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Nos mueve la curiosidad por explorar localidades poco transitadas, alejadas de las rutas más concurridas, porque en ellas suelen esconderse auténticos tesoros culinarios.

Cuando se evita el turismo de masas, aparecen restaurantes y casas de comidas donde la gastronomía refleja la identidad del territorio.

Platos heredados de generación en generación, materias primas de proximidad y una elaboración cuidada convierten cada visita en una forma de viajar a través de los sabores.

Sentarse a la mesa en estos lugares es también una manera de comprender su pasado, sus costumbres y el carácter acogedor de quienes los habitan.

El pueblo de Barcelona

Uno de estos enclaves discretos es Pujalt, un pequeño municipio situado en la comarca de l’Anoia, en el límite con la provincia de Barcelona y la comarca de la Segarra.

Su posición estratégica en el corazón de Cataluña permite disfrutar de vistas privilegiadas que alcanzan los Pirineos, Montserrat, las sierras de Pinós y Boixadors y las montañas del Pla d’Urgell.

Según los datos del INE de 2025, la población apenas supera los 204 vecinos, lo que refuerza su carácter tranquilo y auténtico.

Cinco núcleos

El término municipal se estructura en cinco núcleos diferenciados: l’Astor, Conill, la Guàrdia Pilosa, Vilamajor y el propio Pujalt.

Con una extensión de 31,4 kilómetros cuadrados, sorprende por la variedad de propuestas culturales, naturales y de ocio que concentra.

Cada uno de estos pequeños pueblos conserva una personalidad propia, un rasgo que el consistorio ha sabido preservar y poner en valor.

Puntos de interés

Entre los puntos de interés más destacados se encuentra la iglesia parroquial de Sant Andreu, ubicada a las afueras del núcleo de Pujalt.

Construida a finales del siglo XI, responde al románico tardío y llama especialmente la atención su campanario. Levantado en 1871, se ha convertido en uno de los símbolos del municipio.

En lo alto de la colina se alzan también los restos del castillo de Pujalt, una fortificación del siglo XI de la que hoy solo permanecen algunos fragmentos de la muralla exterior. Junto a estas ruinas se sitúa la capilla de Sant Ponç, recuperada hace unos años gracias a la implicación y el esfuerzo de varios vecinos, un ejemplo del compromiso local con su patrimonio.

Observatorio Astronómico

La oferta cultural se completa con el Observatorio Astronómico de Pujalt, un equipamiento que ha ganado notoriedad por la calidad de sus actividades.

Organiza sesiones de observación con telescopios, charlas divulgativas y talleres relacionados con la astronomía, aprovechando la baja contaminación lumínica de la zona.

Restaurante Masía La Figuera

Quien se acerque a descubrir Pujalt no debería marcharse sin visitar el restaurante Masía La Figuera, situado en una casa noble del siglo XVII en la plaza Àlex Botines de l’Astor.

El edificio conserva su estructura original, adaptada a las comodidades actuales, y está rodeado de prados y robledales que se mantienen verdes durante todo el año. El conjunto ofrece un ambiente acogedor, familiar y con un marcado aire rural.

La propuesta gastronómica apuesta por la cocina tradicional de payés, elaborada con productos de cercanía y recetas del recetario local.

Mejores platos

Entre sus platos más reconocidos destacan las albóndigas de carne de vacuno y cerdo rellenas y confitadas; aunque la carta incluye también elaboraciones como sopas caseras, guisos de cuchara, pollo de corral, fricandó con guisantes y setas, calçotadas con carne a la brasa y postres clásicos como la crema catalana o el mató de monja.

Entrecot con patatas INSTAGRAM

De lunes a viernes ofrecen un menú completo con primero, segundo y postre por 23 euros.

Además de la experiencia gastronómica, propone actividades para completar la escapada, como rutas a pie, en bicicleta o a caballo, excursiones en quad, vuelos en globo o avioneta desde Igualada y visitas organizadas al observatorio astronómico, al Memorial del Ejército Popular y a los castillos del entorno.

Entre sus propuestas más singulares destaca la iniciativa “Sopars sota les estrelles”, cenas especiales al aire libre combinado con observación astronómica, que convierten la velada en una experiencia única en plena naturaleza.

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