La construcción es un sector clave para la economía española. Con más de 1,5 millones de ocupados, representa una parte fundamental del empleo y el desarrollo urbano, ya que su actividad está directamente ligada a la creación de vivienda, infraestructuras y equipamientos esenciales. Además, actúa como un potente motor económico al impulsar a numerosas industrias auxiliares, como la fabricación de materiales, el transporte, la ingeniería o los servicios técnicos, generando un importante efecto arrastre sobre otros sectores productivos.
En el segundo trimestre de 2025, el empleo en la construcción aumentó un 3,1% interanual, alcanzando el nivel más alto de ocupación de los últimos años, con más de 1,52 millones de trabajadores. Este crecimiento se ha visto acompañado de una mejora en la calidad del empleo, reflejada en un notable incremento de los contratos indefinidos, especialmente en la construcción de edificios y la ingeniería civil.
Un contexto que demuestra que el sector “sigue generando empleo y estabilidad en un momento clave para el desarrollo económico y social”, según segura Patricia Martínez, secretaria general de la Asociación de Promotores de Cataluña (APCE) y CEO de la constructora TARRACO.
Patricia Martínez, secretaria general de APCE y CEO de TARRACO
Un motor económico con un futuro en duda
Pese a estas cifras positivas, la falta de jóvenes profesionales pone en riesgo la capacidad del sector para garantizar su continuidad en las próximas décadas. “Estamos en un momento crucial, porque escasea la mano de obra en la construcción”, advierte Martínez, recordando que “según datos de la CNC, se necesitan cerca de 700.000 nuevos empleados para hacer frente a la demanda actual y futura”.
Hoy, el sector se enfrenta a una paradoja evidente. Es imprescindible para afrontar retos como el acceso a la vivienda, la rehabilitación urbana o la sostenibilidad, pero cada vez cuenta con menos jóvenes dispuestos a incorporarse. La ausencia de nuevas generaciones amenaza con frenar su capacidad de respuesta y pone en cuestión su viabilidad a medio plazo.
Un sector esencial que envejece
Las cifras generales dibujan un escenario preocupante. La plantilla de la construcción envejece de forma progresiva y la presencia de profesionales menores de 30 años es cada vez más reducida. En muchas empresas, la experiencia se concentra en trabajadores que se acercan a la jubilación, mientras el relevo generacional no llega al mismo ritmo.
Más de la mitad de los trabajadores (55,5%) tiene más de 45 años, una proporción que supera el 60% en algunas ramas como la construcción de edificios. Este envejecimiento no solo refleja la salida de fuerza laboral tras la crisis de 2008, sino también la falta de incorporación de profesionales jóvenes en número suficiente para equilibrar la pirámide de edades.
El relevo que no llega
“En cinco o diez años, buena parte de la plantilla del sector estará en edad de jubilarse y, hoy por hoy, no está asegurado el relevo”, alerta Patricia Martínez. A su juicio, el problema está en la imagen que sigue teniendo el sector entre los más jóvenes: “La mayoría lo sigue viendo como un trabajo muy duro, cuando en realidad la construcción hoy es mucho más que eso”.
Actualmente, los trabajadores menores de 30 años apenas representan alrededor del 10% del sector, y solo el 9,2% tiene 29 años o menos, frente al 25,2% que había en 2008. Un desequilibrio que pone en riesgo la transferencia de conocimientos y la capacidad productiva futura.
Patricia Martínez, secretaria general de APCE y CEO de la constructora TARRACO, dando una charla para los alumnos de la Escuela del Trabajo organizada por la Confederació Catalana de la Construcció (CCC)
Perfiles que el sector necesita con urgencia
Esta falta de relevo se traduce en una escasez muy concreta de perfiles profesionales. “El sector tiene una necesidad muy clara de profesionales de oficio cualificados”, explica Lucía López Alé, gerente de la Fundación Laboral de la Construcción de Catalunya (FLC). Entre los más demandados cita albañiles, encofradores, ferrallistas, operarios de rehabilitación, especialistas en instalaciones y operadores de maquinaria, “perfiles difíciles de cubrir y con una alta tasa de inserción laboral”.
