Pedro Marco de la Peña, presidente de Adif
Justo dos años acaban de pasar desde que el ministro de Transportes del Gobierno, Óscar Puente, despachó uno de sus desafiantes discursos en el Senado con una frase que se ha hecho célebre por estar a años luz de la realidad: "El tren vive en España el mejor momento de la historia" afirmó, para pasmo del hemiciclo.
Sin embargo, los hechos desmienten su diagnóstico. Ayer mismo, unos 300 pasajeros que viajaban en un tren de alta velocidad (AVE) tuvieron que ser trasladados a otro ferrocarril después de que el servicio se interrumpiera por una avería en la catenaria dentro del túnel en Santa Llogaia d'Àlguema, en Girona.
Los sufridos pasajeros soportaron este nuevo contratiempo con estoicismo hasta que pudieron hacer el transbordo a otro convoy en dirección a su destino: Madrid, con los consiguientes perjuicios y demora.
Se trata del enésimo problema de la red de alta velocidad de Adif que, en los últimos meses, acumula demasiadas incidencias. Algunas, gravísimas y con consecuencias trágicas, como el accidente mortal de Adamuz (Córdoba), que causó el choque de dos convoyes y la muerte de medio centenar de personas y decenas de heridos. Un episodio todavía en fase de investigación judicial.