Pasta cociéndose

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Gastronomía

Los italianos coinciden: la fórmula ideal para hacer pasta por persona es de 100 gramos, 1 litro de agua y 10 gramos de sal gruesa

La tradición italiana tiene una fórmula muy concreta para cocer la pasta y conseguir que la salsa se adhiera mejor

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Si hay un plato que ha conquistado medio mundo sin necesidad de presentación, ese es la pasta. En España se ha convertido en el recurso rápido por excelencia: una cena fácil, barata y capaz de solucionar cualquier comida en pocos minutos.

Precisamente por esa facilidad, muchas veces se cocina sin pensar demasiado en el proceso. Pero detrás de un simple plato de espaguetis hay una técnica que en Italia se considera casi sagrada.

La proporción exacta

La llamada regla del 1-10-100 es una de las bases de la cocina italiana. La popularizó La cuchara de plata, considerada desde 1950 una de las grandes referencias gastronómicas del país.

La fórmula es sencilla: por cada persona hay que usar 100 gramos de pasta seca, 1 litro de agua y 10 gramos de sal gruesa. A partir de ahí, solo queda multiplicar según el número de comensales.

Puede parecer demasiada agua, pero tiene una explicación muy concreta. La pasta necesita espacio para moverse dentro de la olla mientras hierve.

El error más frecuente

Cuando se utiliza poca agua, el almidón se concentra demasiado y las piezas terminan pegándose entre sí. Además, la temperatura baja de golpe al añadir la pasta y tarda más en recuperar el hervor.

Eso provoca una cocción irregular: algunas partes quedan demasiado blandas y otras, crudas. Por eso los italianos insisten tanto en respetar las proporciones.

Otro fallo habitual aparece justo al final. Muchas personas escurren la pasta y tiran inmediatamente toda el agua de cocción por el fregadero sin pensarlo dos veces.

El secreto del agua blanca

Ese líquido blanquecino que parece inútil es en realidad un ingrediente clave. Está cargado de almidón, lo que ayuda a ligar las salsas y conseguir una textura mucho más cremosa.

Por eso los cocineros italianos suelen reservar uno o dos cucharones antes de escurrir. Esa agua se utiliza después en una técnica conocida como mantecatura.

El término procede del verbo italiano mantecare, que significa crear una mezcla homogénea y cremosa. Consiste en terminar la cocción de la pasta directamente en la sartén junto a la salsa.

La técnica que marca la diferencia

La pasta se retira de la olla uno o dos minutos antes del tiempo indicado en el paquete. Después se pasa a la sartén y se mezcla con la salsa mientras se añade poco a poco agua de cocción.

El movimiento constante hace que el almidón emulsione y la salsa se adhiera completamente a la pasta. El resultado cambia por completo la textura final del plato.

Sin esa técnica, la salsa simplemente cae sobre la pasta y queda separada. Con la mantecatura, ambos elementos terminan integrándose como una sola preparación.

Dudas habituales

Los expertos coinciden en que la pasta siempre debe añadirse cuando el agua ya está hirviendo. Si se introduce antes, la superficie se vuelve pegajosa antes de que el interior llegue a hidratarse bien.

Tampoco recomiendan añadir aceite al agua. El motivo es sencillo: el aceite flota, apenas toca la pasta y además deja una película grasa que dificulta que la salsa se adhiera después.

En cuanto al famoso punto al dente, la pasta debe ofrecer una ligera resistencia al morderla, sin llegar a estar cruda. Y no, tirar un espagueti contra los azulejos no sirve para comprobarlo.

La tradición italiana también rechaza enjuagar la pasta bajo el grifo, salvo que vaya a utilizarse en ensaladas frías. El agua elimina el almidón superficial y hace que la salsa resbale.

Pequeños detalles que parecen insignificantes, pero que pueden convertir un plato corriente en una pasta mucho más sabrosa y equilibrada.