Crema catalana, montaje de Crónica Global

Crema catalana, montaje de Crónica Global

Gastronomía

Jordi Roca, chef: “Para que la crema catalana quede cremosa hay que usar 6 yemas de huevos y cocinar a fuego lento todos los ingredientes”

Un postre sencillo, a base de natillas con yemas de huevo y leche y con un toque final de azúcar caramelizado

Los mejores calçots los sirven en un restaurante de Barcelona: a 10 minutos de la Sagrada Familia y ofrecen un menú por 33 euros

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España, en general, destaca por ser uno de los países donde la gastronomía es su fuerte. Independientemente de la comunidad en la que te encuentres, siempre vas a disfrutar de los mejores platos y productos tradicionales de calidad.

En Cataluña, sin duda, el postre estrella es la crema catalana. Una de las recetas más tradicionales y emblemáticas de la región. Se trata de un postre sencillo, a base de natillas con yemas de huevo y leche y con un toque final de azúcar caramelizado.

A pesar de que es una receta fácil, hay que aferrarse a los trucos de los grandes chefs para que esta receta tenga el toque perfecto. Según el gran Jordi Roca, cocinero conocido por ser el pastelero del restaurante familiar El Celler de Can Roca, el truco de esta elaboración no solo está en los ingredientes.

Para lograr la textura perfecta, la receta de Roca especifica el uso de 6 yemas de huevo por cada litro de leche entera. La lista de ingredientes se completa con 200 gramos de azúcar, 60 gramos de maicena, una rama de canela y la piel de un limón, aunque el chef también recomienda añadir naranja y vainilla para potenciar el aroma.

El secreto requiere paciencia

El uso de ingredientes de alta calidad, como la leche fresca, es fundamental para que el resultado final sea de "escándalo" y logre triunfar ante cualquier comensal.

El "secretazo" que el chef ha mantenido oculto durante años no es un ingrediente exótico, sino el manejo de la temperatura: la cocción a fuego lento. Según Roca, cocinar todos los ingredientes despacio permite que estos se mezclen adecuadamente, logrando un sabor espectacular y una consistencia de crema suave y espesa.

Este proceso requiere paciencia y un removido constante para evitar que la mezcla se queme, asegurando que el postre sea excepcionalmente aterciopelado.

Una vez obtenida la consistencia deseada, la crema debe verterse en recipientes individuales y dejarse enfriar a temperatura ambiente durante al menos una hora.

El toque final, justo antes de servir, consiste en espolvorear azúcar moreno sobre la superficie y caramelizarlo con un soplete o bajo el grill del horno hasta que quede dorado y crujiente. Este contraste entre la cremosidad interior y la dureza del azúcar quemado es lo que define a una auténtica crema catalana casera.