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Cuatro joyas imprescindibles del cine 'indie'

Las películas independientes proliferan en la actualidad, aunque algunas de sus joyas residen en el pasado

Manuel Martínez Sánchez

Festival de Sundance de cine 'indie' / Site Oficial Festival de Sundance
Festival de Sundance de cine 'indie' / Site Oficial Festival de Sundance

Todas aquellas películas que se producen alejadas de la industria más comercial, que se centra exclusivamente en la calidad de las historias y que no siguen las tendencias del momento pertenecen al denominado cine independiente. Su época más dura fueron los años 90, cuando la mayoría de películas no disfrutaban del aprecio del público, al ser radicalmente opuestas a aquellas nacidas en el seno de las grandes productoras de Hollywood.

Sin embargo, una tendencia social a seguir movimientos que rompen con lo establecido, como es el cine independiente, ha hecho que este tenga cada vez más adeptos. Los festivales basados en este 'género' se suceden por todo el mundo, con millones de asistentes cada año. Por eso, los grandes nombres de la industria cinematográfica han decidido por fin apoyar este tipo de películas. Un acuerdo que, basándose en la definición original, les alejaría por completo de este tipo de arte. No obstante, ¿cuáles son los filmes más memorables del cine independiente?

Boyhood

Este drama estadounidense sigue a su protagonista durante 12 años. En sus más de dos horas y media de duración, el director Richard Linklater intenta introducir al espectador en la vida de Mason, para que sea partícipe de los cambios que experimenta y vea cómo maduran sus emociones. Además, la historia se desarrolla durante su adolescencia, un momento vital para cualquier persona.

De los seis a los 18 años, Mason sufre todo tipo de cambios: el divorcio de sus padres, una mudanza, el cambio a otro colegio, relaciones fallidas, pero también momentos maravillosos. Todo ello se ve desde la perspectiva de una familia moderna con un punto de vista de diferente. A pesar de estar catalogada con película 'indie', triunfó en los Premios Oscar con seis nominaciones y un galardón en 2014.

Captain Fantastic

Viggo Mortensen vuelve a deleitar al público con su lado más familiar de la mano del director Matt Ross. En esta película, la pareja del conocido intérprete de El Señor de los Anillos se suicida, cargando sobre él la crianza de sus seis hijos. Igualmente, el espíritu aventurero y liberador que caracterizaba a la pareja rompe con el costumbrismo que denotan aquellos que los rodean. Esta dualidad queda plasmada a la perfección en la relación que mantiene con sus suegros.

El protagonista educa a sus hijos en valores de supervivenciafilosofía y una ideología de izquierdas. Por lo tanto, independientemente de la introspección que supone esta película, también realiza una profunda crítica social, un elemento común en el cine independiente. Además, la muerte de Leslie viene precedida por un compendio de problemas mentales, como el trastorno bipolar, que la conduce al suicidio.

Buffalo ‘66

Buffalo ‘66 es un ejemplo muy acertado de película independiente. La historia sigue a un ex convicto, Billy Brown, que se ve obligado a inventar y recrear una vida perfecta frente a sus padres, a quienes ha mentido sobre su trabajo y su vida sentimental. Lo acompaña como personaje principal la actriz Christina Ricci, que se suma a un reparto muy escueto.

Esta película entremezcla el drama con la comedia. Billy tiene una actitud fría durante la trama, en la que da un paseo por sus recuerdos. En ellos se dan momentos tensos y oscuros que se compensan con un guion que incluye trazas de humor negro. En la realización también se demuestra la ruptura con un estilo de imagen tradicional, ya que el director apaga constantemente los tonos de la pantalla para que predominen el blanco y el negro.

Clerks

Fue un auténtico éxito en el Festival de Sundance, imponiéndose como la joya de la corona de Kevin Smith, que trabajó como director, guionista y actor secundario. Para muchos supone una de las mejores películas de cine independiente de la historia. A pesar de esto, su trama se caracteriza por la sencillez, ya que narra un día cualquiera en la vida de un hombre que trabaja en un autoservicio.

Es una de esas cintas que descolocan al público. El escenario es continuamente el mismo y es aquí donde se sucede una hora y media de rápidos diálogos, rodeados de una estética minimalista. Además, está rodada en blanco y negro, siendo una prueba más de la escasez de presupuesto que tenía el proyecto. Su éxito fue tal que dio lugar a una serie de películas relacionadas, como Mallrats, Persiguiento a Amy o Jay y Bob el Silencioso contraatacan.