Fotografía de una de las salas del restaurante Sophie Kai en Barcelona
Sophie Kai, el nuevo templo gastro donde Barcelona aprende a hablar japonés
Un refugio de inspiración nipona en el corazón de Ciutat Vella donde la cocina de autor y la coctelería dialogan en clave barcelonesa
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Barcelona es una ciudad de capas, de secretos que se revelan al cruzar un umbral. El último de ellos se esconde en el Carrer del Rec Comtal, 12. Al entrar en Sophie Kai, el ruido del tráfico y el pulso turístico de Ciutat Vella se desvanecen para dar paso a una atmósfera de una sofisticación serena.
No es solo un restaurante; es un manifiesto estético. La luz, estratégicamente tenue, baña un espacio que juega con la psicología del color sin perder un ápice de elegancia.
Paredes divididas por estancias en rojos profundos, verdes boscosos y azules eléctricos delimitan espacios que, a pesar de la fuerza de sus tonalidades, invitan a la calma más absoluta.
Es moderno, es acogedor y, sobre todo, es el nuevo lugar donde hay que ir si quieres cenar bien.
Imagen del interior de Sophie Kai
Cocina de autor
En los fogones de Sophie Kai manda la expresión artística. El chef ha diseñado una carta que huye de los cánones rígidos para abrazar la cocina de autor.
Cada plato es una pieza de orfebrería donde la frescura del producto es la única norma innegociable. Lo comprobamos al observar la barra de sushi: aquí no existe la pre-elaboración. Cada niguiri, cada uramaki, se monta al momento, respetando la temperatura del arroz y la delicadeza del corte del pescado.
Piezas de sushi cortadas y elaboradas al instante por el chef
La carta es un viaje de ida y vuelta. En la sección "Para Picar", platos como la Gilda Japonesa (con piparra, aceituna y soja ligera) o la Croqueta casera de Kimchi marcan el tono de una fusión inteligente.
Los amantes de la materia prima pura encuentran su refugio en el "Directo de la Lonja", con un Tiradito de Hamachi que destaca por su frescura cítrica y un sutil toque de humo.
Festín de texturas
Es quizás en la sección de "Tapas" donde el alma de taberna contemporánea brilla con más fuerza. El pulpo al hierro con cremoso de tupinambo o los baos de vieira son bocados que justifican, por sí solos, la visita.
No se puede pasar por alto el uso de la robata (la parrilla japonesa), de donde salen joyas como el wagyu Chileno con wasabi fresco, una carne que se deshace en el paladar dejando un rastro de grasa noble y aroma a brasa.
La cocina de Sophie Kai es, en definitiva, un equilibrio entre fuego y frescura, donde el rigor nipón se permite licencias creativas.
Bocados de mar
Entre los platos que definen la identidad del restaurante destaca la tempura de langostinos, que llega a la mesa con un rebozado de panko extremadamente crujiente, escoltada por una salsa ponzu que aporta el contrapunto ácido y salino necesario.
Siguiendo con los frutos del mar, las vieiras a la plancha sorprenden por su atrevimiento: se presentan con salsa anticuchera, rocoto y chulpi, un guiño a la influencia nikkei que funciona a la perfección en el paladar.
Vieiras a la plancha y Brochetas Teriyaki
La cocina de taberna japonesa cobra vida con los calamarcitos a la plancha, acompañados de mini verduritas y un toque de yuzu que realza el sabor cítrico del conjunto. Por su parte, las brochetas teriyaki demuestran el dominio de las lacas y el fuego, ofreciendo un bocado meloso y equilibrado.
Imagen de Calamarcitos a la plancha, otro de sus platos
El broche de oro: la fusión dulce
Para el final, la cocina reserva una de sus creaciones más sugerentes: el tiramisú de chocolate blanco y matcha.
Este postre es el ejemplo perfecto de la filosofía del local, donde la tradición italiana se entrelaza con la esencia japonesa, logrando una textura cremosa y un sabor que equilibra el dulzor del chocolate con el característico amargor terroso del té verde.
Mixología y nocturnidad
Sophie Kai es también un lugar para prolongar la cena. Su zona de bar es un templo dedicado al disfrute líquido, con una carta de cócteles que son pura narrativa.
El Tokio Sour —con whisky Dewar’s, puré de yuzu y un toque picante de wasabi— o el Sakura Rosé son el acompañamiento perfecto para quienes buscan una experiencia que trascienda lo gastronómico.
Para los puristas del destilado, la selección de whiskies es envidiable, incluyendo el Dewar’s Japanese Smooth, que cierra el círculo de la propuesta del local.
Imagen de la zona de bar del local
El sello de un matrimonio con visión
Sophie Kai no es fruto del azar, sino de la madurez empresarial y creativa del grupo de restauración Banco de Boquerones. Liderado por el matrimonio formado por Sofía Matarazzo y Bruno Balbás, este tándem ha demostrado una capacidad innata para leer el alma de Barcelona.
Tras éxitos consolidados como Elsa y Fred, Casa Lolea, la histórica Casa Ràfols o la mítica Casa Leopoldo, el grupo presenta ahora su capítulo más personal y arriesgado.
Este nuevo espacio, abierto hace apenas tres meses, nace de un viaje iniciático. Fue en Japón donde se enamoraron irremediablemente de una gastronomía que es, en esencia, respeto y técnica.
Sin embargo —y así lo explica Paula Ghislandi, jefa de sala—, Sophie Kai no pretende ser un museo de la tradición; es una mirada barcelonesa al Japón contemporáneo.
El nuevo capítulo
Ubicado estratégicamente en una de las zonas más auténticas de la ciudad, Sophie Kai ha logrado en poco tiempo consolidarse como el "nuevo capítulo" del grupo.
Es un espacio para perder la prisa, para entender que el Mediterráneo y Japón tienen más en común de lo que dicta la geografía: la devoción por el mar y el placer de compartir alrededor de una mesa.
Con un horario que apuesta por la tarde-noche (de jueves a domingo, de 18:00h a 01:00h), el restaurante se convierte en el refugio ideal tanto para una cena íntima como para un primer encuentro sofisticado.