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Convertida en un símbolo universal de la gastronomía, la pizza cuenta incluso con su propia fecha en el calendario: el 9 de febrero, día en el que se conmemora el Día Mundial de la Pizza, una de las elaboraciones más consumidas y apreciadas a nivel global por su capacidad de adaptarse a todos los gustos.

Su relevancia cultural fue reconocida oficialmente en 2017, cuando la UNESCO la incluyó en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El organismo destacó su papel en la vida social y la importancia de la transmisión del arte pizzero entre generaciones.

La decisión se tomó durante una reunión del Comité Intergubernamental celebrada en la isla de Jeju, en Corea del Sur. Estuvo respaldada por una petición internacional que superó los dos millones de firmas.

Origen de la pizza

El término pizza tiene su origen en el griego pēktos, que hace referencia a algo sólido o coagulado. Este plato emblemático de la cocina italiana se basa en una masa circular horneada, elaborada con ingredientes sencillos como harina de trigo, agua, sal y levadura.

Tradicionalmente, la masa se cubre con salsa de tomate y queso mozzarella, a los que se añaden distintos ingredientes troceados, desde cebolla, pimiento o jamón hasta pepperoni, anchoas, bacon o maíz. Entre muchas otras opciones que permiten infinitas combinaciones, según las preferencias de cada comensal.

Aunque el horno de leña sigue siendo el método de cocción más fiel a la tradición, hoy es habitual preparar pizzas en hornos domésticos. Además, el mercado ha incorporado nuevas versiones adaptadas al ritmo de vida actual, como las pizzas congeladas o listas para hornear, que mantienen viva la popularidad de este clásico en todo el mundo.

El restaurante de Barcelona

La Balmesina ha consolidado su reputación en 2025 como una de las pizzerías más reconocidas de Barcelona y España gracias a su presencia en rankings internacionales exigentes. Según la prestigiosa guía gastronómica 50 Top Pizza, esta fue incluida en el top 50 de pizzerías de Europa 2025, ocupando el puesto número 11, lo que la sitúa entre las mejores fuera de Italia. Esto confirma su calidad frente a cientos de establecimientos europeos evaluados por expertos del sector.

Este reconocimiento no es un hecho aislado: la pizzería ya había entrado en listas globales como una de las mejores del mundo, lo que refuerza la consistencia de su propuesta culinaria frente a la crítica especializada.

Base de salsa de tomate, burrata, ’nduja –la prima italiana de la sobrasada–, aceitunas, cebolla roja y albahaca LA BALMESINA

Pizzas ecológicas

La clave de su valoración radica tanto en la excelencia técnica de sus pizzas como en la calidad contrastada de sus ingredientes.

La Balmesina trabaja con masas de fermentación prolongada (hasta 72 h) elaboradas con harinas ecológicas y masa madre, una técnica que aporta ligereza y digestibilidad y que la diferencia de propuestas más convencionales.

Los expertos han señalado que su enfoque pone el acento en la materia prima y en el equilibrio de sabores, lo que se traduce en pizzas con texturas bien desarrolladas y sabor definido. Criterios que pesan, fuertemente, en los métodos de evaluación de guías gastronómicas.

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