Jordi Cruz y bizcocho de chocolate

Jordi Cruz y bizcocho de chocolate CG

Gastronomía

Jordi Cruz, chef: "El mejor bizcocho de chocolate no lleva harina, sino 8 huevos, 50 g. de azúcar y 100 g. de mantequilla"

El reconocido chef propone una versión sorprendentemente sencilla de un clásico que nunca pasa de moda

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Hay pocos postres capaces de generar tanto consenso como el bizcocho de chocolate. Da igual la edad, el país o las costumbres de quien se siente a la mesa. Basta con servir una porción para que se convierta en el centro de atención.

Su presencia es habitual en cumpleaños, celebraciones familiares y escaparates de cafeterías. Sin embargo, su éxito va mucho más allá del sabor. Detrás de cada bocado existe una combinación de factores que explican por qué sigue siendo uno de los dulces más apreciados del mundo.

Un placer ligado a la memoria

Los expertos coinciden en que el chocolate mantiene una estrecha relación con las emociones positivas. Desde la infancia suele asociarse a momentos de celebración, descanso o recompensa, lo que contribuye a reforzar su atractivo con el paso de los años.

A ello se suma la capacidad del cacao para aportar compuestos bioactivos, como los flavanoles, que han sido relacionados con beneficios sobre el estado de ánimo y la función cognitiva, según la Escuela de Salud Pública de Harvard.

La ciencia detrás del cacao

El atractivo del bizcocho de chocolate también tiene una explicación biológica. El cacao contiene triptófano, un aminoácido esencial que el organismo utiliza para producir serotonina, un neurotransmisor relacionado con la regulación del estado de ánimo. Así lo recoge MedlinePlus, el servicio de información médica de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

La serotonina, derivada del triptófano, participa además en procesos vinculados al sueño, el bienestar emocional y la respuesta al estrés. Diversos estudios científicos han analizado esta relación durante años.

Pero no todo depende de la química. La experiencia sensorial también desempeña un papel fundamental. La combinación de una miga esponjosa, una textura húmeda y el sabor intenso del cacao genera una sensación de satisfacción inmediata difícil de igualar por otros postres.

La receta que triunfa en redes

Existen innumerables versiones de este clásico, aunque algunas destacan precisamente por su sencillez. Una de las más comentadas es la propuesta por el chef Jordi Cruz, que prescinde de ingredientes habituales en repostería.

La preparación únicamente requiere huevos, azúcar, chocolate negro y mantequilla. No incorpora harina, por lo que resulta apta para quienes siguen una alimentación sin gluten.

Sin harina y con mucho sabor

Según ha explicado el propio cocinero, el resultado se sitúa a medio camino entre un bizcocho tradicional y una mousse horneada. La ausencia de harina permite potenciar el protagonismo del chocolate y conseguir una textura especialmente suave.

Otra de sus ventajas es la versatilidad. Este dulce combina con facilidad con la acidez de los frutos rojos, el dulzor natural del plátano o el toque crujiente de los frutos secos. También encuentra un aliado perfecto en el café, capaz de intensificar los matices del cacao.

Perfecto desayuno

El bizcocho de chocolate puede funcionar como un desayuno sencillo o convertirse en el broche final de una comida especial. Esa capacidad de adaptación explica parte de su éxito.

Al final, este clásico representa algo más que una receta. Es un símbolo de la repostería popular, un postre que no necesita artificios para conquistar. En tiempos de elaboraciones cada vez más complejas, sigue recordando que muchas veces la felicidad cabe en una porción de chocolate recién horneada.

Receta del bizcocho

Esta es la receta del bizcocho de chocolate de Jordi Cruz:

Ingredientes

  • Huevos, 8
  • Azúcar, 50 g
  • Chocolate negro 70%, 250 g
  • Mantequilla, 100 g
  • Para acompañar (opcional)
  • Nata para montar, 500 ml
  • Azúcar glas vainillado, 50 g

Paso 1

Precalienta el horno a 160 °C y coloca una bandeja con agua caliente en la parte inferior para generar humedad.

Paso 2

Separa las yemas de las claras. Monta las yemas con la mitad del azúcar hasta que estén muy espumosas y blanqueadas.

Paso 3

Derrite la mantequilla junto al chocolate en el microondas, poco a poco y removiendo entre tandas para que no se caliente en exceso.

Paso 4

Con el bol perfectamente limpio, monta las claras. Cuando empiecen a espumar añade el resto del azúcar y continúa hasta obtener un merengue firme.

Paso 5

Une el chocolate fundido con las yemas montadas y después incorpora el merengue con movimientos envolventes para mantener el aire.

Paso 6

Pasa la mezcla a un molde engrasado y hornea durante 50 minutos a 160 °C con humedad en el horno.

Paso 7

Una vez listo, si quieres puedes servirlo con helado, toffee o una nata montada a la vainilla.