Arroz a la cubana

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Gastronomía

Los chefs coinciden: "El mejor arroz blanco se acompaña con 2 kg de tomates pera, 2 huevos y 1 plátano frito"

Aprende a preparar el plato más nostálgico de la cocina tradicional con arroz blanco, salsa de tomate concentrada y el plátano dorado en su punto

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El arroz blanco es un pilar fundamental en la alimentación global. En muchas culturas asiáticas funciona como la gasolina del día a día, mientras que en nuestra cocina es la guarnición todoterreno por excelencia.

Dar con el punto exacto de cocción para lograr un grano suelto y sabroso es el secreto para sacarle partido a un ingrediente que combina con casi todo, desde carnes y pescados a la plancha hasta guisos o verduras salteadas.

De todas las formas de darle vida, el arroz a la cubana se mantiene como una de las elecciones más populares del recetario español.

Un plato completo y económico, heredado de la época colonial, que triunfa al equilibrar la neutralidad del arroz con el matiz dulce del plátano frito, la acidez justa del tomate y la yema untuosa del huevo recién hecho.

El origen histórico del plato

Pese a lo que sugiere su denominación, esta preparación no nació en la isla caribeña tal y como se consume hoy en día.

Su creación se atribuye a los españoles afincados en las colonias durante el siglo XIX que adaptaron ingredientes locales a sus costumbres.

La incorporación del plátano frito como acompañamiento aportaba el toque tropical característico a la elaboración. Con el regreso de los emigrantes a España, la receta se popularizó rápidamente en las viviendas peninsulares.

La elección del arroz blanco adecuado

Para lograr un resultado óptimo en el plato, los cocineros aconsejan utilizar un grano redondo de variedad estándar.

Este tipo de cereal absorbe el agua de forma equilibrada sin perder su consistencia durante la ebullición.

Resulta fundamental controlar la cantidad de agua empleada durante la cocción para que los granos queden sueltos.

Sofreír un diente de ajo con un hilo de aceite antes de verter el agua añade un matiz aromático muy apetecible.

Cocción y punto del cereal

La preparación del arroz blanco requiere unos quince minutos de ebullición constante a fuego medio tras el primer hervor. Durante este tiempo, el cereal debe cocerse tapado para mantener el vapor de agua en el interior del recipiente.

Una vez consumido el líquido, se deja reposar la cazuela fuera del fuego durante un par de minutos.

Este breve intervalo ayuda a que los granos asienten su textura y se separen de manera uniforme al servirlos.

El sofrito de ajo previo

Dorar un diente de ajo pelado en la cazuela antes de añadir el grano es el secreto para evitar un plato insípido. El ajo transfiere sus aceites esenciales a la grasa, impregnando suavemente cada grano desde el primer instante.

A continuación, se re-ahoga el cereal seco unos segundos en ese aceite aromatizado antes de incorporar el agua hirviendo. Este sellado previo evita que se libere un exceso de almidón durante el hervido.

La preparación del plátano frito

El acompañamiento de fruta requiere utilizar unidades en su punto justo de maduración para que no se deshagan al tocado del calor. Se suelen cortar a lo largo en dos mitades o en rodajas gruesas según la preferencia del comensal.

Pasar la pieza por la sartén con un poco de aceite hasta que adquiera un tono dorado es clave.

El calor carameliza sus azúcares naturales, aportando un contraste dulce imprescindible frente al resto de ingredientes.

La fritura del huevo perfecto

El huevo frito en abundante aceite de oliva virgen extra constituye otro pilar fundamental de la preparación tradicional. Es importante que la puntilla quede crujiente y dorada mientras que la yema se mantenga líquida.

Al romper la yema sobre el cereal caliente, la grasa fluida se mezcla con la salsa creando un conjunto untuoso.

Cocinarlo a fuego vivo garantiza esa textura exterior contrastada con un centro meloso.

La salsa de tomate casera

Completar la elaboración exige disponer de una buena salsa casera de tomate frito en abundante cantidad.

La acidez del tomate contrarresta la dulzura de la fruta frita y la suntuosidad de la yema.

Servir la salsa bien caliente sobre el cereal garantiza que todos los elementos mantengan una temperatura uniforme. La combinación de sabores convierte esta sencilla receta en un plato completo y muy nutritivo.

Un clásico para cualquier momento

Esta receta se mantiene vigente gracias a la disponibilidad de sus ingredientes cotidianos y su fácil ejecución. La mezcla del arroz blanco, huevo, tomate y plátano dulce gusta a comensales de todas las edades.

Puedes preparar esta versión clásica de arroz blanco en tu cocina para disfrutar de un menú completo, económico y lleno de nostalgia en cuestión de minutos.

Arroz a la cubana

  • 100 g de arroz bomba
  • 1 plátano
  • 2 huevos
  • 1 hoja de laurel
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto

Para la salsa de tomate casera:

  • 2 kg de tomate pera (lavados y troceados)
  • 3 zanahorias (en rodajas finas)
  • 2 pimientos verdes italianos (en juliana)
  • 1 cebolla (pelada y picada)
  • Sal al gusto
  • Azúcar opcional (una pizca, si resulta ácida)

Paso 1

Sofríe la cebolla, el pimiento y la zanahoria en una cazuela con un chorro de aceite de oliva virgen extra hasta que la cebolla coja un tono dorado y aporte fondo de sabor.

Paso 2

Incorpora los tomates troceados y cocina a fuego lento durante una hora, removiendo de vez en cuando para que no se pegue.

Paso 3

Tritura la mezcla, devuélvela al fuego y déjala cocer a fuego suave durante una hora más. Sazona con sal y añade una pizca de azúcar si la encuentras ácida.

Paso 4

Prepara el arroz blanco con laurel y sal según tu método preferido, ya sea en cazuela tradicional o en olla exprés.

Paso 5

Corta el plátano por la mitad a lo largo y fríelo por ambos lados en una sartén con abundante aceite muy caliente, con cuidado de no pasarte para que no se desintegre. Retira y reserva.

Paso 6

Aprovecha la misma sartén con el aceite muy caliente para freír los huevos a temperatura ambiente, sin tocarlos dentro de la sartén, hasta formar la puntilla en menos de un minuto.

Paso 7

Modela el arroz en el plato utilizando una taza como molde, corónalo con la salsa de tomate casera, añade el plátano y los huevos fritos, y sirve inmediatamente.