Centro Médico Teknon implementa un protocolo de cribado para reducir los casos de cáncer anal

El carcinoma de células escamosas anal es un tumor poco frecuente, cuya incidencia está aumentando en los últimos años. Está relacionado con la infección del virus del papiloma humano

Una foto del equipo del Centro Médico Teknon
31.03.2018 18:29 h.
6 min

El Centro Médico Teknon de Barcelona ha puesto en marcha una nueva unidad de cribado de carcinoma anal con el fin de concienciar de la necesidad de un diagnóstico precoz del cáncer anal. Una detección a tiempo de esta enfermedad es imprescindible para reducir su incidencia y mortalidad, algo prioritario si se tiene en cuenta que se trata de un tumor que causa 200 muertes por cada 700 casos detectados al año en España.

Impulsado por el Dr. Sebastiano Biondo y el Dr. Eloy Espín, junto con diferentes especialistas en dermatología y enfermedades de transmisión sexual y oncología, esta unidad presenta una alta especialización y multidisciplinariedad, imprescindible para el abordaje de esta patología. Esto se debe a que los pacientes que la padecen pueden presentar diferentes manifestaciones y acudir a la consulta de varios especialistas, hecho que provoca la necesaria colaboración de todos ellos.

La anoscopia, la prueba clave

El protocolo que se activa en esta unidad aprovecha determinadas pruebas médicas ya aplicadas en revisiones ginecológicas, debido a que el cáncer anal comparte factores de riesgo con el cáncer de cuello uterino. Entre estas pruebas, destaca la importancia de la anoscopia como técnica principal.

Las técnicas del cribado son fáciles de realizar. No requieren ningún tipo de preparación previa por parte del paciente y presentan pocos efectos adversos más allá de leves molestias pasajeras. Todas estas características hacen de estas pruebas una herramienta esencial para detectar la presencia de lesiones anales. “Si éstas se encuentran en fases tempranas de la enfermedad solo requieren un seguimiento o tratamiento quirúrgico local relativamente sencillo. De esta manera se evita el uso de quimioterapias o radioterapias mucho más agresivas y aumenta de forma considerable la tasa de supervivencia de los pacientes”, comenta el Dr. Eloy Espín.

Aumento de los afectados

El carcinoma de células escamosas anal supone menos de un 2% de todos los tumores del tracto digestivo en España. Pese a ser un tumor poco frecuente, en los últimos 25 años el número de nuevos casos diagnosticados ha experimentado un aumento. Este incremento está muy asociado a la práctica de relaciones sexuales anales y, como sucede con el cáncer de cérvix, a infecciones de transmisión sexual como el virus del papiloma humano (VPH). La infección por VPH es una de las más estrechamente asociadas al cáncer anal, dado que un 88% de los pacientes de este tipo de cáncer la presentan.

Actualmente, un 44% de los pacientes con cáncer anal son diagnosticados ya con la enfermedad diseminada. El retraso en el diagnóstico es un problema, pues cuando el cáncer se detecta en una fase más invasiva el tratamiento es mucho más agresivo y la tasa de supervivencia se reduce de forma considerable. Por ello, es necesario establecer un sistema de cribado adecuado y extendido para poder detectar las lesiones de bajo grado y actuar para impedir el avance de la enfermedad. El sistema de cribado que sirve como modelo es el de cáncer de cuello uterino, que se realiza desde 1975. Gracias a este sistema, se ha conseguido reducir la incidencia de este tipo de cáncer a la mitad.

Método de cribado de cáncer anal

El cribado para cáncer anal puesto en marcha por el Centro Médico Teknon se recomienda cada 6 o 12 meses a ciertos grupos con mayor riesgo. Entre ellos, destacan los pacientes que tengan antecedentes de lesiones condilomatosas anales, genitales o cáncer de ano, hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres, mujeres que practican sexo anal, pacientes infectados con VIH, o pacientes inmunosuprimidos por tratamiento corticoide o asociado a trasplantes de órganos. En todos los casos, existen diferentes modalidades de pruebas sencillas que permiten detectar la presencia de lesiones desde las primeras fases de la enfermedad.

Algunos de los principales estudios que se realizan son un examen digital ano-rectal, un examen visual de la piel perianal y una citología Papanicolau anal. La citología se realiza también en revisiones ginecológicas y permite recoger muestras de células para determinar, mediante su análisis con el microscopio, la presencia de una infección por VPH. Igual que en las revisiones de cuello de útero, detectar esta infección permite conocer si existe riesgo de desarrollar cáncer anal. Aun así, para mejorar la sensibilidad de estas pruebas, se recomienda complementar el estudio con una anoscopia de alta resolución. La anoscopia permite visualizar en detalle el interior del ano, tomar muestras microbiológicas y realizar biopsias en caso de que existan lesiones. Es útil también para captar imágenes que informen sobre las características y la evolución de las lesiones de cada paciente.

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