Paloma Colás y sus alubias negras

Paloma Colás y sus alubias negras

Gastronomía

Paloma, chef: "Para que las alubias negras queden más ligeras y gustosas, no las cocines el mismo día; mejor déjalas reposar 12 horas en abundante agua"

La propuesta de Paloma Colás para preparar unas alubias negras llenas de antioxidantes, proteínas y todo el sabor del recetario tradicional

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Los frijoles negros, como los llama Paloma Colás en un vídeo de su perfil de Instagram (@palomacolas), se conocen en otros países como caraotas, porotos o alubias negras, y representan un pilar fundamental de la gastronomía popular en medio mundo.

Ya sea formando parte del icónico pabellón criollo en Venezuela, como relleno de una arepa recién tostada con queso blanco, integrando una rica feijoada en Brasil o acompañando a unos crujientes nachos, esta legumbre es el alma de muchísimos hogares.

A través de sus redes sociales, Paloma nos recuerda que incluir alubias negras en el menú semanal es una decisión fantástica para cuidar la salud sin renunciar al mejor sabor casero.

Este súper alimento combina proteínas vegetales de calidad, fibra y un montón de antioxidantes.

Esta combinación ayuda a regular los niveles de glucosa en sangre, proteger el corazón y generar un efecto saciante. También aportan minerales clave como el hierro, el magnesio y el folato, funcionando como un prebiótico natural que cuida de tu salud intestinal.

Gran versatilidad

Dentro del amplio universo de las legumbres, la tonalidad oscura de las alubias negras marca una diferencia determinante a nivel nutricional.

Albergan una elevada concentración de antocianinas, los mismos pigmentos naturales que dan su característico color a las moras o a los arándanos, y que destacan por combatir la inflamación celular y proteger el sistema nervioso y cardiovascular.

Mientras que las variedades rojas están más orientadas al cuidado de la microbiota y las blancas aportan minerales, la variedad negra tiene la gran virtud de absorber a la perfección los aromas del guiso.

Lo mejor de este ingrediente tan arraigado es su increíble versatilidad en la cocina de diario y su coste accesible para cualquier presupuesto.

La propuesta básica que nos muestra Paloma Colás demuestra que no hacen falta ingredientes caros ni complicadas técnicas de alta cocina para lograr un plato brillante: simplemente hay que respetar los tiempos de remojo para que queden suaves y mantecosas.

Se pueden disfrutar bien calientes en plato de cuchara, en frío formando parte de una ensalada completa o como una fantástica guarnición para carnes y arroces.

El procedimiento tradicional

Para obtener un resultado de auténtica categoría en casa, el proceso arranca dejando las legumbres en remojo durante unas doce horas en abundante agua limpia.

Tras escurrir y enjuagar con delicadeza los frijoles negros, se pasan a una cazuela grande cubiertas con agua, dos hojas de laurel, sal, pimienta negra recién molida y una cayena si se prefiere un matiz ligeramente picante.

A partir de ese instante, la clave del éxito consiste en llevar el agua a ebullición sin remover la preparación, bajar el fuego al mínimo y dejar que la cocción pausada con la cazuela tapada durante unos 75 minutos haga toda la magia.

Este fuego lento permite que el caldo adquiera cuerpo y la piel de la legumbre se vuelva tierna sin romper el grano.

Un básico en tu mesa

Seguir las valiosas recomendaciones de Paloma Colás en su cuenta de Instagram @palomacolas nos demuestra que comer de forma equilibrada es tan sencillo como acudir a nuestro recetario tradicional.

Un plato humilde, repleto de valiosos nutrientes y con ese abrigo reconfortante que solo la cocina hecha con cariño nos puede regalar.

Ingredientes

  • 250 g de alubias negras
  • 2 hojas de laurel
  • 1 cucharada de sal
  • 1 cayena (opcional para dar un toque picante)
  • Pimienta negra recién molida al gusto
  • 2,5 litros de agua (idealmente filtrada)

Paso 1

Pon a remojo las alubias negras en un bol grande con 2,5 litros de agua abundante durante 12 horas, cubriendo el recipiente con un plato en la encimera.

Paso 2

Escurre el agua de remojo con delicadeza, enjuaga las legumbres con agua limpia, tírala y pasa las judías a una cazuela grande con 2,5 litros de agua nueva.

Paso 3

Incorpora a la cazuela las hojas de laurel, la sal, la pimienta y la cayena opcional. Si lo deseas, puedes sumar algunas verduras como cebolla o zanahoria.

Paso 4

Lleva el agua a ebullición sin remover, tapa la cazuela, baja el fuego al mínimo y cocina pacientemente durante unos 75 minutos hasta que la legumbre quede mantecosa.