Según López Alé, esta demanda no solo se mantendrá, sino que irá en aumento. “El relevo generacional es uno de los principales retos del sector y, al mismo tiempo, el crecimiento de la rehabilitación, la eficiencia energética y la obra industrializada está generando nuevas necesidades”, explica.
Lucia Lopez, gerente de la Fundació Laboral de la Construcció Catalunya
La formación, clave para atraer jóvenes
En este contexto, la formación se convierte en una puerta de entrada esencial. “Es fundamental para dar respuesta a la demanda real de las empresas, porque permite que quienes se incorporan lo hagan con los conocimientos técnicos necesarios y con una base sólida en prevención de riesgos laborales”, subraya la gerente de la FLC.
Desde la entidad se apuesta por una formación cada vez más adaptada a la realidad del sector. “Estamos incorporando digitalización y tecnología, con simuladores de maquinaria y gafas de realidad virtual que permiten aprender en entornos seguros”, explica López Alé, quien destaca además una formación práctica, vinculada a los oficios y alineada con la formación dual.
Interés creciente, pero aún limitado
El interés de los jóvenes aumenta cuando conocen estas oportunidades. “La estabilidad laboral y la dificultad para cubrir determinados puestos empiezan a ser factores que se valoran”, señala López Alé. Aun así, persiste un desconocimiento general sobre la realidad actual del sector y sus salidas profesionales.
Una percepción que, según Patricia Martínez, obliga a redoblar esfuerzos en divulgación. “Desde APCE colaboramos en iniciativas como Construeixelfutur.cat de la Confederació Catalana de la Construcció (CCC) de la que somos miembros, para acercar la realidad del sector a los jóvenes, explicando cómo es hoy el día a día en una empresa constructora y las oportunidades reales de presente y de futuro que ofrece”.
La secretaria general de APCE también considera imprescindible promover un plan de choque de reforma de la Formación Profesional que acerque la nueva realidad de la construcción a los jóvenes. “La construcción es innovación, genera nuevos roles profesionales gracias a la tecnología y la industrialización, al mismo tiempo que es clave mantener los oficios tradicionales, que siguen siendo necesarios para nuestro sector”, afirma Patricia Martínez.
Consecuencias visibles en empresas y proyectos
La falta de relevo tiene efectos directos sobre la continuidad y la competitividad empresarial. Sin jóvenes cualificados, se dificulta la planificación a largo plazo y se resiente la productividad. “A corto plazo ya estamos viviendo el problema de falta de personal cualificado”, advierte Martínez.
A medio plazo, el impacto puede ser mayor. “Si no incorporamos jóvenes, no podremos garantizar las viviendas, equipamientos e infraestructuras que necesita la evolución económica y social”, subraya.
Un llamamiento al futuro
El diagnóstico es compartido. El panorama está claro: sin jóvenes suficientes, el sector de la construcción perderá empuje. Frente a la imagen tradicional, la construcción de hoy no es solo pala y hormigón, sino un ámbito con oportunidades reales en gestión de proyectos e industrialización, además de la incorporación de nuevos perfiles profesionales y especializaciones que combinan habilidades técnicas y digitales.
“La construcción es un sector con demanda real y sostenida, que ofrece empleo, continuidad y posibilidades de especialización”, afirma Lucía López Alé, quien subraya también la importancia de atraer talento joven y fomentar la incorporación de la mujer para avanzar hacia un sector más inclusivo.
“Debemos trasladar que es una actividad moderna, innovadora y que genera empleo de calidad”, coincide Patricia Martínez. Invertir en juventud es, en definitiva, invertir en el futuro del país y en la sostenibilidad de un sector imprescindible para construir hogares, infraestructuras y ciudades.
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