Fresas y María Pérez

Fresas y María Pérez CG

Gastronomía

María Pérez, chef: "Las fresas no se limpian con jabón, sino con 3 partes de agua por una de limón y vinagre"

El truco natural que elimina residuos y bacterias sin alterar el sabor ni la textura de esta fruta

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Las fresas destacan por su sabor dulce y ligeramente ácido, además de por su valor nutricional y su versatilidad en cocina. Sin embargo, también figuran entre las frutas con mayor presencia de residuos de pesticidas, lo que obliga a extremar su limpieza antes del consumo.

En este contexto, la chef María Pérez Espín ha popularizado un método doméstico que apuesta por ingredientes naturales y accesibles. Su propuesta ha ganado relevancia al coincidir con recomendaciones de organismos como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) o la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN), que insisten en lavar bien frutas y verduras.

Un método sencillo

La clave del procedimiento reside en una mezcla de vinagre y agua en proporción 1:3, una solución eficaz para reducir bacterias y restos químicos. Según la experta, no es necesario recurrir a productos agresivos ni a soluciones industriales para conseguir una limpieza adecuada.

El proceso comienza con un recipiente de agua templada donde se sumergen las fresas, permitiendo que la mezcla actúe de forma homogénea. El vinagre de manzana, en particular, aporta propiedades antibacterianas naturales ampliamente reconocidas por estudios en seguridad alimentaria.

Tiempo y manipulación

Uno de los aspectos más importantes es respetar el tiempo de remojo, entre cinco y diez minutos. Este intervalo permite que el vinagre actúe sin deteriorar la textura del fruto. Superar ese tiempo puede provocar que las fresas pierdan firmeza y parte de su sabor.

Tras el remojo, es fundamental enjuagar bien cada pieza bajo el grifo. Este paso elimina tanto los residuos desprendidos como el posible sabor a vinagre. La manipulación debe ser suave para evitar dañar una fruta especialmente delicada.

El secado, paso clave

Una vez limpias, las fresas deben secarse cuidadosamente con papel absorbente. La humedad residual favorece la aparición de moho, lo que reduce considerablemente su vida útil incluso en refrigeración.

Los expertos coinciden en que un correcto secado y almacenamiento en frío, preferiblemente en un recipiente con papel absorbente en su interior, permite mantener las fresas frescas durante más tiempo. Esta práctica está alineada con las recomendaciones de conservación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Errores habituales

Uno de los fallos más comunes es utilizar jabón o detergente, productos que pueden dejar residuos químicos perjudiciales. Las autoridades sanitarias desaconsejan completamente su uso en alimentos frescos.

También es frecuente prolongar en exceso el remojo o guardar las fresas húmedas, dos prácticas que aceleran su deterioro. La correcta manipulación resulta tan importante como el propio método de limpieza.

Alternativas naturales

Además del vinagre, existen otras opciones como el limón, con propiedades desinfectantes, que puede combinarse con agua para limpiar frutas y verduras. No obstante, los expertos consideran que el vinagre ofrece un equilibrio óptimo entre eficacia y respeto al alimento.

El bicarbonato, aunque popular, genera más debate. Algunas fuentes lo consideran útil, pero otras advierten de que su eficacia es menos consistente frente a pesticidas, según distintos análisis recogidos por organismos de seguridad alimentaria.

Un gesto cotidiano

Lavar correctamente las fresas no es un detalle menor, sino una medida clave de seguridad alimentaria. Adoptar métodos sencillos y respaldados por expertos permite reducir riesgos sin complicaciones.

En un contexto donde la preocupación por la calidad de los alimentos crece, aplicar este tipo de prácticas contribuye a una alimentación más segura y consciente, sin renunciar al sabor ni a la frescura.