Pila amarilla a David Riudor
Prometió revolucionar el sector bancario con soluciones de ahorro automático, pero la gestión de David Riudor al frente de Goin ha acabado topando de frente con la realidad regulatoria y financiera. La decisión del Banco de España de suspender cautelarmente la ejecución de operaciones de pago en la startup ha dejado al descubierto las vulnerabilidades de un proyecto sostenido durante años sobre el impacto mediático y el capital externo.
Riudor, cuyo perfil destaca por su trayectoria en la magia profesional, la hipnosis y la programación neurolingüística, logró encandilar en los inicios del proyecto a inversores —incluido el público Institut Català de Finances (ICF)— y colarse en la lista Forbes 30 under 30. Sin embargo, la narrativa de éxito contrasta con un balance desastroso: pérdidas acumuladas de 10 millones de euros desde su fundación, deudas de casi 2,5 millones y un fondo de maniobra de 1,6 millones negativos.
En 2024, la facturación de apenas 2,2 millones no impidió unos números rojos de 1,3 millones, dejando la viabilidad de la empresa a merced de las inyecciones de su accionista único estadounidense.
Mientras la dirección intentaba esquivar el deterioro financiero con giros hacia las criptomonedas, la inteligencia artificial o el negocio B2B, los usuarios sufren hoy retiradas bloqueadas y un servicio de atención al cliente inoperante. La medida cautelar del supervisor sobre la entidad de pago con la que opera la aplicación pone en evidencia que, en el sector fintech, el rigor operativo y la solvencia no se pueden suplir con simples juegos de manos.