Copas de vino de VII

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Gastronomía

Ni taberna ni restaurante de alta cocina: este es el bar de tapas y vinos de Girona de los hermanos Roca

En este lugar, el vino no solo es una bebida de acompañamiento, sino el hilo conductor de toda la propuesta

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Ir de tapas es mucho más que comer; es una experiencia social y sensorial que nos encanta compartir. Nos gusta recorrer bares y restaurantes, probando pequeñas delicias que van desde aceitunas marinadas hasta jamón ibérico, pasando por croquetas crujientes y tortillas caseras.

Cada tapa es un mundo de sabores que nos invita a conversar, reír y disfrutar del momento, haciendo que la comida se convierta en un lazo entre amigos y familia. La variedad y sorpresa de cada plato nos mantiene emocionados y curiosos, y siempre hay algo nuevo que descubrir en cada parada.

El bar de Girona

VII, Tapes i Platillos en Girona es un restaurante que representa una mirada distinta dentro de la oferta gastronómica de la ciudad: no es un local formal de alta cocina ni una taberna tradicional cualquiera, sino un bar de vinos, tapas y platillos nacido de la visión de los reconocidos hermanos Roca con una propuesta que mezcla la tradición con la accesibilidad y la cercanía.

Situado en la Plaça del Vi, en el corazón histórico de la ciudad, VII toma su nombre de un juego de palabras entre el número romano VII (por la dirección, número 7) y la palabra catalana vi (vino), una elección deliberada que anuncia la centralidad del vino en la experiencia gastronómica del lugar.

Aquí, esta bebida no es un acompañamiento, sino el hilo conductor de toda la propuesta: una selección amplia y cuidada de pequeños productores que se degustan tanto por copas como por botella, diseñada para complementar platos sencillos, pero con carácter.

Historia de VII

La historia de Vii está anclada a la memoria familiar de los Roca. Los platos y el ambiente se inspiran en el Bar Roca de los años setenta, el restaurante donde sus padres trabajaron décadas atrás, y que para ellos encarna la cocina catalana de siempre: honesta, sabrosa y hecha con productos de calidad. Esta evocación del pasado se traduce en una carta que recupera sabores clásicos, pero con un toque de modernidad y con experiencia acumulada por una de las familias más influyentes de la gastronomía española.

En cuanto a la gastronomía, ofrece propuestas como calamares a la romana o ensaladilla rusa con alcaparras hasta elaboraciones más singulares como el mollete de riñones al jerez, pasando por bocadillos, cocas y tapas inspiradas tanto en la cocina catalana como en influencias mediterráneas como las tortillitas de camarones. Aunque algunos platos son sencillos y nacen de la cocina de fonda, donde cada uno busca elevar la experiencia habitual de una tapa a algo más memorable.