Las basses de Tòrrec

Las basses de Tòrrec

Viajes

La ruta hacia el oasis escondido del Prepirineo: una excursión perfecta entre cascadas, piscinas naturales e historia

Conforme se va perdiendo altitud el microclima del entorno se vuelve notablemente más fresco y húmedo, ideal para el verano

Otras noticias: Parece México y es Cataluña: el increíble barranco de aguas cristalinas y cascadas en las que uno puede sumergirse

Leer en Castellano
Publicada

Noticias relacionadas

Hay lugares que se descubren por pura casualidad, sin embargo, cuando se tiene la oportunidad de visitarlos, surge de inmediato la pregunta de cómo es posible que sigan permaneciendo en un anonimato tan bien guardado.

Las Basses de Tòrrec, situadas en la comarca leridana de la Noguera, pertenecen a esa categoría de espacios singulares que recompensan con creces la mirada del viajero curioso y sin prisas. Y uno cuando las ve y disfruta de su silencio piensa: mejor que sigan siendo poco conocidas.

Lo mejor de todo es que no solo se disfruta de estas pozas, también de su historia, de cascadas y de una ruta que permite conocer algunas de las mejores pozas naturales del Barranc de Fontfreda.

El itinerario completo, con una longitud de apenas siete kilómetros, logra conjugar la presencia constante de aguas cristalinas, senderos silenciosos, vestigios de historia rural y algunos de los paisajes más auténticos de la Cataluña interior.

Dónde empieza

La andadura tiene su punto de inicio en Tòrrec, una pequeña aldea edificada en piedra donde la noción del tiempo parece transcurrir bajo una cadencia diferente a la urbana.

En este núcleo residencial no existen las grandes infraestructuras turísticas ni las arterias viales saturadas de visitantes, sino apenas un reducido grupo de viviendas tradicionales, el rumor constante del viento y la inmediata sensación de haber accedido a un paraje completamente apartado de las dinámicas globales.

Microclima

Desde el propio núcleo poblacional, un sendero que cuenta con una señalización clara se adentra progresivamente entre barrancos y laderas cubiertas de una densa vegetación típicamente mediterránea.

El recorrido alterna tramos de pistas forestales con caminos más estrechos que descienden de forma suave hacia el fondo del valle. Conforme se va perdiendo altitud respecto al punto de origen, el microclima del entorno se vuelve notablemente más fresco y húmedo, un cambio ambiental que anticipa con claridad la proximidad inminente del agua.

Tras completar algo más de media hora de caminata continuada, aparece el hito principal de la excursión, las Basses de Tòrrec. Un plural que cobra sentido al llegar.

No es una única piscina natural aislada, sino una sucesión de pequeñas pozas sucesivas que los torrentes y rieras han ido excavando sobre las rocas calizas del barranco. Aun lo hacen.

Saltos de agua

Sólo hace falta ir tras unos días de lluvia o en temporada de precipitaciones para descubrir cómo el agua baja brava y adquiere unas tonalidades verdes y turquesas de gran intensidad.

Sin duda, los colores le dan atractivo e invitan al baño. La posibilidad está ahí. Son balsas naturales amplias y de fácil acceso. Aunque no todas.

Piscinas naturales

Otras pozas permanecen más resguardadas entre los giros sinuosos del barranco, son más tranquilas, con unas aguas más mansas, pero que permiten escuchar la sonoridad del entorno fluvial.

A diferencia de otros gorgs más famosos que hay en Cataluña, aquí no hay tanta gente y un baño puede ser casi como una terapia relajante de spa. Y hay más.

La senda continúa remontando el entramado de barrancos que dota de relieve a esta porción concreta de la comarca de la Noguera.

El trazado atraviesa diversas áreas de carácter boscoso, cruza cauces de carácter puramente temporal y permite descubrir un ecosistema con encinas centenarias. Aunque el protagonista aquí es el silencio.

La balma

Y, en medio de todo esto, la historia: una balma de la Vansa, una enorme cavidad natural, modelada en la consistencia de la roca, que durante siglos fue refugio y espacio habitacional.

Aquí aún se ve con claridad la disposición de muros, las divisiones de las estancias y algunos restos materiales de construcciones de uso doméstico que sirven para ilustrar cómo se desarrollaba la cotidianidad en este sector aislado del Prepirineo.

A partir de la visita a la balma, se emprende el camino de retorno hacia el núcleo de Tòrrec.