No todo el mundo disfruta comiendo verduras. Sin embargo, existen recetas capaces de convertirlas en un plato irresistible. Es el caso de la escalivada, una elaboración tradicional catalana que destaca por su sabor intenso, su textura jugosa y su sencilla preparación.
La escalivada comparte protagonismo con otras recetas mediterráneas, como el pisto o el ratatouille francés. Su principal atractivo está en la combinación de berenjenas, pimientos y cebollas asadas, que adquieren una textura tierna y un sabor especialmente agradable durante la cocción.
El secreto está en el fuego
Uno de los aspectos más curiosos de este plato es su nombre. La palabra escalivada procede del verbo catalán escalivar, que significa cocinar sobre las brasas o al rescoldo. Se trata de una técnica tradicional que aprovecha el calor de las brasas para asar lentamente los alimentos.
Precisamente, el secreto de una buena escalivada está en conseguir que las verduras queden tiernas por dentro y bien asadas por fuera. La preparación tradicional a la brasa aporta un característico toque ahumado que potencia su sabor. Aunque la piel se oscurezca, no supone un problema, ya que se retira antes de servir.
Una preparación sencilla
Aunque tradicionalmente se cocina sobre brasas, actualmente es habitual preparar la escalivada al horno. Para ello, basta con colocar las verduras en una bandeja y asarlas hasta que estén tiernas. El tiempo dependerá de su tamaño, aunque suele situarse entre 30 y 60 minutos.
Una vez asadas, conviene dejarlas reposar unos minutos para facilitar la retirada de la piel. Después, se cortan en tiras y se aliñan con aceite de oliva virgen extra y sal. También se puede añadir un poco de ajo para intensificar el sabor.
Un plato con muchas posibilidades
Otra de las grandes ventajas de la escalivada es su versatilidad en la cocina. Puede servirse templada o fría, como entrante, guarnición o acompañamiento de otros platos. También combina especialmente bien con tostadas, anchoas o queso de cabra.
Además, sus ingredientes habituales encajan en el patrón de la dieta mediterránea, caracterizado por el protagonismo de los alimentos vegetales y el aceite de oliva. Una receta que demuestra que no hacen falta elaboraciones complicadas para disfrutar de las verduras.
La escalivada es, en definitiva, una de esas joyas de la cocina catalana que han sabido conservar su esencia. Con unos pocos ingredientes y una buena cocción, consigue que las verduras dejen de ser un simple acompañamiento para convertirse en las verdaderas protagonistas de la mesa.
Receta de la escalivada
Elige bien las verduras. Procura que la berenjena esté firme y sea pesada en relación a su tamaño; observa bien la piel que debe estar lisa y brillante. La pauta para escoger los pimientos sería similar: pesados, carnosos y con piel brillante sin golpes ni arrugas.
En cuanto a la cebolla, opta por las dulces, de Figueras o las tiernas porque quedan bien asadas enteras y con piel y no pican tanto como las tradicionales.
Ingredientes
- 1 berenjena
- 3 tomates
- 2 cebollas
- 1 pimiento rojo
- 1 cabeza de ajo
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
Paso 1
Lava y seca bien la berenjena, los tomates y el pimiento, ya que la humedad no es amiga de esta receta. Pela la cebolla y los ajos, y pincha la berenjena por toda la superficie.
Paso 2
Pon todos los ingredientes menos los tomates en una bandeja apta para horno. Agrega un pelín de aceite y asa 1 hora en el horno precalentado a 170 ºC. Después de ese tiempo, dale la vuelta a las verduras, agrega los tomates y asa media hora más, hasta que veas que están tiernas.
Paso 3
Si quisieras hacerla en freidora de aire, el procedimiento es el mismo. Lo que sí que tendrás que tener en cuenta es no amontonar las verduras en la cubeta para favorecer la circulación del aire.
Paso 4
Cocina 20 minutos a 180 ºC, dando la vuelta a mitad de cocción (a no ser que cuentes con doble resistencia). Deja que se enfríen.
Paso 5
Cuando las verduras estén frías, pela el pimiento y la berenjena y quita las semillas. Retira también la capa de la cebolla y saca los dientes de ajo de la cabeza. Disponlo todo en un plato y alíñalo con los jugos de cocción y la sal gorda.
