Ensaladilla rusa

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Gastronomía

Alemania da una lección a España: "La ensaladilla rusa no se adereza con mayonesa, sino con 300 ml de caldo de pollo y 30 ml de mostaza"

El secreto gastronómico del sur germano para conseguir una ensaladilla rusa jugosa y ligera sustituyendo la salsa tradicional

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Cuando pensamos en la ensaladilla rusa a todos se nos viene a la mente el verano y las terrazas, ya que es sin duda el plato estrella del buen tiempo.

Aunque la inmensa mayoría de las recetas que conocemos apuestan por la patata y la mayonesa, hay una versión que rompe con todas las reglas conocidas.

En Alemania, la tradición prescinde por completo del huevo y el aceite para aliñar este clásico estival. Su receta tradicional apuesta por bañar las patatas recién cocidas en un caldo de carne caliente sazonado con mostaza y vinagre, logrando una textura melosa y llena de sabor sin aportar pesadez.

El secreto del caldo caliente

Aunque en el norte de Alemania es habitual encontrar versiones con mayonesa muy similares a la española, las regiones del sur apuestan por una elaboración completamente distinta.

En esta zona la clave no reside en la salsa emulsionada, sino en aprovechar el calor del fondo de carne para empapar bien la patata.

Al bañar las patatas con el líquido caliente, las fibras de la hortaliza se abren y absorben todo el jugo de manera inmediata. Esta técnica sureña logra que el sabor penetre hasta el centro de cada trozo sin necesidad de recurrir a grasas pesadas ni a salsas frías.

La mostaza como hilo conductor

Junto con el fondo de carne, la mostaza cumple un rol clave para aportar carácter y un suave toque picante al conjunto.

Su acidez equilibra el sabor de la patata y sustituye la untuosidad densa que aportaría una mayonesa.

Añadir vinagre a este aderezo líquido refuerza la frescura del plato convirtiéndolo en un acompañamiento ideal para platos contundentes. La combinación de estos ingredientes líquidos genera un contraste cremoso de forma totalmente natural.

La patata como protagonista absoluta

En esta receta de la ensaladilla rusa no se buscan dados demasiado pequeños ni una pasta completamente homogénea.

Se emplean variedades de patata que mantengan bien la estructura tras la cocción para evitar que se deshagan al mezclar.

El corte debe ser lo suficientemente firme como para aguantar el remover suave junto al caldo y el resto de aderezos. El resultado final muestra trozos enteros que conservan su presencia en el plato.

Tiempos de reposo y servido

Un aspecto crucial de esta preparación alemana es respetar el tiempo necesario para que la patata absorba el aderezo.

Dejar reposar la mezcla durante al menos un par de horas permite que los sabores se asentaran correctamente.

A diferencia de la versión con salsa emulsionada este plato suele servirse tibio o a temperatura ambiente. Servir la ensaladilla rusa a esta temperatura potencia los aromas de la mostaza y el fondo de carne.

Una alternativa para el verano

Esta forma de preparar la ensaladilla rusa resulta ideal para eventos al aire libre o picnics donde las salsas con huevo representan un riesgo.

Al no contener lácteos ni huevo fresco la conservación en frío resulta mucho más segura y sencilla.

Su versatilidad permite servirla como guarnición de carnes asadas o como un entrante fresco antes de una comida copiosa. La ligereza de su aliño la convierte en una opción recurrente para los meses más calurosos.

Elaboración de la ensaladilla rusa a la germana

Si quieres llevar esta propuesta tradicional a tu mesa y comprobar cómo el caldo transforma la textura de la patata, a continuación te detallamos las cantidades exactas y los pasos para conseguir el resultado perfecto:

Ingredientes

  • 1 kg de patatas
  • 300 ml de caldo de pollo
  • 60 ml de vinagre de vino blanco
  • 60 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 30 ml de mostaza de Dijon
  • 50 g de pepinillos
  • 8 salchichas alemanas
  • 1 manojo de cebollino
  • 1 manojo de canónigos
  • Sal y pimienta negra molida (al gusto)

Paso 1

Cuece las patatas enteras y con piel en abundante agua con sal hasta que queden tiernas pero sin perder firmeza.

Paso 2

Una vez templadas, pélalas con cuidado y córtalas en rodajas parejas.

Paso 3

Corta en trozos muy finos tanto los pepinillos como el cebollino. En paralelo, lleva a fuego suave el caldo de pollo hasta que rompa a hervir.

Paso 4

Integra en un recipiente el caldo bien caliente junto con el vinagre de vino blanco, el aceite de oliva virgen extra y la mostaza de Dijon. Remueve con varillas o un tenedor hasta lograr una emulsión fluida y homogénea.

Paso 5

: Vierte el aliño recién hecho directamente sobre las rodajas de patata y los pepinillos picados. Mezcla con delicadeza para no romper la hortaliza, salpimenta al gusto y suma el cebollino picado.

Paso 6

Corta en trozos muy finos tanto los pepinillos como el cebollino.

Paso 7

Deja asentar la mezcla durante una hora en la nevera para que se impregnen bien todos los sabores (aunque también puedes servirla templada).

Paso 8

Acompaña con las salchichas alemanas y la base de canónigos al momento de llevar a la mesa.

Prueba el estilo alemán

Puedes preparar esta variante en casa cociendo patatas de calidad y aderezándolas en caliente con tu fondo concentrado favorito.

Añade mostaza, vinagre y pepinillos picados para descubrir una versión diferente que sorprenderá a todos tus invitados en la mesa.