José Andrés y 'coq au vin'

José Andrés y 'coq au vin' CG

Gastronomía

José Andrés, chef: "Un buen guiso francés se consigue tras dejar reposar el pollo, con vino tinto, entre ocho y diez horas"

El cocinero asturiano nos devela el secreto del coq au vin y elevando este plato a otro nivel culinario

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El pollo se consolida como uno de los ingredientes más presentes en la cocina doméstica por su versatilidad culinaria, su valor nutricional y su precio accesible. Sin embargo, la repetición de preparaciones como la plancha o el horno ha limitado su creatividad en muchos hogares. Entre las alternativas más destacadas aparece el coq au vin, un guiso clásico francés que ha recuperado protagonismo gracias a la divulgación de cocineros como José Andrés.

Este plato, según explica el cocinero en un programa de RTVE, representa la esencia de la cocina tradicional francesa, donde el tiempo y el cuidado del producto marcan la diferencia. La receta se basa en un proceso de marinado prolongado, en el que el pollo se impregna de vino tinto y verduras durante horas. Esta técnica no solo potencia el sabor, sino que también mejora la textura de la carne.

El marinado como base

El éxito del marinado nocturno reside en la combinación de ingredientes básicos como ajo, cebolla, zanahoria, apio y chalota. Todo ello se integra con el pollo y el vino tinto en un reposo de entre ocho y diez horas, según detalla José Andrés. Este proceso permite que los aromas penetren en la carne de forma uniforme y profunda.

Durante esta fase, la interacción entre ingredientes es clave para lograr un guiso equilibrado. El vino actúa como vehículo de sabor, mientras las verduras aportan dulzor y complejidad. Fuentes como el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación destacan la importancia de los marinados en carnes para mejorar tanto su conservación como su perfil organoléptico.

El dorado del pollo

Tras el reposo, el proceso continúa con el dorado de la carne, un paso fundamental antes del guiso. Este sellado inicial permite conservar jugos y crear una base de sabor más intensa. José Andrés insiste en que el control de la temperatura es esencial para evitar errores que alteren el resultado final del plato.

En esta fase se inicia la llamada reacción de Maillard, responsable del color tostado y del sabor característico de las carnes doradas. Esta reacción química es ampliamente documentada por organismos como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que subraya su importancia en la formación de compuestos aromáticos durante la cocción.

El punto de la cocción

El chef advierte de un error frecuente: sobrecargar la sartén. Introducir demasiadas piezas provoca una bajada brusca de temperatura, lo que impide el dorado correcto y genera cocción por agua. Este detalle, aparentemente menor, cambia por completo el resultado del plato.

La clave reside en trabajar en pequeñas tandas, manteniendo el calor constante. Solo así se consigue un sellado uniforme que garantice un guiso posterior más sabroso. Este principio es respaldado por recomendaciones técnicas de escuelas culinarias europeas y manuales de cocina profesional.

Secado y control del proceso

Otro aspecto esencial es el secado previo del pollo antes de su contacto con la sartén. Si la superficie conserva humedad, la carne tiende a hervirse en lugar de dorarse, perdiendo textura y sabor. Este detalle técnico es reiterado por expertos culinarios y por divulgaciones gastronómicas emitidas en medios como RTVE, donde José Andrés ha insistido en su importancia.

El control de la humedad se considera un paso básico en la cocina de guisos, ya que influye directamente en la formación de costra y en la concentración de sabores durante el cocinado posterior.

Un guiso con base científica

Una vez dorado el pollo, el vino reducido y las verduras integradas, el guiso se cocina a fuego lento durante más de una hora. Este proceso permite la fusión de sabores y la obtención de una textura melosa, característica del coq au vin tradicional.

La combinación de técnica, tiempo y control térmico convierte esta receta en un ejemplo de cocina basada en principios físicos y químicos reconocidos. La EFSA, el Ministerio de Agricultura y divulgaciones gastronómicas de RTVE coinciden en la importancia de estos procesos para obtener platos seguros y de calidad.

El resultado final es un guiso aromático y equilibrado, que demuestra que la técnica puede transformar un ingrediente cotidiano en una elaboración de alta cocina. El coq au vin no solo recupera tradición, sino que invita a redescubrir el pollo desde una perspectiva más cuidada y precisa, cerrando así una receta que combina historia, ciencia y sabor.

Receta coq au vin al estilo de José Andrés

Esta es la receta de José Andrés:

1 pollo troceado (1,5 kg aprox.)

750 ml de vino tinto seco

2 zanahorias

2 ramas de apio

1 cebolla grande

2 chalotas

4 dientes de ajo

2 hojas de laurel

1 ramita de tomillo

100 g de panceta en dados

200 g de champiñones

Sal y pimienta negra

Aceite de oliva virgen extra

Marina el pollo con el vino tinto, las zanahorias, apio, cebolla, chalotas, ajo, laurel y tomillo. Tapa y guarda en la nevera de 8 a 10 horas. Escurre y seca el pollo muy bien antes de dorarlo. Salpimenta.

Dora los trozos de pollo en una cazuela con un poco de aceite de oliva. Hazlo en tandas si es necesario, para que se doren y no hiervan. Reserva el pollo y en el mismo aceite sofríe la panceta, luego añade las verduras de la marinada bien escurridas y sofríe hasta que tomen color dorado.

Incorpora el vino de la marinada y deja reducir a fuego alto hasta que se evapore el alcohol y el líquido se reduzca a la mitad. Añade el pollo dorado y tapa. Cocina a fuego lento 1 h 30 min. En los últimos 20 min, añade los champiñones laminados.

Rectifica de sal y pimienta. Si la salsa queda muy líquida, deja reducir sin tapa. Sirve caliente, decorando con perejil fresco si te gusta.