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Dentro del lineal de aperitivos cárnicos de Mercadona, los Torreznos Hacendado se han convertido en una de las opciones más comentadas por su sabor y su precio ajustado. El paquete de 100 gramos se vende por 1,45 euros, una cifra que explica en parte su éxito entre los consumidores.

El producto presenta una corteza de cerdo frita y bien dorada, con burbujas irregulares y un atractivo color tostado, que invita a probarlos nada más abrir el envase. No hay salsas ni condimentos innecesarios: la marca apuesta por la receta clásica, sin añadidos que distraigan del sabor original.

Aunque su formato recuerda más a un snack crujiente que al torrezno tradicional en barra, esta presentación resulta práctica y favorece su textura.

Ingredientes del producto

Uno de los aspectos más destacados es su lista de ingredientes: corta y sin sorpresas. Solo careta de cerdo, grasa de cerdo, sal y el antioxidante E-320. No contienen harinas, azúcares añadidos ni aromas artificiales y, además, son aptos para personas celíacas, al no llevar gluten.

Eso sí, conviene tener en cuenta que se trata de un alimento energético: cada 100 gramos aportan alrededor de 600 kilocalorías, con 44 gramos de grasa y 52 gramos de proteínas, por lo que su consumo debe ser moderado.

La experiencia al morderlos es otro de los puntos que marca la diferencia. El crujido es firme y agradable, sin partes gomosas ni restos duros. Se van deshaciendo poco a poco en la boca, dejando un sabor intenso a cerdo bien frito y un punto de sal equilibrado.

No necesitan calentarse: basta con abrir el paquete unos minutos antes de consumirlos para que estén en su punto, manteniendo ese equilibrio entre grasa y aire que define a un buen torrezno.

Torreznos Hacendado MERCADONA

Origen de los torreznos

Los torreznos tienen raíces antiguas en la gastronomía española, ligadas a la necesidad de conservar y aprovechar la carne del cerdo tras la matanza tradicional en zonas rurales. Aunque hay diferentes interpretaciones, la mayoría de fuentes sitúan su aparición en la Edad Media, cuando campesinos y ganaderos empezaron a salar y freír la panceta como forma de conservación para el invierno.

Los  convirtieron, así, en un alimento habitual en tabernas y hogares rurales de la meseta castellana, especialmente en Castilla y León.

Algunas explicaciones hacen remontar la técnica aún más atrás, sugiriendo influencias romanas sobre la cocina hispánica, ya que los romanos consumían tocino frito. Y contribuyeron a introducir prácticas culinarias basadas en el cerdo durante la conquista de la Península Ibérica.

Sin embargo, no hay evidencia directa y concluyente que lo ligue específicamente al torrezno moderno. Más verosímil es que la elaboración se institucionalizara plenamente en la Edad Media y que referencias literarias como las del Lazarillo de Tormes (siglo XVI) reflejen su popularidad en la España premoderna.

Torreznos de Soria

Con el paso del tiempo, estos fritos de panceta pasaron de ser un simple producto de subsistencia a un símbolo gastronómico regional, sobre todo en la provincia de Soria, donde han adquirido prestigio y una marca de garantía específica.

Desde 2010/2013, el Torrezno de Soria cuenta con reconocimiento oficial por normativa regional y, recientemente, con indicación geográfica protegida en la Unión Europea, lo que subraya tanto su identidad histórica como su relevancia actual en la cocina española.

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