismo, su expansión en Cataluña alcanza también a Gavà y a Girona. Fuera de la región, hay ocho sedes en Madrid y otro en Covarrubias.

Sello artesanal

La clave que ha permitido esta rápida expansión no reside solo en el nombre del futbolista, sino en una propuesta gastronómica que huye del concepto de comida rápida. La oferta se centra en la elaboración diaria y manual de las milanesas, evitando los congelados industriales. El cliente puede elegir entre ternera, pollo o berenjena, personalizando el plato con una amplia variedad de coberturas que van desde los cinco quesos hasta la barbacoa.

Milanesa Napolitana del Chalito Chalito

Esta versatilidad ha permitido democratizar un plato tradicionalmente casero, adaptándolo a todos los públicos, incluidas las opciones vegetarianas. El formato es contundente y pensado para compartir, manteniendo una relación calidad-precio que ha fidelizado a una clientela recurrente. La carta se completa con empanadas, roscas y postres típicos, creando una experiencia inmersiva en los sabores del Río de la Plata.

Máquina precisa

Para sostener este ritmo de aperturas sin perder la calidad, la compañía ha implementado un sistema de producción centralizado que abastece a todos los locales. Un obrador principal se encarga de recibir la materia prima, realizar el corte de la carne y el empanado artesanal cada jornada. Esta logística asegura que una milanesa consumida en el centro de Madrid tenga exactamente el mismo sabor y textura que una servida frente a la playa de Castelldefels.

Uno de los locales de El Chalito en Rambla Catalunya REDES

Las cifras de consumo que maneja la cadena reflejan la magnitud del negocio, con una venta mensual que supera las decenas de miles de unidades entre todos sus establecimientos. Este volumen de facturación ha convertido a la marca en un referente del sector casual food en España. La estructura empresarial es sólida, permitiendo gestionar plantillas amplias y locales de grandes dimensiones en zonas prime.

Legado futuro

Desde el punto de vista económico, la apuesta de Luis Suárez ha resultado ser un activo de alto rendimiento. La facturación global del grupo ha experimentado un crecimiento sostenido año tras año, superando holgadamente la barrera de los diez millones de euros anuales en sus últimos ejercicios consolidados. Lo que comenzó como una inversión pasional se ha transformado en un holding de restauración rentable y con proyección internacional.

El proyecto representa para el delantero mucho más que una fuente de ingresos adicional; es un anclaje emocional con la ciudad que le vio triunfar. Mientras sigue marcando goles al otro lado del Atlántico, su negocio en Barcelona continúa funcionando a pleno rendimiento, asegurando que el apellido Suárez seguirá ligado al éxito en Cataluña mucho después de que decida colgar las botas definitivamente.

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