Marta Verona y raviolis

Marta Verona y raviolis CG

Gastronomía

Marta Verona, chef: "Los raviolis de calabacín gratinados mejoran con una lata de atún, 100 gramos de queso para gratinar y 200 gramos de tomate triturado"

El atún en lata no es un enemigo de la despensa, sino un aliado si se consume con sentido común

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¿Poco tiempo para cocinar pero ganas de comer bien? El atún en lata se ha convertido en un recurso habitual, rápido y nutritivo. Sin embargo, alrededor de este alimento surgen dudas frecuentes sobre su seguridad y contenido en mercurio.

En este contexto, la nutricionista y cocinera Marta Verona, ganadora de MasterChef España 6, aclara una de las preguntas más repetidas: cuánto atún en lata se puede consumir sin riesgos.

El origen del mercurio

El mercurio es un metal pesado que se acumula en los peces a lo largo de su vida. Este proceso, conocido como bioacumulación, es más intenso en especies grandes y depredadoras, como el atún rojo o el pez espada.

Por eso, cuanto mayor es el pez, mayor es también la cantidad de mercurio que contiene, ya que se alimenta de otros peces más pequeños y acumula ese metal.

No todos los atunes son iguales

Aquí entra en juego un matiz clave: el atún en lata no suele proceder de grandes ejemplares. Habitualmente se elabora con especies más pequeñas, como el listado o el atún claro, que presentan niveles más bajos de mercurio.

Esto explica por qué las conservas son, en general, una opción más segura que el atún fresco de gran tamaño, siempre que se consuma con moderación.

El límite recomendado

Las autoridades sanitarias europeas fijan una ingesta semanal tolerable de metilmercurio de 1,3 microgramos por kilo de peso corporal. Traducido a la práctica, un adulto de unos 70 kilos puede consumir alrededor de 4 a 6 latas pequeñas de atún a la semana sin superar ese límite.

Esta cifra coincide con las recomendaciones de organismos como la AESAN, que recuerdan además la importancia de variar el consumo de pescado para mantener una dieta equilibrada.

Moderación y variedad

A pesar de que el atún en lata es seguro, los expertos insisten en que no debe convertirse en un alimento diario. La razón no es solo el mercurio, sino también la necesidad de mantener una alimentación diversa y equilibrada.

De hecho, consumir pescado sigue siendo seguro y saludable, siempre que se respeten los límites establecidos por la legislación europea, que controla los niveles máximos de contaminantes.

Las recomendaciones cambian en el caso de embarazadas, niños o mujeres en lactancia, que deben limitar el consumo de especies con mayor contenido en mercurio.

En estos casos, se aconseja priorizar pescados con menor carga de este metal, como sardinas, salmón o merluza, y reducir al mínimo el consumo de atún.

Una conclusión clara

El atún en lata no es un enemigo de la despensa, sino un aliado si se consume con sentido común. La evidencia científica coincide en que, dentro de una dieta variada, puede formar parte habitual de la alimentación sin riesgo.

La clave está en no abusar y entender que la salud no depende de un solo alimento, sino del conjunto. Porque, como recuerdan los expertos, comer bien no es repetir, sino saber elegir y combinar.

Receta de Verona

Esta es la receta de raviolis de calabacín gratinados. Ingredientes:

Calabacín, 1

Latas de atún al natural, 2

Tomate triturado, 200 g

Queso para gratinar, 100 g

Tomates cherry, un puñado

Orégano, al gusto

En un bol mezclamos el atún en lata junto con el orégano y la salsa de tomate triturado. Con ayuda de una mandolina (o con un cuchillo, pero es más fácil hacer láminas finas con mandolina) laminamos a lo largo un calabacín para hacer unas 10 láminas aprox.

En una bandeja o un plato colocamos las láminas de calabacín haciendo forma de cruz y, en el centro, colocamos una cucharada sopera del relleno de atún. Cerramos las láminas para hacer forma de raviolis.

Ponemos los raviolis en una bandeja apta para horno, con los tomates cherry troceados y cubrimos con queso rallado. Horneamos a 200 grados durante 5/10 minutos hasta que esté todo bien gratinado ¡y listo!