Usuarios de moto compartida con licencia metropolitana circulan por Sant Just Desvern, con el mítico edificio Walden 7 detrás
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El AMB consolida la metrópolis de Barcelona como referente en movilidad eléctrica
En los últimos tres años, el Área Metropolitana de Barcelona ha incorporado 325 nuevos autobuses sostenibles (108 eléctricos), ha afianzado el crecimiento de AMBici con más de 24.000 usuarios y ha ampliado su red de electrolineras hasta cerca de 80 estaciones de recarga
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La movilidad eléctrica ha dejado de ser una utopía para convertirse en una realidad cada vez más visible en las calles. Autobuses silenciosos, bicicletas públicas, motos compartidas y una red creciente de estaciones de recarga forman ya parte del paisaje cotidiano de la metrópolis de Barcelona. Detrás de esta transformación está la apuesta del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), que en los últimos años ha acelerado sus inversiones para impulsar una movilidad más limpia, eficiente y adaptada a las necesidades de la ciudadanía.
La tendencia no es exclusiva de Barcelona. En toda Europa, la electrificación del transporte avanza impulsada por las políticas de descarbonización y por una creciente conciencia social sobre la necesidad de reducir las emisiones contaminantes. Según AEDIVE, la asociación que agrupa al sector de la movilidad eléctrica en España, 2025 ha marcado un punto de inflexión definitivo: la movilidad eléctrica ha dejado de ser una tecnología emergente para convertirse en una pieza estructural del sistema de transporte europeo.
Una flota de autobuses cada vez más sostenible
Uno de los ejemplos más visibles de esta transformación está en la red del Bus Metropolitano. En lo que va de mandato, el AMB ya ha incorporado 325 nuevos autobuses y prevé sumar otros 173 antes de 2027. De ellos, 159 serán totalmente eléctricos.
La renovación de la flota no solo supone modernizar el servicio. También tiene un impacto directo sobre la calidad del aire. Los nuevos vehículos reducen hasta un 80% las emisiones contaminantes respecto a los modelos más antiguos y, en el caso de los eléctricos, las eliminan por completo durante la circulación.
Flota de autobuses eléctricos en Sant Boi de Llobregat
Actualmente, más del 80% de la flota metropolitana ya es sostenible y la previsión es superar el 90% en 2027. Para entonces, los vehículos de cero emisiones representarán cerca de una cuarta parte del total.
La electrificación también está llegando al transporte turístico. El objetivo del AMB es electrificar el 100% de la flota de forma progresiva. De momento, una parte importante de la flota ya opera con vehículos eléctricos o híbridos. El objetivo es electrificar el 100% de la flota
La bicicleta, una alternativa real
La apuesta por una movilidad más sostenible no se limita al transporte público colectivo. El servicio de bicicleta pública metropolitana AMBici sigue creciendo y ya supera los 24.000 usuarios activos.
Durante 2025 registró más de dos millones de viajes, un 27% más que el año anterior. Desde su puesta en marcha, a comienzos de 2023, ha acumulado cerca de seis millones de desplazamientos.
Estación de transferencia del servicio público AMBici del Área Metropolitana de Barcelona
Estas cifras reflejan un cambio de hábitos cada vez más consolidado. "Celebramos estos datos, que reflejan que la bicicleta sigue ganando adeptos como medio de transporte habitual", señala Carlos Cordón, vicepresidente de Movilidad, Transporte y Sostenibilidad del AMB. Además, avanza que el objetivo para los próximos años pasa por ampliar la cobertura territorial del servicio y seguir mejorando tanto la calidad como la capacidad de análisis para planificar mejor la movilidad ciclista.
La ampliación de horarios y la incorporación de nuevos abonos flexibles para usuarios ocasionales también han contribuido a impulsar el crecimiento del servicio, especialmente entre visitantes y personas que utilizan la bicicleta de forma puntual.
Más estaciones de recarga
La expansión del vehículo eléctrico no sería posible sin una red de estaciones de recarga capaz de acompañar el crecimiento de la demanda. Por eso, el AMB ha impulsado una de las mayores redes públicas de electrolineras del sur de Europa.
En pocos años se ha pasado de apenas diez instalaciones a cerca de ochenta repartidas por el territorio metropolitano y el objetivo es alcanzar el centenar de electrolineras antes de que finalice el mandato. Cada mes se realizan alrededor de 15.000 recargas y la red da servicio a miles de usuarios.
Electrolinera de Badalona
Cordón destaca que esta infraestructura responde a una demanda creciente de la ciudadanía. "Desde el AMB atendemos las necesidades de los ciudadanos, que exigen más infraestructuras y estaciones de recarga para vehículos eléctricos, y seguimos facilitando alternativas para hacer realidad una movilidad más sostenible y limpia", explica.
Las motos compartidas siguen ganando usuarios
Otro de los servicios que más ha crecido es el de las motos eléctricas compartidas con licencias metropolitanas. Desde su puesta en marcha ya ha superado los cuatro millones de viajes y cuenta con cerca de 6.000 vehículos repartidos en tres municipios del Baix Llobregat (Esplugues de Llobregat, Sant Just Desvern y Sant Feliu de Llobregat) y cinco del Barcelonès (L'Hospitalet, Barcelona, Sant Adrià de Besòs, Santa Coloma de Gramenet y Badalona).
Durante los meses de mayor actividad se han registrado más de 10.000 desplazamientos diarios, una muestra de que este tipo de soluciones están encontrando su espacio dentro del ecosistema de movilidad urbana.
"Es una opción sostenible más para que cada persona pueda escoger la alternativa que mejor se adapte a sus necesidades", afirma Cordón, quien insiste que se trata de una herramienta complementaria que amplía las opciones de desplazamiento de la ciudadanía. Además, recuerda que el objetivo final sigue siendo el mismo: mejorar la calidad del aire, proteger la salud pública y ofrecer una mejor calidad de vida a quienes viven y trabajan en la metrópolis.
La movilidad eléctrica ya no se limita a la incorporación de nuevos vehículos. Está redefiniendo la forma de moverse por la metrópolis de Barcelona. Menos emisiones, menos ruido y más alternativas de transporte son algunos de los cambios que ya empiezan a notarse en el día a día. Y todo apunta a que esta transformación no ha hecho más que empezar.