El tradicional kebab ha encontrado un competidor en la gastronomía catalana. Este 2026, la zona alta de Barcelona cuenta con un nuevo establecimiento dedicado a esta centenaria receta originaria de Oriente Medio, Can Kebab. "Es mucho mejor que los que abren a las tres de la mañana", afirman algunos de sus clientes.
Los cuatro impulsores del negocio: Pau Sánchez, Lucas y Santiago López-Balcells y Francesc Dalmau aseguran que la clave de su propuesta es que trabajan con "productos locales, de calidad, y muy mediterráneos". "Nos lo traen fresco todas las mañanas", explican a Crónica Global.
Diferencia con otros kebabs
La calidad del kebab catalán es, pues, su valor añadido ante la oferta tradicional, a veces cuestionada por las condiciones de venta y su aportación nutricional. "Nuestro secreto está en el tipo de carne, en la elaboración del producto y en la receta. Solo trabajamos con pollo y no con ternera", defienden los propietarios.
Ellos mismos juegan con esta idea en las redes sociales: "No es el kebab de las tres de la mañana... pero merece la pena esperar". Se encuentran en la calle de Jaume Piquet, 1 en Sarrià-Sant Gervasi.
El marinado del pollo, clave
Su técnica es la siguiente: compran el pollo deshuesado y 24 horas antes lo marinan en salsa de yogur; y luego montan el troncho ellos mismos. Así lo expresan: "Nuestro objetivo es aplicar la marca, darle imagen e intentar mejorar el producto".
Y, por el momento, están recibiendo valoraciones positivas de los comensales que descubren este local de kebab premium. "Es un kebab sofisticado", explica un cliente.
Las opiniones lo avalan
Entre los comensales se escuchan comentarios como que "es el mejor kebab" que han probado hasta el momento y destacan la "condición" de los productos.
También reparan en la "calidad-precio", así como en la limpieza del local y el concepto autóctono del espacio: "Comida excelente, es una fusión de pollo a l'ast en formato durum o pita".
Una carta variada
En su carta hay distintos tipos de kebabs, desde los clásicos hasta el signature pasando por las guarniciones, los combos y hasta los postres.
Uno de ellos es el kebab Empordanès --más catalán, imposible-- con durum o pita, 120 gramos de pollo, salsa romesco, escarola, tomate seco y oliva Kalamata. O el kebab base con durum o pita, 120 gramos de pollo, ensalada, salsa de yogur, salsa tahini, cebolla encurtida, zumaque, pepino y tomate. O el kebab de fuego y brasa con durum o pita, 120 gramos de pollo, puré de berenjena al carbón, pimiento caramelizado, salsa picante casera y alioli de ajo escalivado.
Can Kebab
También, tienen opciones veganas (con carne de falafel) y sin gluten para intolerantes, pero no para alérgicos; como el kebab veggie con durum o pita, planted, ensalada, salsa de yogur, salsa tahini, cebolla encurtida, zumaque, pepino y tomate.
Y, por si esto no fuera poco, están teniendo una acogida impresionante los deliciosos postres que ofrecen -obra de la tía de uno de los propietarios-: cheesecake, lemon pie, carrot cake y decadent chocolate fondant.
Carrot cake
Kebab premium
Can Kebab se define como un kebab premium, o lo que es lo mismo, un producto de calidad y mediterráneo; también, gracias a las manos de su cocinero --con experiencia de más de 20 años en el sector-- y con sus dos asistentes de cocina.
En el restaurante acogen alrededor de unos 20 o 25 comensales, pero sobre todo está pensado para el delivery.
Origen del kebab
El kebab tiene su origen en las antiguas tradiciones culinarias de Oriente Próximo y Asia Central, donde el consumo de carne asada al fuego está documentado desde hace siglos. El término kebab procede del árabe kabāb, utilizado ya en la Edad Media para describir carnes asadas o guisadas. Textos culinarios y médicos medievales del mundo islámico muestran que este tipo de preparación era valorada no solo por su sabor, sino también por su digestibilidad y su aporte proteico.
La forma concreta del kebab más popular hoy, el döner kebab, tiene un origen bien documentado en el Imperio otomano del siglo XIX. De acuerdo con investigaciones históricas recogidas por la Encyclopaedia Britannica y por autores especializados en cocina turca como Priscilla Mary Işın, el asado vertical de la carne se desarrolló en Bursa (Turquía) hacia 1860. Esta técnica permitía una cocción gradual y un mejor control de la grasa, aspectos que hoy se analizan también desde un punto de vista nutricional.
Su expansión internacional llegó en el siglo XX, especialmente en Europa, donde se integró en la alimentación urbana como una comida rápida rica en proteínas, aunque variable en su perfil nutricional, según ingredientes y preparación.
