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Gastronomía

Los expertos coinciden: "Los mejillones al vapor no mejoran con limón o vinagre, sino con medio vaso de vino albariño"

La receta gallega que transforma unos simples mejillones al vapor en un plato espectacular

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España es hoy una de las grandes potencias mundiales en la producción de mejillón, un liderazgo que se sostiene gracias al peso de Galicia y, especialmente, de las Rías Baixas, donde se concentra la mayor parte de la fabricación nacional.

Durante décadas, este molusco ha sido conocido como el "marisco de los pobres", una denominación ligada a su precio asequible y a su presencia constante en las mesas gallegas. Sin embargo, su prestigio gastronómico ha crecido hasta convertirlo en uno de los productos más valorados del litoral español.

La receta más sencilla

Los mejillones aparecen en empanadas, arroces, escabeches, sopas o rellenos. Pese a ello, existe una preparación que sigue reinando por encima de todas en Galicia: los mejillones al vapor, una receta sencilla que esconde un pequeño secreto.

Antes de cocinarlos, resulta imprescindible limpiar bien las conchas. Los ejemplares suelen llegar con restos adheridos de otras pequeñas conchas y fragmentos de las cuerdas donde han crecido. Lo habitual es rascar la superficie con una puntilla y lavarlos bajo abundante agua fría.

La importancia de la selección

También conviene revisar cuidadosamente cada pieza. Si alguna presenta la concha rota, deformada o dañada, debe desecharse para evitar problemas durante la cocción y garantizar la mejor calidad del plato.

Cuando los mejillones ya están limpios, se coloca una olla grande a fuego muy fuerte. En cuanto el fondo alcanza una temperatura elevada, se incorporan todos los moluscos de golpe junto a medio vaso de vino albariño.

Ese es precisamente el detalle que marca la diferencia. El vino genera un vapor aromático que ayuda a abrir las conchas y aporta matices al producto sin necesidad de añadir otros ingredientes. No hace falta utilizar sal, laurel ni ningún otro condimento.

Un vapor lleno de sabor

A los pocos segundos, los mejillones comienzan a abrirse gracias al calor y al vapor acumulado dentro de la olla. Una vez abiertas las conchas, basta con mantener el recipiente tapado durante un par de minutos más para completar la cocción.

Aunque muchas personas disfrutan añadiendo unas gotas de limón antes de comerlos, los expertos recomiendan servirlos al natural, dejando las rodajas de limón aparte para quien quiera utilizarlas posteriormente.

Mucho más que un marisco

Este truco también resulta útil cuando los mejillones van a emplearse en otras recetas. En esos casos, si posteriormente recibirán una segunda cocción, lo recomendable es retirarlos de la olla conforme se vayan abriendo para evitar que queden demasiado hechos.

Más allá de la cocina, el mejillón destaca por sus propiedades nutricionales. Se trata de un alimento con proteínas de alta calidad y un contenido graso reducido, lo que se traduce en un aporte calórico moderado.

Además, aporta omega-3, minerales como el selenio, el hierro, el fósforo, el yodo y el cinc, nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del organismo. Su contenido en hierro incluso supera al de algunas carnes habituales.

Otros beneficios

En el apartado vitamínico sobresale especialmente la vitamina B12, además de los folatos y la niacina. Estos nutrientes participan en funciones tan importantes como la división celular o el mantenimiento normal del sistema nervioso.

Por todo ello, los mejillones continúan siendo uno de los grandes tesoros de la gastronomía española. Un producto humilde, ligado al mar y a la tradición gallega, que demuestra que muchas veces los mejores sabores nacen de las recetas más sencillas.