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A veces las recetas sencillas son las que más se erran a la hora de hacer y por ello no queda el plato que uno quiere. La cocina es delicadeza, experiencia y mucha paciencia y más aún si quieres sorprender a tus invitados.

Por ello, los grandes chefs como Jordi Cruz revelan ciertos truquitos que se debe tener en cuenta para que nuestra receta sea perfecta, sin la necesidad de ser un gran profesional de los fogones.

En este contexto, el chef catalán ha decidido compartir su toque especial para que un simple y delicioso pollo asado y patatas fritas queden perfecto, de 10.

Según Cruz, para preparar esta receta, el proceso comienza con la elección de una pieza de aproximadamente un kilo y medio, asegurándose de que esté bien limpia y sin restos de plumas.

No obstante, la clave y el secreto del sabor reside en un adobo de 12 horas o una noche entera, donde el pollo reposa en un recipiente con una mezcla de especias, hierbas aromáticas y aceite de oliva suave.

Antes de este proceso, es fundamental sazonar primero el interior del pollo para que los sabores penetren adecuadamente en la carne. Una vez marinado, el pollo se rellena con medio limón, laurel y hierbas aromáticas para luego proceder al atado o brindado tradicional.

Para el asado, la clave es colocar las pechugas hacia abajo durante los primeros 45 minutos a 185 ºC, técnica que protege la parte más delicada del ave y evita que se reseque. Este método asegura que la pieza se ase uniformemente mientras mantiene su jugosidad interna gracias a la protección inicial de las pechugas.

Durante la hora y media que dura la cocción total, es vital regar el pollo con sus propias grasas de vez en cuando para obtener un resultado óptimo. Cuando falte media hora para terminar, se le da la vuelta a la pieza y se añade un chorrito de vino rancio por encima para realzar el sabor y conseguir ese acabado "crunchi".

Por otro lado, la guarnición consiste en unas patatas de diez, preferiblemente de las variedades agria o kenebec, cortadas en bastones de un centímetro. Estas deben remojarse en agua fría durante un periodo de entre media hora y una hora completa con el fin de que suelten todo el almidón. Tras este tiempo, es imprescindible secarlas minuciosamente con papel absorbente para que no salpiquen al contacto con el aceite caliente.

La técnica de fritura se divide en dos etapas: un primer confitado a 160 ºC durante unos minutos y un incremento posterior de la temperatura hasta los 180 ºC. Sabrás que están listas cuando las patatas suban a la superficie, queden doradas y sufladas, tras un tiempo total de fritura de entre 20 y 25 minutos. El resultado final presenta un pollo con una cocción fantástica y una piel crujiente, acompañado de una guarnición profesional.