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Conocer los restaurantes favoritos de los famosos siempre despierta curiosidad. Más allá de los focos, sus elecciones gastronómicas permiten descubrir una faceta más cercana. Es el caso de Carlos Cuevas, el actor catalán que ha encontrado en la restauración otra manera de disfrutar de una de sus grandes pasiones.

El protagonista de Merlí mantiene una estrecha relación con Lluritu, una marisquería de Barcelona que apuesta por la cocina mediterránea sin complicaciones. Un negocio donde el pescado fresco, el marisco y las preparaciones sencillas tienen todo el protagonismo.

Una propuesta diferente

Lluritu destaca por su ambiente desenfadado y acogedor. Su filosofía se aleja de los grandes artificios gastronómicos y apuesta por respetar la esencia de cada ingrediente. La brasa y la plancha son las principales protagonistas de una cocina que concede especial importancia al producto.

En su carta aparecen navajas a la plancha, gambas, mejillones a la brasa, sepionets y zamburiñas. También ofrece ostras, anchoas, pulpo seco y algunas propuestas que cambian según la temporada. Una selección pensada para compartir y disfrutar sin demasiadas formalidades.

El vínculo con el actor

Aunque muchos conocen Lluritu como el restaurante de Carlos Cuevas, el negocio nació en 2017 de la mano de tres amigos de la infancia: Gerard Belenes, Pol Puigventós y Pau Roca. Así lo explica la página oficial del grupo, donde no aparece el nombre del protagonista de Merlí entre los fundadores.

Sin embargo, Cuevas sí forma parte del proyecto. En una entrevista, explicó que se incorporó gracias a su amistad con Pau Roca. El actor insistió durante un tiempo en participar y terminó entrando en la expansión del negocio, con el segundo y el tercer establecimiento.

Tres locales en Barcelona

Actualmente, Lluritu cuenta con tres restaurantes repartidos entre Gràcia y la Dreta de l'Eixample. El primero está situado en la calle Torrent de les Flors, 71; el segundo, en la calle de la Virtut, 11; y el tercero, en el paseo de Sant Joan, 72.

La propuesta mantiene una identidad común, aunque Lluritu 3 incorpora arroces y cazuelas marineras. En la carta publicada por el restaurante aparecen opciones como los mejillones a la brasa por 7,50 euros, las navajas por 9,80 euros o los sepionets por 15 euros. El precio final depende de los platos elegidos.

Un nombre con historia

Una de las curiosidades del establecimiento está en su propio nombre. El lluritu es un pescado de escamas rojizas y ojos saltones que suele medir entre 12 y 16 centímetros. También se conoce como raor, lorito o galán y puede encontrarse en aguas de Baleares y Almería.

Su carne es blanca, grasa y ligeramente yodada, con una textura que recuerda a la del lenguado. Según explica el restaurante, su piel gelatinosa se deshace en la boca. Puede prepararse a la plancha o frito con un rebozado ligero.

Mucho más que un restaurante

Para Carlos Cuevas, Lluritu representa también una manera de entender la gastronomía de barrio. Aunque no participa en la gestión diaria, disfruta del restaurante y lo recomienda siempre que tiene ocasión.

Una propuesta que demuestra que comer bien no siempre requiere grandes lujos. A veces, basta con un buen producto, una cocina honesta y una mesa donde compartir el placer de comer sin prisas.

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