Martín Berasategui y espárragos blancos

Martín Berasategui y espárragos blancos CG

Gastronomía

Martín Berasategui, chef: "La mejor crema de verduras no se hace con ajo crudo, sino con 750 gramos de espárragos blancos de bote y 2 yemas de huevo"

Un error muy común puede echar a perder la textura y el sabor de esta crema aparentemente sencilla

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Una crema de espárragos blancos de bote puede alcanzar una textura sedosa y elegante sin recurrir al producto fresco. La clave está en el tratamiento. En menos de media hora, con una despensa básica, se logra un plato digno de restaurante.

Durante años, el espárrago en conserva ha sido un recurso secundario en la cocina doméstica. Se asociaba a soluciones rápidas, sin especial brillo. Sin embargo, su potencial va mucho más allá si se manipula con criterio.

De recurso a plato principal

Convertir este ingrediente en crema cambia por completo su papel. Pasa de ser un acompañamiento discreto a un primer plato refinado y reconfortante, apto incluso para ocasiones especiales.

El secreto está en tratar la conserva como un producto de calidad. Elegir bien el bote, respetar su caldo y no añadir más ingredientes de los necesarios marca la diferencia en el resultado final.

Elegir bien el producto

No todos los espárragos de bote ofrecen el mismo resultado. El origen resulta determinante: denominaciones como Navarra o La Rioja garantizan controles de calidad estrictos y una textura firme, según el Ministerio de Agricultura.

También influye el calibre, ya que las piezas más gruesas aportan mayor cremosidad y cuerpo al triturado. En una receta breve, estos matices resultan decisivos. El líquido de la conserva es otro elemento clave. Lejos de desecharse, debe incorporarse como parte del fondo de cocción, reforzando el sabor natural del espárrago.

Las recomendaciones de organismos como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) inciden en revisar etiquetas y optar por conservas con ingredientes simples, sin aditivos innecesarios que alteren el sabor.

Textura y equilibrio

El proceso es directo, pero exige atención. Primero se calientan los espárragos con su caldo y el caldo de pollo. Después se tritura hasta lograr una mezcla homogénea, sin grumos.

Las yemas y la nata se incorporan al final, fuera del fuego o a baja temperatura, evitando que se cuajen. Este paso resulta clave para lograr una crema suave y brillante, tal y como recomiendan manuales culinarios de referencia.

El resultado es una crema de sabor delicado pero intenso, donde el espárrago mantiene todo su protagonismo. La textura recuerda a elaboraciones más complejas, pese a su sencillez.

Receta

El reconocido chef Martín Berasategui tiene su propia fórmula para convertir los espárragos de bote en una crema exquisita. Esta es la receta:

Espárragos blancos de bote, 750 g

Caldo de pollo, 275 ml

Agua de los espárragos, 125 ml

Yemas de huevo, 2

Nata líquida, 125 ml

En una cazuela pon los espárragos blancos escurridos, 125 g de caldo de pollo y el agua de los espárragos. Cuece durante unos 20 minutos hasta que la mezcla reduzca a la mitad o un poco más.

Tritura todo en una batidora de vaso durante unos 2 minutos, luego añade las yemas y la nata líquida. Tritura otra vez. Ahora añade los 150 ml de caldo de pollo restantes, agrega sal al gusto y mete en el frigorífico si lo quieres frío o deja fuera a temperatura ambiente. Listo.

Servida bien caliente en invierno, funciona como entrante reconfortante; en versión templada o casi fría, con un hilo de aceite y cebollino picado, aguanta sin complejo la primavera. En ambos casos, el mérito es el mismo: haber elevado un simple bote de espárragos blancos a la categoría de plato que merece ser contado.