Arroz Blanco

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Gastronomía

Los chef coinciden: "El arroz perfecto no depende del caldo, sino de apagar el fuego a los 15 minutos de cocción y dejarlo reposar"

El infalible truco de reloj que los chefs profesionales utilizan para conseguir un arroz perfecto y con el grano siempre suelto

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Conseguir que cada grano quede suelto, entero y con ese puntito de resistencia tan agradable en el centro es el gran caballo de batalla en cualquier cocina.

Los chefs tienen claro que el verdadero secreto para rozar la excelencia no es ninguna magia, sino aprender a respetar los tiempos de reloj.

Muchas veces ponemos toda nuestra energía en conseguir el caldo más sabroso del mundo o en comprar la materia prima más cara del mercado. Sin embargo, el éxito se esconde en algo tan simple como vigilar el cronómetro para evitar que el cereal sufra un exceso de calor directo.

El límite temporal

En el mundo profesional existe una regla de oro totalmente inamovible, el grano jamás debería pasar más de 15 minutos de cocción continuada sobre el fuego.

Esta frontera de tiempo es la única garantía real para que la estructura exterior del cereal se mantenga firme, compacta y entera.

Este límite se pasa por alto muy a menudo en los fogones de casa, donde solemos alargar el hervido por miedo a que quede duro. Ese exceso de minutos es el que suele arruinar el plato, transformando un grano de categoría en una pasta blanda, abierta y bastante desagradable en boca.

Variedades de excelencia

A la hora de ir a la compra, también, elegir bien el tipo de grano definirá cómo se va a comportar el alimento dentro de la cazuela.

Tipos específicos como el arroz Albufera o el clásico grano bomba se han convertido en los reyes absolutos de los mejores restaurantes por su gran resistencia.

Los maestros arroceros adoran estas opciones porque tienen una capacidad increíble para absorber todo el sabor del sofrito sin llegar a romperse con facilidad. Al usar estas variedades de calidad, juegas con ventaja porque toleran mucho mejor los cambios de temperatura sin perder su forma original.

Un paso previo importante

Antes de que el grano toque la paella o el caldero, hay un pequeño truco casero que los profesionales recomiendan cada vez más por su gran utilidad.

Darle un lavado previo al cereal bajo el grifo de agua fría es un hábito excelente que puede cambiar por completo tus platos.

Esta técnica tan sencilla limpia las impurezas de los granos y nos ayuda a controlar cómo va a soltar el almidón durante el cocinado de la receta. Al retirar de forma suave ese exceso de polvo superficial, reducimos al máximo el riesgo de que los granos se queden pegados unos con otros.

El reposo definitivo

Pero, la verdadera magia para lograr un arroz perfecto ocurre justo cuando retiras la cazuela de la hornilla encendida y la dejas apartada.

El proceso de reposo es el momento en el que los jugos internos terminan de asentarse y distribuirse de manera totalmente equilibrada por el grano.

Durante estos minutos de calma, el propio vapor atrapado remata la cocción de forma muy sutil, sin la agresividad del fuego directo que podría llegar a abrirlo. Este descanso es el que obra el milagro de esa textura tan deseada, donde los granos se separan solos al pasar el tenedor.

Consejos en casa

Si te apetece poner en práctica estos trucos en tu próximo menú familiar, mi consejo es que dejes las intuiciones a un lado y uses el temporizador del móvil. No te fíes de los ojos ni del clásico "ya tiene buena pinta", porque unos pocos segundos de despiste pueden cambiar el resultado por completo.

Puedes empezar a acostumbrar a los tuyos a texturas mucho más profesionales apagando el fuego exactamente a los 15 minutos de reloj. Aparta la cazuela, tápala con un paño limpio y déjala reposar 5 minutos antes de servir; verás qué cambio tan espectacular da tu receta de siempre.