Todos estamos de acuerdo en que la mayoría de los abuelos deberían ser eternos, y es que crecer con ese cariño tan incondicional y cercano te hace sentirte como niño.
Tal es el caso de José Coín Ruiz, que nos cuenta en uno de sus vídeos de Instagram, cómo una abuela le ha ayudado a recordar lo lindo y cercano que se siente ese calor de hogar que solo ellas saben dar.
En su cuenta de Instagram @coinbuengusto nos abre las puertas de la cocina del Casar de Cáceres para mostrarnos la receta centenaria de la abuela Esperanza, quien con casi 92 primaveras elabora esta joya de la gastronomía extremeña.
En la publicación que ha enamorado a miles de seguidores, el propio José confiesa la emoción tras este aprendizaje gastronómico: "Le pregunté a la abuela si me daba la receta de su sopa de tomate y me dijo, vente mañana que la hacemos juntos. Y aquí está, con sus casi 92 años y haciéndola ella solita, porque yo lo único que hice fue grabar".
Una experiencia llena de complicidad que demuestra que el verdadero secreto de las elaboraciones de siempre radica en el mimo y la memoria familiar.
El secreto de un fondo concentrado
Para comenzar la preparación, la abuela Esperanza pocha a fuego lento en un buen chorro de aceite de oliva virgen extra media cebolla picada junto a un pimiento verde.
Una vez que las hortalizas alcanzan ese punto tierno, incorpora tres tomates maduros cortados y mantiene el sofrito al fuego durante un tiempo prolongado hasta lograr una base bien reducida e intensa.
Al conseguir esa concentración, añade dos hojas de laurel, dos vasos de agua y una pastilla de caldo de pollo para dar forma al fondo.
Mientras el conjunto arranca a hervir, machaca en el mortero dos dientes de ajo con una cucharadita de sal fina, vertiendo el resultado en la cazuela e integrando bien el agua con la que enjuaga dos veces el mortero tradicional.
El pan asentado el plato
Mientras el fondo infusiona hirviendo suavemente durante unos 20 minutos, se prepara la base de pan.
La receta exige utilizar un bollo de pan asentado, del día anterior, cortado a pellizcos con la mano y dispuesto en el recipiente o sopera en el que se va a servir. La cantidad de miga dependerá únicamente del gusto de cada comensal a la hora de buscar un resultado más denso o fluido.
Tras un periodo de reposo del caldo concentrado, justo antes de sentarse a la mesa se añaden dos vasos adicionales de agua y se lleva la preparación a fuego directo hasta alcanzar el primer hervor. Retirar la cazuela rápido del fuego resulta crucial para evitar que el pan adquiera una textura demasiado blanda o «laminosa».
El volcado final con colador
Para emplatar según la costumbre cacereña, se utiliza un colador tradicional para volcar el caldo hirviendo directamente sobre el pan troceado.
Las pieles y restos de las verduras se recogen en el colador y se disponen en el centro de la mesa para que cada comensal añada los "la pieles de las verduras" si así lo desea.
El resultado es un reconfortante plato de cuchara que combina la sencillez de los ingredientes humildes con una textura suave y muy aromática.
Una elaboración perfecta para cualquier época del año que celebra las raíces, el reaprovechamiento del pan y el amor incondicional que se transmite generación tras generación alrededor de la mesa.
Una receta llena de historia y cariño
Sigue los pasos de la abuela Esperanza compartidos por José Coín en su cuenta de Instagram (@coinbuengusto) para preparar una auténtica sopa de tomate extremeña, económica y de puro sabor casero.
Un plato entrañable que demuestra cómo con pan del día anterior y pocas verduras se puede lograr una comida reconfortante inolvidable.
Ingredientes
- 3 tomates maduros
- 1/2 cebolla
- 1 pimiento verde
- 2 dientes de ajo
- 2 hojas de laurel
- 1 pastilla de caldo de pollo
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- 4 vasos de agua
- Un poco de pan asentado
Paso 1
En una cazuela con aceite de oliva virgen extra, pocha la media cebolla y el pimiento verde. Cuando estén tiernos, añade los tomates maduros y cocina a fuego suave hasta concentrar.
Paso 2
Agrega el laurel, dos vasos de agua y la pastilla de caldo. Machaca en un mortero los ajos con la sal, incorpóralos hirviendo y aclara el mortero dos veces con agua para no desperdiciar nada.
Paso 3
Mientras el caldo hierve durante 20 minutos, trocea a pellizcos con las manos un bollo de pan asentado del día anterior y colócalo en la sopera donde servirás el plato.
Paso 4
Añade dos vasos más de agua, calienta justo hasta que arranque el primer hervor y vuelca el caldo hirviendo con un colador sobre el pan para dejarlo infusionar.
