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La sopa de ajo o sopa castellana es una de las recetas más tradicionales y populares de la gastronomía española. Un plato sencillo, barato y muy reconfortante, perfecto para combatir el frío durante los meses de otoño e invierno.

Nacida en el entorno rural de Castilla, esta elaboración es un claro ejemplo de cocina de aprovechamiento, donde ingredientes tan básicos como el pan duro y el ajo se transformaban en una comida sabrosa y nutritiva.

Una receta sencilla

Su preparación original apenas requiere tres elementos esenciales: ajo, pan y agua. Sin embargo, como ocurre con muchas recetas clásicas, admite variaciones que elevan su sabor.

Así lo demuestra Martín Berasategui, uno de los chefs más prestigiosos de España y el cocinero con más estrellas Michelin del país. El cual dedicó uno de los episodios del programa Robin Food, presentado junto a David de Jorge y emitido por EITB, a versionar esta humilde sopa.

Antes de ponerse manos a la obra, el chef donostiarra detalla los ingredientes que utiliza en su receta: aceite de oliva, abundantes ajos, pimentón dulce, pulpa de pimiento choricero y salsa de tomate.

A ello se suma pan sopako --un pan especial para sopas muy habitual en el País Vasco--, un toque de cayena y agua caliente, directamente, del grifo. Productos sencillos y fáciles de encontrar, con la excepción de este tipo de pan menos conocido fuera del norte.

Sopa CANVA

Cocinar sin miedo

Berasategui reivindica este tipo de platos tradicionales y anima a cocinarlos en casa sin miedo: "Son recetas que hay que recuperar y enseñar a hacer en pocos minutos". El chef asegura que incluso en su restaurante de tres estrellas Michelin ha elaborado grandes platos partiendo de ingredientes tan humildes como el pan. Demostrando que la buena cocina no siempre necesita productos caros ni técnicas complejas.

Uno de los primeros consejos clave del cocinero es no quedarse corto con el ajo. En su versión, emplea entre 12 y 16 dientes, que pica y sofríe suavemente en una cazuela junto a un poco de guindilla cayena.

Es fundamental controlar el fuego para que el ajo se mueva en el aceite sin llegar a dorarse, ya que podría amargar la sopa. Además, insiste en retirar siempre el germen interior del ajo, responsable del sabor desagradable y de una digestión más pesada.

Ingredientes especiales

Cuando el ajo está en su punto, se añade el pan troceado y se rehoga durante unos minutos. A continuación, llegan los ingredientes que marcan la diferencia en esta receta: pimentón dulce, un par de cucharadas de pulpa de pimiento choricero y varias cucharadas de tomate frito casero, que aportan profundidad y matices al conjunto.

Con todos los ingredientes bien integrados, se ajusta la sal y se incorporan unos dos litros de agua caliente, sin necesidad de utilizar caldo. La sopa se deja hervir entre 10 y 15 minutos, el tiempo justo para que los sabores se mezclen y el pan se deshaga ligeramente.

Como toque final, Martín Berasategui añade un huevo batido en forma de hilo, que se cuaja con el calor de la sopa y le da una textura aún más reconfortante. El resultado es una sopa de ajo con huevo llena de sabor, tradición y sencillez, perfecta para disfrutar en cualquier hogar.

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