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Aunque parece que las sopas están más indicadas para los fríos días de invierno, eso se trata de un tópico que debemos erradicar por completo.

Sea cual sea la estación del año en la que nos encontremos, un plato bien calentito resulta delicioso a cualquier hora y constituye una opción ligera a la par que sumamente nutritiva para toda la familia.

El pollo ocupa un lugar privilegiado en la cocina española por su bajo coste y lo versátil que resulta en el día a día. Se adapta de maravilla a guisos tradicionales, frituras y recetas que requieren muy pocos ingredientes, demostrando que una materia prima humilde puede alcanzar un nivel digno de las mejores celebraciones.

El secreto de la yaya Encarna

Sirva como ejemplo representativo el riquísimo plato de caldo de pollo que prepara la yaya Encarna para demostrar que no hace falta gastar un dineral en la compra para comer de maravilla.

Su fórmula casera demuestra cómo la paciencia, el mimo y el aprovechamiento transforman unos huesos variados y unas cuantas hortalizas básicas en un auténtico elixir lleno de sustancia y sabor de siempre.

Aprovechando ingredientes económicos y restos que muchas veces ya tenemos en casa, esta elaboración consigue concentrar todo el sabor de la cocina, convirtiéndose en la receta ideal para rendir entre cuatro y cinco raciones generosas que solucionan cualquier almuerzo o cena de la semana con un presupuesto mínimo.

Sabores integrados

El gran acierto de este elaborado fondo radica en la combinación de carnes y verduras. Al integrar el contramuslo de pollo con los huesos de cerdo, ternera y jamón, se consigue un perfil de sabor completo y profundo que reconforta el cuerpo al instante.

Además, el aporte de hortalizas tan cotidianas como la patata, el nabo y la zanahoria rallada añade una dulzura natural equilibrada.

La sencillez de sus ingredientes demuestra que con recursos muy humildes se puede lograr un plato con una presencia y una sustancia de categoría.

Eliminar la espuma

El procedimiento para preparar esta joya culinaria no requiere técnicas complicadas de alta cocina. Todo empieza limpiando bien los huesos de jamón y lavando bajo el grifo el resto de carnes para retirar el exceso de grasa inicial.

Una vez que la olla empieza a hervir a fuego medio, la clave para lograr un resultado limpio e Impecable está en ir retirando con una cuchara o espumadera las impurezas que flotan en los bordes.

Tapando la cazuela y dejando que se haga despacio, se obtiene una preparación transparente, dorada y llena de aroma.

Propiedades saludables

Consumir este caldo de pollo aporta nutrientes esenciales como proteínas de calidad, minerales provenientes de los huesos y un valioso contenido en colágeno natural que ayuda al bienestar digestivo y articular.

Además, su elevado poder hidratante lo convierte en un reconstituyente perfecto para fortalecer las defensas y entonar el cuerpo de forma ligera y muy reconfortante.

Versatilidad en tu mesa

Sigue al pie de la letra la entrañable receta de la yaya para tener siempre listo un caldo de pollo reconfortante, sabroso y muy económico.

Puedes guardar el líquido resultante en la nevera o congelarlo en porciones para preparar sopas con fideos, guisar arroces o disfrutarlo directamente bien caliente en una taza a cualquier hora del día.

Ingredientes

Carnes y huesos:

  • 1 carcasa de pollo
  • 1 contramuslo de pollo
  • 1 hueso de cerdo
  • 1 espinazo de cerdo
  • 1 hueso de ternera
  • Huesos de jamón al gusto

Verduras y hortalizas:

  • 1 patata pequeña
  • 1 zanahoria
  • 1 nabo blanco
  • 1/4 de col
  • 1 rama de apio
  • 1 puerro

Líquidos y condimentos:

  • Agua mineral abundante
  • Sal al gusto

Paso 1

Lava bien los huesos bajo el grifo. Retira el exceso de grasa del hueso de jamón y coloca todas las piezas de carne en una olla grande con agua.

Paso 2

Ralla la zanahoria, pela el nabo, pica la patata, el puerro, la col y la rama de apio. Añade todas las hortalizas preparadas directamente a la olla con una pizca de sal.

Paso 3

Enciende el fuego a potencia media hasta que comience a hervir. Retira con paciencia las impurezas y la espuma que aparezcan en los bordes del agua.

Paso 4

Baja la intensidad del fuego, tapa la olla y deja cocinar pausadamente hasta que el caldo de pollo y los jugos se concentren por completo. Sirve muy caliente.

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